Opinión

Sinónimos castellanos

El moralista busca el motivo de las acciones.
lunes, 02 septiembre 2019

CAUSA, MOTIVO: La causa se aplica en todos sentidos desde Dios, causa suprema de todo lo creado, hasta la última substancia capaz de producir un efecto. El motivo se aplica especialmente a las cosas humanas, por cuya razón no podríamos llamar a Dios el motivo supremo de todo lo creado. Pedro está enojado conmigo. Yo creo que no le he dado motivo de enojo. No puede decirse: yo creo que no le he dado causa de enojo. Luisa no se casa ya con Vicente. Ella deberá tener sus motivos. No puede decirse que deberá tener sus causas. Motivo es la razón concreta y particularísima que nos impulsa y acaso nos obliga a obrar de cierto modo. Es una causa humana, moral, que equivale casi a razón. De modo que el sabio investiga las causas de todos los efectos.

El moralista busca el motivo de las acciones. Cuando un juez sentencia, no atiende a las causas ni a los efectos, sino a los motivos que le revelan nuestra intención. La causa es universal. El motivo es humano. La causa viene de la esencia. El motivo viene de la voluntad.

HALLAR, ENCONTRAR: Se encuentra lo que está a la vista. Se halla lo que está oculto. Hallamos una mina, un tesoro, un secreto. Podemos decir lo que encontramos. No siempre debemos decir lo que hallamos. Quien ve encuentra. Quien mira halla. Encuentra todo el mundo. Halla el dichoso. De encontrar se origina encuentro. De hallar, hallazgo. El encuentro puede ser choque. El hallazgo es siempre una dicha.

MIRAR, VER: Ver está en relación con los sentidos; mirar se refiere a las ideas, a la imaginación, a los sentimientos, a la fe. La vista representa un atributo y una función; la mirada es más bien una revelación del espíritu. Ven los ojos; mira el alma. El animal ve; el hombre mira. Quien ve, hace; quien mira, piensa y siente.

ENVEJECERSE, AVIEJARSE: Envejecer es hacerse viejo; aviejarse es hacerse viejo antes de llegar a la vejez. Envejecen los hombres; se avieja el disoluto, el vicioso, el tacaño. Nos envejece el tiempo; nos aviejamos nosotros mismos, cuando no nos aviejan los demás. Es natural envejecerse. ¡Qué malo y terrible es aviejarse!

MENDIGO, PORDIOSERO: Ambos nombres suponen la idea de una persona que vive a expensas de la caridad pública; pero se diferencian en el modo. Mendigo es el que extiende la mano para pedir limosna. Pordiosero es el que invoca el amor de Dios. El que anda pidiendo de puerta en puerta es un pordiosero. El tullido o el ciego que está fijo en un punto, y no hace otra cosa que alargar la mano, es mendigo. Mendigar es alargar la mano para pedir, como amenazar es levantar la mano para ofender. viznel@hotmail.com

 

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