Opinión

Semana en domingo

Por lo menos en nuestro país, la vida diaria ha recobrado cierta normalidad, siempre dentro de las limitaciones impuestas por la semana de cuarentena radical.
domingo, 31 enero 2021

Larga cuarentena
A casi un año de haberse declarado la pandemia del Covid 19, no ha quedado más remedio que reorganizar la vida, adaptándola a la cuarentena intermitente y a las medidas de protección personal.

Y según dicen los expertos, más nos vale que nos acostumbremos a esta nueva forma de vida, porque esto del virus chino va para largo. Ni siquiera la vacuna nos garantiza la vuelta a una vida normal, por lo menos en un par de años más, porque es difícil vacunar a toda la población, en todos los países.

El otro problema es que, según los expertos, la vacuna no inmuniza de manera permanente, lo que significa que tendremos que estarnos vacunando cada cierto tiempo, a menos que surja una vacuna que inmunice de por vida.

Por lo menos en nuestro país, la vida diaria ha recobrado cierta normalidad, siempre dentro de las limitaciones impuestas por la semana de cuarentena radical.

Poco a poco hemos aprendido a aprovechar esos días flexibles para hacer nuestras diligencias, a sabiendas de que la semana siguiente habrá que quedarse en casa. Es una nueva dinámica, que bien aprovechada permite llevar la vida en forma más o menos normal.

Doble carga para los venezolanos: la situación económica impuesta por las erradas políticas del gobierno, y ahora los efectos de la pandemia del Covid 19 y la inevitable cuarentena. Estamos salados.

Los pesqueros guyaneses
A la marina venezolana no le quedaba otra opción que detener a los pesqueros de Guyana, porque estaban faenando en aguas de la plataforma continental generada por el Delta Amacuro.

Y es probable que eso se repita, porque Venezuela tiene unas líneas de proyección desde la costa, y Guyana tiene las que considera son las suyas. Eso proyecta un área en la que los dos países consideran que tienen jurisdicción, además de que Venezuela reclama soberanía sobre el Esequibo, y eso genera aguas territoriales hasta mucho más allá de donde estaban los pesqueros.

Es probable que el gobierno de Guyana haya tenido que ver con el ingreso de los pesqueros a esa zona, para medir la respuesta de Venezuela. Porque Georgetown pudiera estar pensando usar el incidente de los pesqueros para pedirle a la Corte Internacional de Justicia de La Haya, que considere el caso del Esequibo como materia de urgencia, acelerando una sentencia al respecto.

La Cancillería de Venezuela ha declarado que no acatará la sentencia de La Haya sobre el Esequibo, por considerar que carece de jurisdicción en materia de diferendos limítrofes, pero es obvio que Guyana seguirá jugando sus cartas al respecto.

Los pesqueros Lady Nayera y Sea Wolf, con 12 tripulantes, fueron detenidos cuando estaban faenando frente a Waini Point, en la costa del Esequibo y casi al lado de la frontera con Delta Amacuro.

Es difícil creer que los capitanes de los dos buques no supieran que estaban en aguas costeras del Esequibo, y que además esa zona está dentro de la plataforma continental que genera Delta Amacuro.

Mineral de Hierro
Esta semana el mineral de hierro de 64 por ciento de pureza está en casi 170 dólares la tonelada, lo que sería un ingreso muy importante para Ferrominera, y para el país, si estuviera exportando las cifras de hace algunos años.

Hubo años en los que Ferrominera exportó casi 12 millones de toneladas de mineral de hierro. Si este año se exportaran aunque fueran 10 millones, con este precio estaríamos hablando de un ingreso de casi 1.700 millones de dólares.

Es una lástima que Ferrominera no esté produciendo como antes, porque en esta situación pudiera ser el motor de arranque de la economía de Guayana, que necesita con urgencia ser reactivada.

Y la inversión para que Ferrominera recupere su producción, es relativamente mucho menor que la que requieren otras industrias básicas.

El acero en Estados Unidos está en mil dólares la tonelada, lo que plantearía inmensas posibilidades también a Sidor, si estuviera en capacidad de producir para exportar.

Muchos pensamos que, con el retroceso de la industria petrolera, el gobierno se vería forzado a reactivar las industrias básicas de Guayana, pero la realidad es que no se le invirtió nada a ninguna de las dos. Cuando aún había recursos disponibles, a Guayana no se le invirtió nada, y ahora menos porque no hay.

CUATRO
Uno. Poco a poco como que nos hemos ido adaptando al nuevo mercado de la gasolina, tanto en las estaciones de servicio subsidiadas, como a las de dólares, y al mercado negro, que también lo hay. No es que haya mejorado mucho la oferta, sobre todo en algunos estados en donde la gente tiene que amanecer en las colas, pero da la impresión de que o mejoró el abastecimiento, o la gente está rodando menos con el carro. Muchos amigos están usando el cupo de 120 litros mensuales, y lo complementan con gasolina en dólares. Les consulto y me dicen que eso les significa un gasto entre 30 y 50 dólares mensuales, pero que con eso pueden desarrollar sus actividades con cierta normalidad. Igual me hablan de que hay quienes no usan su cupo subsidiado y lo venden, pero si el precio del que me hablan es cierto, da lo mismo completar con la gasolina a 50 centavos de dólar.

Dos. No hemos terminado de salir del Covid 19 original, el chino, y ya los expertos nos están hablando de por lo menos dos cepas nuevas, que están en nuestro continente. Aparentemente, porque uno no sabe ya a quién creerle, las vacunas tienen un espectro amplio, que cubre estas dos cepas, pero otros expertos dicen que llegará un momento en el que habrá que tener una vacuna específica para alguna de las cepas nuevas. Es que no terminamos de ganar una, cuando ya nos está cayendo encima algo nuevo. Toda esta vaina alimenta a quienes sostienen que esto del coronavirus es una real amenaza a la supervivencia del ser humano como especie sobre la Tierra y que el ser humano del futuro será algo absolutamente distinto de lo que hemos conocido hasta ahora. Me imagino un ser humano metido dentro de una escafandra todo el día, para protegerse de todos los virus que le amenacen la vida. No sé si alguien querría vivir así.

Tres. Un amable lector me corrige mi afirmación de la semana pasada, de que Bauxilum está parada desde hace dos años. Me dice que el año pasado se produjo algo así como 250 mil toneladas de alúmina calcinada, que es alrededor del 15 por ciento de su capacidad instalada. Hubo un proyecto, con Glencore, para llevar su capacidad a dos millones de toneladas, pero lamentablemente no se concretó, como tampoco se resolvió el grave problema de los lodos rojos, que estaba incluido en ese financiamiento. La tonelada de alúmina está en 300 dólares, lo que significa que, si Bauxilum hubiera vendido ese tonelaje en el exterior, a este precio, habría tenido un ingreso de unos 75 millones de dólares, que en la situación actual no son malos.

Cuatro. Uno de los factores que había logrado reducir los índices de inflación, fue la dolarización de los precios de muchos productos, pero ahora hay comerciantes que los aumentan, aunque la gente les pague con dólares. Si un producto costaba un dólar en diciembre, debe seguir costando un dólar, aunque el precio en bolívares se haya duplicado. No hay razón alguna para que los precios en dólares sean aumentados, porque tampoco han subido los impuestos de importación y los costos nacionales en bolívares, ahora son menores al pagarlos con dólares. Y después se quejan cuando el gobierno les aplica sanciones por especuladores.

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