Opinión

¿Y si Cambio? Cuando creemos que si no duele no vale: El Mito del Sacrificio

Estamos en una sociedad en donde la narrativa del esfuerzo extremo a expensas de nuestro bienestar está muy arraigada
Yamilet Pinto
jueves, 12 marzo 2026

Cuando creemos que si no duele no vale: El Mito del Sacrificio.

¿Les ha pasado que cuando comentan sobre un logro que han tenido escuchan cosas como “a lo que nada nos cuesta, hagámosle fiesta” o comentarios similares que tratan de decir que fue fácil y que por eso pierde valor? Estamos en una sociedad en donde la narrativa del esfuerzo extremo a expensas de nuestro bienestar está muy arraigada. Hemos normalizado la idea de que el éxito sólo es legítimo si viene acompañado de ojeras, agotamiento y algún nivel de sufrimiento.

La psiconeuroinmunología nos dice que esa creencia donde se expresa que el proceso para lograr metas “debe doler” nos mantiene estresados, en alerta constante y con el cortisol elevado. Esto debilita nuestro sistema inmune, desgasta nuestra salud física y, muy importante, nubla nuestra capacidad para disfrutar lo logrado.

El Sesgo del Esfuerzo vs. la Realidad del Logro

Esta idea de que el valor de una meta es directamente proporcional al dolor atravesado para lograrla se puede identificar como una “distorsión cognitiva” o interpretaciones negativas de la realidad que afectan cómo percibimos y, por consiguiente, influyen en nuestras emociones. Si un estudiante “se mató” leyendo y estudiando hasta tarde para aprobar con buena nota una materia, puede sentir resentimiento con el estudiante que solo salió bien porque disfrutaba de la materia.

Pero la verdad es esta: la validez de tu logro reside en tu capacidad y tu aprendizaje, no en el martirio vivido para alcanzarlo. Es una maldad contigo misma el menospreciar un éxito solo porque “fue fácil”. Tu logro no tiene que requerir un sacrificio extremo de tu parte para contar como una meta alcanzada, el esfuerzo e iniciativa puestas en ese logro, son suficientes.

El equilibrio es posible, suelta esa creencia

¿Quién sembró esa creencia en nosotros?  ¿Quién nos enseñó que si “no duele no vale”?  Quizás viene de la infancia. Ya crecimos y podemos transformarlas: puedes trabajar duro, tener disciplina y buscar la excelencia sin que el proceso sea una tortura ni que tengas que quedar extenuada, enferma y sola, pero con el orgullo de haberlo logrado. Esta es una de las trampas de ego, hacernos sentir más importantes o más inteligentes que los demás, porque a nosotras si nos costó lograr “esta carrera o alcanzar este éxito” mientras que para los demás “fue muy fácil” ¡Cuidado, puede que no sea como piensas!

Disfrutar el proceso no significa ser menos productivo, te hace más resiliente a largo plazo, pues la amabilidad contigo misma y la autocompasión serán mejor combustible para tus logros que el miedo al fracaso o la necesidad de validación externa basada en el dolor. Integrando el mindfulness, aprendemos la importancia de vivir en el aquí y el ahora.

3 herramientas prácticas para recuperar el equilibrio

Si sientes que estás cayendo en esta creencia del sufrimiento requerido para triunfar, intenta aplicar estos ejercicios:

  1. Reencuadre del “tengo que” al “elijo que”

Cada vez que sientas que el proceso se está convirtiendo en una carga, cambia el lenguaje: en lugar de decir “debo sacrificar mi descanso para lograr esto” cámbialo por “elijo dedicarle este tiempo a mi meta”. De esta manera recuperas el control y no mantienes una mentalidad de víctima ante el trabajo o el estudio.

  1. Pausas de autocompasión

Al menos una vez al día, detente por 2 minutos, cierra los ojos y pregúntate “¿cómo se siente mi cuerpo ahora mismo?”. Si sientes tensión, respira profundo y repite: “Elijo este momento de esfuerzo, pero no necesito sufrir para ser valioso”.

  1. El registro de “Logros Fluidos”

Al final del día, anota 1 cosa que hayas logrado en el día y que te haya resultado sencilla o que hayas disfrutado. Aprende a reconocer que el valor existe fuera del sacrificio, valida ese logro y permítete admitir la importancia de ese éxito, incluso sin dolor involucrado.

Tu valor como profesional, estudiante o persona es intrínseco, está en ti y no depende de cuántas horas dejaste de dormir o cuántas gotas de sudor o lágrimas derramaste en el camino. No necesitas estar exhausto para merecer lo que te has ganado, lo que has logrado. ¨Te mereces disfrutar tus éxitos!

Yamilet Pinto 

Psicóloga

FPV. 16.092

@Yamiletpinto

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