Enviaron a la muchacha al Servicio Nacional de Medicina y Ciencias Forenses (Senamecf) para la respectiva evaluación.
Minutos antes había llegado a una mujer, que comenzó a pedir ayuda.
El hombre de 62 años ingresó con una pareja “ocasional” que no fue registrada.
La prensa colombiana indicó que la mujer se desempeñaba como trabajadora sexual desde hace pocos meses.
La policía descubrió que los menores podían llegar a tener hasta diez clientes por día en varias habitaciones alquiladas por los criminales.
El presunto agresor confesó que, luego de tomar licor y de una discusión con la mujer, terminó golpeándola hasta acabar con su vida.
Este tipo de negocios no pueden funcionar en la cuarentena.