Opinión

¿Y si Cambio?: El maltrato y la falacia del “esta vez sí va a cambiar”

Muchas mujeres cargan con un secreto agotador: conviven con un hombre que, bajo los efectos del alcohol, cruza la línea del respeto.
Yamilet Pinto
jueves, 17 septiembre 2026

El maltrato y la falacia del “esta vez sí va a cambiar”

Cada vez veo con más frecuencia en los medios y en redes sociales publicaciones que hablan sobre la violencia contra la mujer. Lo vemos en los titulares, en las discusiones de los organismos de protección y en el eco de las familias que, con impotencia, se preguntan: “¿Por qué vuelve con él?”.

A menudo, la crítica recae sobre ella. Se juzga su regreso, su silencio o su incapacidad de romper con el vínculo, dejándola atrapada en un espiral de culpa donde se siente mal consigo misma, asustada y, aunque muchas veces intente disimularlo o negarlo, viviendo en un riesgo latente del que ya no sabe cómo escapar.

Muchas mujeres cargan con un secreto agotador: conviven con un hombre que, bajo los efectos del alcohol, cruza la línea del respeto, las insulta, las intimida o las maltrata físicamente.

Y cuando les pregunto qué las sostiene ahí, la respuesta casi siempre se repite con un matiz de esperanza desgarrada: “Es que él promete que va a cambiar”, “¿Y si esta vez si cambia?”, “Yo solo quiero mantener nuestra familia”, o “Siento que Dios me pide que persevere, que tenga paciencia”.

Las cuatro fases de una trampa invisible

Comprender esta realidad requiere mirar más allá del juicio moral. La reconocida psicóloga Lenore Walker acuñó un concepto clave: el ciclo de la violencia, el cual nos explica por qué una mujer se queda, y por qué regresa una y otra vez a pesar del maltrato.

Este ciclo no empieza con un golpe; empieza en silencio:

  1. La acumulación de tensión: El ambiente se vuelve denso. Pequeños detonantes desatan la irritabilidad en él, y ella comienza a caminar “sobre cáscaras de huevo”, midiendo cada palabra para evitar la explosión.
  2. La agresión aguda: La tensión estalla. Vienen los gritos, los insultos descalificaciones, el miedo y, en muchos casos, los golpes. Es el momento del terror y la ruptura del refugio seguro que debería ser el hogar.
  3. La reconciliación o “Luna de Miel”: Es la fase más peligrosa. Él se arrepiente, llora, pide perdón de rodillas y jura que “nunca más volverá a pasar”. A menudo, la culpa se desvía hacia el alcohol o el estrés externo: “Es que cuando tomo no soy yo”.
  4. La calma: Se respira una aparente paz que alimenta la ilusión de que el problema se ha resuelto.

Pero el reloj biológico y emocional vuelve a correr. La tensión se acumula de nuevo y el ciclo se reinicia, volviéndose cada vez más corto y más violento.

La falacia de creer que lo vas a cambiar

Uno de los pensamientos más recurrentes y dolorosos en estas mujeres es la creencia de que, con suficiente amor, paciencia o sacrificio, ellas lograrán “salvarlo” o cambiarlo.

Aquí es cuando caemos en la trampa y donde debemos detenernos con absoluta claridad y compasión: creer que después de años de maltratos repetidos, esta vez sí va a cambiar por amor a ti, es una falacia, una fantasía. El alcoholismo es una enfermedad compleja que requiere tratamiento médico y especializado, pero el maltrato es una elección conductual. Ninguna mujer tiene el poder ni la responsabilidad de curar la violencia ajena a costa de su propia destrucción.

Cuando el sistema nervioso vive expuesto crónicamente a este estrés, la mujer experimenta una profunda indefensión aprendida. Su mente se aferra a la promesa de cambio porque el dolor de aceptar la realidad resulta insoportable.

Despierta: te mereces otra vida

Mantenerse unida bajo el mandato de formar una familia a toda costa pierde todo sentido cuando ese “hogar” se ha convertido en un riesgo para la salud mental y física de la madre y de los hijos. No estás destruyendo una familia al poner límites; estás intentando rescatar lo que queda de dignidad en un entorno fracturado.

El amor sano, nunca te pide que te anules para sostener a alguien que se niega a sanar.

Si te reconoces en estas líneas, quiero decirte: ¡NO ESTÁS SOLA! El primer paso para despertar es entender que tu bienestar importa, que tu cuerpo merece paz y que pedir ayuda profesional es el puente más seguro hacia la salida.

No esperes a que el ciclo vuelva a girar. ¡Te mereces otra vida!

Yamilet Pinto

FPV. 16.092

@Yamiletpinto

 

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