Opinión

¿Y si Cambio? ¿A qué costo estamos buscando el éxito?

Nuestros esquemas mentales y pensamientos crean nuestra realidad, sin embargo, actualmente esos pensamientos están alimentados por el feed de instagram o tiktok.
Yamilet Pinto
jueves, 29 enero 2026

No sé a ustedes, pero me llama la atención que cada vez son más los jóvenes adultos que parecen estar siempre en una aceleración constante, corriendo de un lado a otro, sentados en un café, sin parar el movimiento de sus piernas, pegados a una pantalla o en el trabajo, con la mirada perdida en el próximo “gran paso” y me pregunto ¿en qué momento empezamos a ir tan rápido sin detenernos a percibir nuestro entorno? ¿Por qué nos despertamos y lo primero que hacemos es revisar el celular? ¿Con quién competimos? Vivimos en una era de hiperconectividad y comparación constante, y el precio biológico a pagar es muy alto.

El Espejismo de las Redes Sociales

Nuestros esquemas mentales y pensamientos crean nuestra realidad, sin embargo, actualmente esos pensamientos están alimentados por el feed de instagram o tiktok, provocando que nos comparemos y que resulte en esta creencia de “no soy suficiente” porque no estoy haciendo lo mismo que vemos, en una realidad editada, que otros están haciendo; llenos de la tiranía de los “debería”, “debería estar haciendo más”, “debería haber logrado una carrera, un carro, un apartamento o… a estas alturas”. Esto nos empuja a una competencia, no por lo que verdaderamente necesitamos, sino por lo que creemos que el mundo espera de nosotros.

El Cortisol no Perdona

Cuando percibimos que estamos “atrasados” en la carrera de la vida o en el éxito esperado, se activa el eje del estrés, que genera la liberación de cortisol y adrenalina de forma crónica. Lo que muchos no saben es que además de manifestarse en forma de estrés, el cortisol es un supresor del sistema inmunológico y esa es la puerta de las enfermedades mentales y físicas ¡aunque usted no lo crea!

Al vivir en modo supervivencia:

–        El cerebro pierde plasticidad, costando más la toma de decisiones y el aprendizaje

–        El cuerpo se inflama silenciosamente

–        Descuidamos la alimentación, la actividad física y el sueño

Estamos sacrificando nuestra arquitectura biológica por un concepto de éxito que, en muchos casos, ni siquiera es nuestro. Muchos no están seguros de si realmente desean esos hitos que creen deben alcanzar porque no se han regalado el tiempo de parar, mirar alrededor, observar dentro de ellos mismos y encontrar aquellas cosas que realmente les hacen sentir plenos. La buena noticia es que, realmente, tenemos la posibilidad de redefinir el éxito para nosotros mismos.

¿Qué tal si a partir de ahora valoramos más el atardecer sobre el Caroní, el café con la familia o el simple, y subestimado placer de estar presentes? No permitamos que el apuro y la falta de pausas conscientes nos impidan vivir y mucho menos , que la vida nos detenga de una manera brusca.

Recupera tu eje de bienestar

Si sientes que el ritmo del mundo te asfixia, te propongo tres estrategias prácticas para recuperar tu paz, tu centro y tu enfoque:

  1. Regla de los “momentos analógicos”: Establece bloques de tiempo en tu día en donde el teléfono no exista, usa ese tiempo para almorzar sin pantallas, conversar con alguien cercano o salir a caminar un rato en el aire fresco. Esto ayuda a reducir los picos de dopamina y cortisol.
  2. Práctica de Grounding o Anclaje: Cuando sientas que la ansiedad y los pensamientos de “debería” te dominan, detente un momento. Nombra 5 cosas que puedas ver, 4 cosas que escuches y 3 cosas que puedas sentir, la textura de tu ropa, el frío o calor del ambiente. Esto trae el pensamiento y la atención al aquí y ahora, disminuyendo la respuesta de estrés.
  3. Redefine tu métrica de éxito: Una vez a la semana piensa en 3 cosas que hayas logrado, que no estén asociadas con dinero, estatus, o comparaciones que hayas hecho con logros de otras personas. Se trata de pequeños logros que cambiarán tu percepción de éxito, como por ejemplo: “dormí mis 8 horas”, “reconecté con un viejo amigo”, “hice ejercicio”, “descansé”. Esta es una forma de entrenar al cerebro para apreciar los logros asociados al bienestar propio, ayudando a romper el ciclo de la competencia externa y la comparación.

El verdadero éxito no es llegar primero, sino llegar sano y con quien compartir el camino ¿no te parece?

 

Yamilet Pinto 

Psicóloga

FPV. 16.092

@Yamiletpinto

yamipinto@gmail.com

 

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