Opinión

¿Y si Cambio? Vive el presente en tiempos de incertidumbre y cambios

Recientemente exploramos la importancia del pesebre interior y recibir el año nuevo con transformación y conciencia.
Yamilet Pinto
jueves, 08 enero 2026

Recientemente exploramos la importancia del pesebre interior y recibir el año nuevo con transformación y conciencia. Hoy nos encontramos frente a una realidad que nuevamente nos desafía a poner en práctica todo lo aprendido. En nuestras calles, en las colas del supermercado y en las conversaciones familiares, se respira una mezcla intensa de incertidumbre, esperanza y ansiedad.

Es natural. El ser humano está biológicamente programado para buscar certezas; el cerebro interpreta lo desconocido como una amenaza. En el contexto actual, es común caer en dos trampas mentales: el catastrofismo (creer que lo peor ocurrirá inevitablemente) o el optimismo ingenuo (pensar que los problemas complejos se resuelven mágicamente de la noche a la mañana). Ambas posturas nos alejan de la realidad y agotan nuestras reservas emocionales.

Cuando intentamos “adivinar el futuro” o realizamos “lectura de mente” sobre lo que otros harán, generamos un ruido mental que nos impide ver con claridad.

La incertidumbre no es nuestra enemiga; lo es nuestra resistencia a aceptarla como parte de un proceso.

Recursos para anclarnos al presente

El clima emocional que estamos respirando se parece a una marea en altamar y necesitamos anclarnos para mantener el equilibrio. La psicología ofrece herramientas muy poderosas de la Terapia Cognitivo-Conductual (TCC) y el Mindfulness, que se convierten en anclas y en ese espacio de calma que no depende de lo que dicte el entorno, sino de cómo gestionamos nuestro mundo interno.

Ancla 1: Suelta el “ancla del futuro”. La ansiedad vive en el “y si…”: ¿Y si pasa esto? ¿Y si no sucede aquello? Cada vez que te descubras elucubrando escenarios catastróficos u optimistas extremos, detente:

  • Practica la técnica de “Aterrizaje” (Grounding). Nombra tres cosas que puedas ver, dos que puedas oír y una que puedas sentir físicamente en este instante. Esto le avisa a tu sistema nervioso que, justo ahora, en este segundo, estás a salvo. El futuro es una construcción mental; el presente es lo único que puedes gestionar.

Ancla 2: Diferencia entre círculo de preocupación y círculo de influencia. Gastamos mucha energía en eventos macro (políticos o económicos) que están fuera de nuestro control directo. Esto genera una sensación de indefensión.

  • Dibuja dos círculos. En el grande, pon lo que te preocupa. En el pequeño (el de influencia), pon lo que sí puedes hacer hoy: cuidar tu salud, trabajar con excelencia o mantener el orden en tu casa. Al enfocarte en tu círculo de influencia, recuperas tu poder personal y disminuyes la angustia.

Ancla 3: Practica la “Aceptación Radical”. Aceptar no significa estar de acuerdo ni resignarse. Significa reconocer la realidad tal cual es hoy, sin añadirle el sufrimiento extra de pelearse con los hechos. Los procesos sociales y personales tienen sus propios ritmos, y querer apresurarlos solo genera frustración.

  • Adopta una Mente de Principiante. Observa los eventos como si fueran nubes pasando: están ahí, pero no son el cielo entero. Repítete con compasión: “Esto es lo que está ocurriendo ahora, y voy a transitarlo un paso a la vez”.

Ancla 4: “Respira y abraza” la incertidumbre. Es la oportunidad para verla como un espacio de posibilidades. Para ello, es necesario calmar primero el cuerpo, porque una mente ansiosa no puede pensar con claridad.

  • Practica la técnica de la “Cosecha de Certezas del hoy”, esto le dará al cerebro algo que sí pueda controlar:
  • Cierra los ojos y busca tres certezas físicas en este momento: “Sé que mis pies están tocando el suelo”, “Sé que estoy respirando”, “Sé que el sol salió hoy”.
  • Luego, repite mentalmente: “No necesito saber qué pasará mañana para estar bien en este segundo”.

Abrazar la incertidumbre no significa que nos guste lo que está pasando, sino que dejamos de gastar energía intentando controlar lo incontrolable. Al dejar de luchar contra la duda, liberamos energía para tomar mejores decisiones en nuestro presente.

Recuerda que la paz no es la ausencia de conflictos o dudas, sino la capacidad de permanecer centrados mientras estos pasan. Estamos viviendo un proceso, y en cada proceso, la paciencia es nuestra mayor aliada. Mantengamos la fe y sobre todo, mantengamos el estado de presencia.

Yamilet Pinto

Psicóloga

FPV. 16.092

@Yamiletpinto

yamipinto@gmail.com

 

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