Tres sucesos marcaron la tendencia en la semana y los tres tienen un elemento en común: la verdad ocultada a voluntad detrás de ellos.
Por qué la fijación de hacer siempre las cosas mal, por qué no se puede tomar una sola decisión sin que se violente la ya ultrajada Constitución.
Paradójico que por maduro se ofrecía recompensa y terminamos siendo los venezolanos quienes más bien pagamos por ella y de que forma.
Poco se hará si se escogen a los mejores para el Tribunal Supremo de Justicia y no se hace lo propio con los jueces de menor jerarquía.