¿Y si Cambio? El “mal carácter” no es fortaleza y afecta tu comunicación
El “mal carácter” no es fortaleza y afecta tu comunicación
Durante generaciones, a las mujeres se nos entregó un manual de supervivencia equivocado. Se nos enseñó que, para ser respetadas en un mundo exigente, debíamos forjar un “mal carácter”. Nos dijeron que ser “dura” era sinónimo de seguridad y autoridad.
Sin embargo, el tiempo y la experiencia han demostrado que ese “mal carácter” no es más que un mecanismo de defensa; una armadura pesada que, aunque te protege de ser herida, también te impide ser amada, comprendida y, lo más grave, te impide sanar.
El mito de la “Mujer de Hierro”
Detrás de una mujer que reacciona con dureza, frialdad o con irritabilidad constante, casi nunca hay “maldad” o “amargura” intrínseca. Lo que hay es dolor emocional no procesado. Esa armadura se la puso para que no la vieran débil, para defenderse y no abusaran de su bondad, sin saber que tarde o temprano le pasaría factura.
La ciencia es clara: vivir en este estado de “alerta” constante enferma, eleva los niveles de cortisol y adrenalina, colapsando el sistema inmunológico y cerrando las puertas a una conexión real.
¿El resultado? Muchas mujeres terminan aisladas y etiquetadas como “difíciles” o “amargadas”, cuando en realidad son mujeres profundamente agotadas mental, emocional y espiritualmente.
El gran error de nuestra educación fue confundir vulnerabilidad con debilidad. Cuando te permites ser vulnerable, no te haces pequeña; te haces humana. Y es desde esa humanidad donde nace el verdadero liderazgo personal. Una mujer que reconoce su tristeza o su cansancio no pierde autoridad; gana autenticidad.
Herramientas para liderar tu vida desde la esencia
Puedes pasar del “mal carácter” a la fortaleza serena. Transforma esa comunicación basada en la “defensa” (el mal carácter) en una basada en la presencia y la asertividad, con una respuesta consciente y liderada desde tu Ser.
- Practicando la Observación Consciente con Mindfulness: Antes de reaccionar haz una pausa y pregúntate: ¿Qué estoy sintiendo realmente? ¿Es miedo, rabia, tristeza, soledad o necesidad de reconocimiento? Ponle nombre a esa emoción.
- Comunícate desde el “Yo”: En lugar de decir “Tú me haces…”, intenta decir: “Yo me siento abrumada cuando …”. Esto te dará claridad y la claridad libera, la acusación encadena.
De manera que la próxima vez que sientas que el “mal carácter” empieza a subir por tu cuerpo, sintiendo calor en el pecho, mandíbula apretada, ganas de lanzar un comentario hiriente, detente 5 segundos y pregúntate:
- ¿Lo que voy a decir es real o es una suposición basada en mi herida?
- ¿Qué necesito realmente en este momento, que me escuchen, que me ayuden o simplemente un abrazo?
- ¿Puedo decir esto de una forma constructiva?
Lo puedes practicar al hablar con tu pareja, en el trabajo o con tu familia y estarás pasando de la reactividad al liderazgo.
Si el conflicto es en casa:
- Describe el hecho sin juicios ni etiquetas: “He visto que hoy no se lavaron los platos como habíamos acordado…”
- Habla de ti, no de la culpa del otro…”me siento frustrada y muy agotada.”
- Expresa tu vulnerabilidad…”Para mí es importante el orden para poder descansar.”
- Haz un pedido claro, no una exigencia…”¿Podrías encargarte de ellos antes de la cena, por favor?”
Si el conflicto es en el trabajo, el “mal carácter” suele ser una máscara de la necesidad de respeto. Prueba esto:
- En lugar de: “¡Estoy harta de que siempre me entreguen todo tarde y pretendan que yo lo resuelva todo!” .
- Di esto: “Observo que las entregas están llegando fuera del horario acordado. Me siento preocupada porque esto afecta la calidad de mi trabajo. Necesito que respetemos el cronograma planificado. ¿Cómo podemos reorganizar esto, qué apoyo de mi parte necesitan?”
Al dejar de gritar o atacar, tu cerebro deja de recibir señales de “amenaza”. El cortisol baja y permites que la oxitocina aparezca. Al comunicarte así, ya no eres la “amargada” o la “difícil”; te conviertes en una mujer con autoridad emocional, que sabe lo que necesita y sabe pedirlo con dignidad. ¿Qué tal eso?
Yamilet Pinto
Psicóloga
FPV. 16.092
@Yamiletpinto
