Opinión

¿Y si Cambio? Valorar el poder de las pequeñas cosas impulsa al éxito

El conflicto realmente se presenta cuando se manejan altas expectativas con respecto al logro de metas.
sábado, 19 noviembre 2022

En reiteradas oportunidades he conversado con amigos, familiares o consultantes que expresan agobio, frustración, agotamiento y/o estrés por sentirse estancados o paralizados y que, por más que trabajan, no logran avanzar hacia sus más grandes sueños o metas.

Sin embargo, en la mayoría de los casos, se trata de personas que, efectivamente, han logrado importantes objetivos y que están en pro de otras más grandes, que igualmente tienen su proceso de maduración y concreción, pero que quizás no se están dando en el tiempo que sus expectativas indican.

El conflicto realmente se presenta cuando se manejan altas expectativas con respecto al logro de metas, especialmente si éstas van de la mano con el resto de la vida, es decir, cumplir responsabilidades económicas, académicas, laborales, familiares, sociales y espirituales.

Igualmente influye, el pensar que los grandes objetivos se pueden lograr de la noche a la mañana. Esa cultura de inmediatez hace que pasemos por alto que todo en la vida lleva un proceso, por ejemplo, una carrera universitaria dura cinco años y para culminarla es necesario aprobar cada materia, una a una, hasta completar la carga académica, luego hacer y aprobar pasantías y/o tesis. Es necesario tener en cuenta que no habrá culminación de la carrera hasta tanto no se cumplan esos pasos.

Podríamos colocar miles de ejemplos más, como el caso del bambú, que desde que se siembra hasta que emerge a la tierra tarda alrededor de cinco a siete años y luego de ese tiempo, crece hasta treinta metros de altura en tan solo seis semanas, pero esto no sucede antes del tiempo correspondiente y para hacerlo posible es necesario las pequeñas tareas del día a día, regar, cuidar y esperar su ´proceso natural.

Crítico interno negativo, saboteador del valor de las pequeñas cosas

Una de las trampas que nos impide valorar el poder de las pequeñas cosas es el crítico interno, esa voz interior que juzga, critica y cuestiona interiormente lo que pensamos, hacemos, sentimos o decimos.

Es el implacable juez que sustituye el “Yo soy”, por el “Tú deberías”: “deberías hacerlo mejor”, “lo estás haciendo mal”. Y no sólo te juzga a ti mismo, sino también a los demás, “ellos no deberían” pensar, hacer o sentir como lo hacen o “ellos deberían” hacerlo mejor.

El crítico negativo interno es tan implacable que demanda perfección, por lo tanto, sus niveles de autoexigencia son tan altos, que difícilmente pueden llegar a satisfacerse y por ende obvia e ignora los pequeños detalles que vive diariamente, como por ejemplo la simple oportunidad de disfrutar un café, despertar por la mañana, la sonrisa de un niño, el cantar de los pájaros, el sol entrando por su ventana, la posibilidad de respirar o de compartir con alguien.

Eso, aunque está frente a sus ojos y lo está viviendo, llega a ser invisible ante sus ojos y pasa desapercibido.

Así como ignora esos pequeños detalles que enriquecen su vida, también ignora sus pequeñas grandes victorias. Esos cortos y valiosos pasos que le han conducido a quien ahora es. Deja de valorar lo que está haciendo por lograr sus metas y entra en la queja de lo que no ha logrado aún.

El peor aliado del crítico negativo interno es la comparación. Ninguno de nosotros sabe cómo el otro logra o deja de lograr sus cosas, no sabemos lo que vive o ha dejado de vivir, por lo tanto, esa referencia es total y absolutamente inapropiada, aunque sigue siendo un referente al que le hemos dado mucha importancia.

Realmente el crítico interno negativo, es la venda que impide ver los pequeños avances y descuida los pequeños detalles. Es urgente redireccionar la atención a las pequeñas grandes cosas y darle el poder que realmente tienen en nuestra vida.

La gratitud y el autorreconocimiento, claves para alcanzar grandes metas

Cuando logramos tomar conciencia de todo lo maravillosos que tenemos a nuestro alrededor, entramos en una dimensión de gratitud que nos permite darle el verdadero valor e importancia a las pequeñas cosas que tenemos en la vida.

Comenzamos a vivir con más sencillez y valoramos los pequeños detalles que recibimos de los demás e incluso somos capaces de hacer pequeños esfuerzos extra por ayudarnos a nosotros mismos y ayudar a otros, con simples detalles, como darle paso a un peatón, esperar una persona en el ascensor, ofrecer un café en la oficina o dar gracias por una atención o favor recibido. Esto alimenta y fortalece el espíritu y nos ofrece mayor bienestar interior.

Otros regalos que nos podemos dar son:

El autorreconocimiento, apreciando los pequeños avances.

Aprovechar al máximo el tiempo.

Habituarnos a hacer cosas diferentes diariamente.

Vivir el aquí y el ahora, eso baja el ruido del crítico interno y te permite aprovechar las oportunidades que se te presentan.

Invertir en nuestra preparación.

Acciona, no te quedes en la teoría, se eso ya hay bastante.

Estos son los secretos de los grandes y exitosos. ¡Sé uno de ellos!

Yamiilet Pinto

Psicologa

FPV 16.092

@yamiletpinto

yamipinto@gmail.com

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