Hay otros quienes no se atreven a dar un paso sin un intérprete de los oráculos del submundo.
Quisiera poder decir que el final de la travesía por el “planeta rojo” tuvo un final feliz.
Me invaden sentimientos de grandeza. Me siento como Colón llegando a América.
Ya en el espacio todo parecía ir bien, pero la ley de Murphy es implacable.