Opinión

¿Y si Cambio? Mis sueños, tus sueños, nuestros sueños

Poner sobre tu pareja o tus hijos ese peso de los “hubiera” es una factura que ninguno puede pagar, ni están obligados a hacerlo.
Yamilet Pinto
jueves, 05 febrero 2026

Mis sueños, tus sueños, nuestros sueños

En los últimos días he escuchado con preocupante frecuencia relatos de mujeres que se lamentan diciendo: “mi carrera se detuvo para que mis hijos crecieran”, “yo renuncié a todo por él”, “yo pude haber sido… pero…”. Esto demuestra no sólo un historial de entrega y amor sino también una herida, resentimiento guardado y una sensación de haber sido estafada por la vida o por tu pareja.

Estas experiencias crean un estado de frustración, en el cual el cuerpo se mantiene en alerta constante, lo cual provoca un aumento del cortisol e inflamación del cuerpo y agotamiento del sistema inmunológico, lo cual te hace más sensible a la enfermedad y al debilitamiento.

El resentimiento no solo amarga tu mente, enferma el cuerpo.

“Lo hice por ti”

Cuando decimos que el éxito de nuestra pareja, la estabilidad del hogar, incluso los logros de nuestros hijos son “gracias a mi sacrificio”, la mente entiende que no hubo opción y, si bien hubo acuerdos y renuncias, ver la decisión como algo impuesto nos quita control y capacidad de gerenciarnos a nosotras mismas. Cuando proyectas la responsabilidad de tus circunstancias en otras personas, te vuelves pasiva en tu propia vida.

Poner sobre tu pareja o tus hijos ese peso de los “hubiera” es una factura que ninguno puede pagar, ni están obligados a hacerlo, incluso podrían decirte: “Lo siento, yo no te pedí que hicieras ese sacrificio” y aunque eso pudiera sonar a ingratitud, es una respuesta a un reclamo constante. Los hijos que se desarrollan bajo esa sombra de la frustración y el sacrificio materno, suelen cargar con sentimientos de culpa que, a futuro, afectarán sus propias decisiones.

Llegó el momento de retomar tu poder

Sanar te devuelve tu poder interior y eso no viene de que otros te paguen esa deuda, sino de que tú te liberes de ella y el primer paso para ello es asumir la “responsabilización radical”. Lo cual te permitirá aceptar que tomaste esa decisión en ese momento con los recursos y conocimientos que tenías, quizá por seguridad financiera, por el bienestar de tus hijos o por un proyecto de vida compartido que tenía sentido para ti en ese momento. Esta aceptación le devuelves el valor a lo que decidiste y así cambias la narrativa que tanto daño le ha hecho a tu bienestar. Ya no te sirve mantenerte anclada en ese pensamiento, porque lo que se hizo con “buena intención” termina teniendo un efecto negativo.

¿Has pensado que acompañar a tus hijos o a la pareja en el logro de sus sueños fue también parte de tu propio sueño? Si lo hiciste desde esa concepción psicoemocional, sólo puedes sentir satisfacción, orgullo y felicidad por ellos.

El siguiente paso es retomar tu poder y tus propios sueños, atrévete haciendo:

1. Un inventario de la decisión consciente. Escribe la decisión que hoy te pesa y al lado de ella haz una lista de las razones por las que tomaste esa decisión en ese momento, ¿por qué tenía sentido? (Ej: “nos daba mayor estabilidad económica”, “sentía que era lo correcto”, “quería ver los primeros momentos de mis hijos”…). Acepta que esa mujer que decidió “quedarse” lo hizo por amor y, en lugar de criticarla, hónrala.

2. Mindfulness. El anclaje en el pasado puede venir de la negación a aceptar el presente. Practica observar el resentimiento cuando aparezca, nómbralo (estoy sintiendo…), ubica dónde lo sientes en tu cuerpo y respira, siéntate con eso por 10 minutos, acéptalo, sin juzgarlo o tratar de cambiarlo, así le quitas poder. El pasado ya no existe, solo tienes el presente para construir tu nueva vida.

3. Conecta con tu sueño. Tómate un tiempo para escribir cuáles son tus metas, qué quieres lograr, cómo te quieres sentir. Dedícate a pensar cuál es el siguiente paso para ti, para lograr ese sueño, qué iniciativa puedes tomar desde hoy, para conseguir eso que aún anhelas, para estar más cerca de la mujer que quieres ser.

¡Sanar no es olvidar lo que sacrificaste, es recordar que aún puedes elegir quién quieres ser hoy!

 

Yamilet Pinto 

Psicóloga

FPV. 16.092

@Yamiletpinto

yamipinto@gmail.com

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