Opinión

Semana en domingo

Varios amigos tienen años negados a celebrar la navidad como antes, aunque poco a poco han venido aceptando que dejar de hacerlo no sirve de algo para lograr un cambio de gobierno.
domingo, 27 noviembre 2022

Citgo
Deben ser muy excepcionales los casos en que la situación financiera de una empresa dependa de la pugna entre los dos gobiernos de un mismo país, tal como ocurre en este momento con la petrolera venezolana Citgo, que ocupa el octavo lugar entre las más grandes de Estados Unidos. De acuerdo con Bank Trust & Co. Citgo vale por lo menos 7.800 millones de dólares, con utilidades de más de 1.290 millones de dólares en el segundo trimestre de este año, las más grandes de su historia y muy superiores a los 245 millones del primer trimestre. Eso suma ganancias de 1.535 millones de dólares en el primer semestre. Aunque no reveló sus utilidades en el tercer trimestre, los expertos estiman que fueron de más de mil millones de dólares, debido a que los precios del crudo y derivados se mantuvieron más o menos en el mismo margen del trimestre anterior. Según lo revelado por su actual directiva designada por Guaidó, que preside el ex gerente de Pdvsa, Horacio Medina, la capacidad instalada de Citgo es de 769.000 barriles diarios, pero está produciendo 776.000, que equivale al 101 por ciento. Adicionalmente logró incorporar 112.000 barriles diarios de otros insumos y materias primas, lo que le permite tener una producción global de 888.000 barriles diarios para la venta, a través de su propia cadena de estaciones de servicio, gasolina sin marca a otras cadenas de detallistas, así como para la exportación. Pero Citgo tiene una deuda que según algunas agencias está muy cerca de su valor, adquirida hace años cuando era manejada por el gobierno chavista. Una parte de esa deuda es por un préstamo de la petrolera rusa Rosneft a Citgo, entregado posteriormente al gobierno venezolano o a Pdvsa, y adicionalmente por haber sido dada como garantía en una emisión de bonos del gobierno. En 2020 la deuda total con Rosneft totalizaba 2.200 millones de dólares, más el monto de los bonos en los que Citgo es garante, todos ellos vencidos, así como la deuda propia de esa petrolera. La razón por la que Citgo no ha sido embargada por esas deudas vencidas, es que tanto Trump como Biden, emitieron un decreto mediante el cual declaran que esa empresa es propiedad del gobierno de Guaidó, y por tanto la deuda adquirida para Pdvsa y el gobierno es ilegal e inválida, salvo la que fue adquirida y manejada de manera directa por Citgo, es decir, unos 1.200 millones de dólares. Con los excelentes resultados del primer semestre, su directiva planteó la posibilidad de abonar 483 millones de dólares a su deuda, así como la compra de notas que se vencen en 2024, lo que sería un alivio importante de sus compromisos financieros., aunque no ha habido información que confirmen esas operaciones. Pero ahora los vientos parecen estar cambiando y según algunas agencias y analistas, el gobierno de Biden está analizando la posibilidad de echar marcha atrás y devolverle Citgo a Maduro, lo que de inmediato cambiaría la situación financiera de esa empresa, al hacer legal toda su deuda. El factor positivo es que uno de los acreedores más importantes de Citgo es la empresa rusa Rosneft, y con la invasión a Ucrania luce por lo menos difícil que en este momento una corte de Estados Unidos le acepte una demanda contra una empresa norteamericana. Porque Citgo es una empresa norteamericana, aunque su dueño sea el gobierno de Maduro o el “interino” de Guaidó.

Navidad, a pesar de todo
Varios amigos tienen años negados a celebrar la navidad como antes, aunque poco a poco han venido aceptando que dejar de hacerlo no sirve de algo para lograr un cambio de gobierno. Es que ya esto tiene más de 20 años y el gobierno sigue siendo el mismo. Muchos celebran la navidad a medias porque no se pueden abstraer de la situación política y viven con esa crisis en la mente. Yo les planteo hacer un alto por unos pocos días dándole un respirito al espíritu, para coger aire y en enero entrarle de nuevo a la crisis. Son días que debemos aprovechar para renovar afectos y disfrutar de la amistad y el cariño de familiares que a lo mejor tenemos tiempo sin ver. La navidad es una especie de bálsamo que alegra el espíritu, tan golpeado en estos años de crisis. Una navidad feliz no depende del dinero que se disponga, sino de la actitud para disfrutarla. Para eso, lo más importante son la familia y los amigos, porque como dije, los afectos valen más que el dinero. Y todo el que tenga cómo hacerlo, debe ayudar a alguien que no tenga lo mínimo para la cena de navidad. Es increíble la felicidad que se siente cuando uno está cenando en su casa, luego de haber ayudado a alguien a que pueda hacer lo mismo, así sea con una hallaca.

Precios internacionales (TM US$)
Oro onza (1.749) 1.755
Aluminio (2.391) 2.367
Premium AL + (450) 490
Aleación AL (1.860) 1.860
Chatarra AL (1.757) 1.768
Alúmina (311) 311
Hierro (93,09) 91,94
Acero chatarra (344) 422
Acero USA (682) 682
Acero China (553) 553
Cabillas (638) 637

Mercados petroleros (barril, US$)
Vzla. (80,03) 71,56
Opep (91,72) 85,19
WTI (80,26) 76,28
Brent (87,80) 83,63
Gasolina (242) 232
Gasoil (152) 145

CUATRO
Uno. Si es cierto que Wilmer Gil se podía haber salvado si hubiera sido atendido de inmediato, en la clínica cercana al Centro Italo hasta donde fue trasladado, según abogados amigos estaríamos en presencia de un delito que merece ser castigado con todo rigor. No es posible que se le niegue la atención primaria a una persona asegurada, alegando que la compañía de seguros le debe a la clínica. Tienen que prestarle por lo menos los primeros auxilios, y en todo caso estabilizarlo mientras llega la bendita clave desde la aseguradora. Creo que este caso se va a complicar y pudiera terminar en los tribunales, porque Wilmer hizo muy buenas amistades en toda la ciudad y sobre todo entre sus colegas abogados. Si los hospitales públicos estuvieran en buenas condiciones operativas, serían una alternativa en casos como este. Pero en las condiciones en las que están, no queda otro remedio que acudir a una clínica privada, que tampoco resuelve si la aseguradora le debe, o demora la clave, o no recibe por adelantado una alta suma de dinero en dólares. En lo personal expreso mi pesar por su partida prematura y sorpresiva y mis condolencias a su familia.

Dos. Hay distintas versiones sobre la situación actual del Covid en el país. Es obvio que la pandemia ha retrocedido y que ya mucha gente desechó el uso de la mascarilla, tanto en espacios abiertos como en establecimientos cerrados. Son pocos los negocios que exigen el tapabocas. Pero sigue habiendo gente que se contagia, aunque en casi todos los casos que conozco los síntomas son leves. El gobierno debería decidir si finalmente se levanta el uso del tapabocas o queda a discreción de la gente y los establecimientos. Lo otro es que según especialistas mundiales, han aparecido varias nuevas cepas, aunque afortunadamente no hay casos en el país.

Tres. Me llegan muchas críticas sobre las nuevas tarifas del servicio de recolección de basura en Ciudad Guayana. Al respecto estoy recabando información de lo que cobran en otras ciudades, con la misma empresa y con otras prestadoras de ese servicio. Todos entendemos que hay que pagar por la recogida y disposición final de los desechos sólidos, pero la tarifa tiene que ser justa, en relación directa con la situación económica de cada estrato de la población. Es verdad que cuesta lo mismo recoger basura en un barrio o en una urbanización de clase media, pero no es la misma capacidad de pago, por lo que es imprescindible que la municipalidad cubra el diferencial.

Cuatro. Algunos expertos, sobre todo de oposición, están volviendo a plantear lo que el expresidente de Pdvsa, Luis Giusti, propuso hace como 30 años, que era crear empresas mixtas entre Pdvsa y capitales o empresas extranjeras para explotar yacimientos en el país. El problema no es crear esas empresas, sino dejarla operar libremente, con la condición de que le paguen al Estado lo que corresponda por ley. Porque eso fue lo que hizo Pdvsa en estos últimos años, con más de una docena de empresas mixtas tanto en la Faja del Orinoco como en otros yacimientos de petróleo y gas, pero a las que les pusieron tantas trabas que les fue imposible trabajar como podrían haberlo hecho. El otro problema es la falta de liquidez de Pdvsa, que le ha impedido cumplir con los aportes de capital en esas empresas mixtas, así como el pago oportuno por el crudo recibido de esos socios extranjeros. El problema entonces no es crear empresas mixtas, sino permitirles que hagan su trabajo, sin interferencias y respetando a cabalidad los convenios hechos con esos socios extranjeros.

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