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Oswaldo Hevia Araujo.
Voto electrónico: ¿Transparencia o ‘tramparencia’?, ¿votación cleptómana?
El requerimiento de originar transparencia, seguridad y depreciación de los costos de los procesos electorales haya logrado en el uso de la tecnología un procedimiento que accede perfeccionar la ejecución de dichos procesos.
Oswaldo Hevia Araujo
¿Tas’ bravo? ¡Pero tan solo era un juego!
En ese orden de ideas, la Violencia física incluye todos los castigos físicos, formas de tortura y tratos o penas crueles, inhumanas o degradantes, además de la intimidación y las novatadas por parte de los adultos o de otros niños (bullying, que puede ser también verbal).
Oswaldo Hevia Araujo
Relato: Mare mágnum de aprendizajes marineros
En cubierta inferior, estaban las cámaras inferiores correspondientes a los camarotes de marineros tripulantes, la cocina, la sala de un pequeño comedor, y más abajo, en el fondo de la estructura de la nave la sala de máquinas.
Oswaldo Hevia Araujo
La aporofobia y su incidencia sobre las diásporas
Surge otra pregunta: ¿De quién o quiénes es ese miedo o temor? Es claro que deviene de aquellos ciudadanos de países en donde prospera la xenofobia y el racismo y que en definitiva son los que alimentan la repulsión a inmigrantes y refugiados.
Oswaldo Hevia Araujo
El pasado es un prólogo
Las consecuencias económicas del Paro Cívico Nacional, en específico el paro petrolero, remontan sobre el país cifras negativas que incidieron sobre las finanzas del Estado actual y futuro en términos de un “colapso económico nacional” a largo plazo.
Oswaldo Hevia Araujo
Comunidades científicas: Burbujas, diversidad, “sueños de convento”
Y algo notorio que la mayoría de las veces pasa es que al inicio y dentro del mismo proceso de su vida grupal, manifiestan aspiraciones de membresía, dudas, objeciones positivas o negativas evidentes, incertidumbre, indecisión, contribución, respaldo, entre otras tantas actitudes disímiles de su conducta frecuente.
Oswaldo Hevia Araujo
El puño de llaves y L’ Bon Homme
Era uno de esos días soleados y con olor a yodo, a Mar Caribe. De pronto, mis padres notaron que no estaba yo por allí, ni dentro ni fuera de la quinta, surgió la desesperación y la angustia que hubiese ido hacia el mar, que estaba precisamente frente a esa plaza.
