Opinión

Prudencia y sabiduría

Las vivencias que hacemos nos aproximan y dan claridad de lo que sea la vida eterna, y nos habilita para proclamarla conscientemente.
jueves, 07 octubre 2021

Los cristianos hemos recibido de parte de Jesús la promesa de la vida eterna. Esta oferta está ante nosotros determinando nuestro ser y acciones, de manera que nos encaminemos fielmente a ella, una vez que la aceptamos voluntariamente.

La vida eterna compromete nuestra existencia con un estilo que invita a contagiar a otros con esta libre llamada, nos alista para hacer experiencia de ella aquí y ahora, y se eleva como criterio de discernimiento para las decisiones que tomamos y los modos e instrumentos de que nos valemos para hacer realidad el Reinado de Dios.

Vida eterna y Palabra de Dios
Decir “vida eterna” nos sitúa en tierra movediza si no entendemos de qué estamos hablando o si no existen experiencias concretas a las que remitirnos, de modo que podamos comprenderla o al menos intuirla.

Con otras palabras: nos damos cuenta de que estamos sedientos de justicia, paz y amor de forma permanente, cuando vivimos parcialmente —en esta realidad— episodios de justicia, paz y amor.

La vida eterna no sería una proyección multiplicada de nuestras aspiraciones más deseadas, sino todo lo contrario: cuanto hacemos en esta vida está enmarcado dentro del horizonte de vida eterna que esperamos individual y colectivamente.

Las vivencias que hacemos nos aproximan y dan claridad de lo que sea la vida eterna, y nos habilita para proclamarla conscientemente.

Otro recurso del que podemos echar mano para dar consistencia a la promesa de vida eterna es la Palabra de Dios, contenida —pero no encajonada— en la Sagrada Escritura.

La Palabra de Dios, al ser viva y eficaz, tiene la propiedad de penetrar nuestras personas, llegando a nuestro interior, al “lugar” más auténtico donde se dividen alma y espíritu, como afirma san Pablo.

Es allí donde establecemos un diálogo purificador con el Señor, de tal modo que, una vez aclarados en nuestros deseos e intenciones, podamos aspirar y trabajar por la vida eterna.

Esta labor en beneficio propio y de los demás se convierte en “punto de agenda” sobre el que versará nuestra conversación con Dios, una vez que lo veamos cara a cara. Porque a él hemos de rendir cuentas, por muy antipática que nos resulte esta imagen.

Deja todos tus bienes y sígueme
No es exclusivo de nosotros probar cierta aversión cuando se nos pide dar razones sobre nuestro desempeño y compromisos adquiridos; probamos similares resistencias cuando se nos exige.

Desde el punto de vista espiritual, preferimos la versión popular de que todas “las deudas” se cancelan al final. Sin embargo, toda opción implica cierta renuncia: es el caso de Jesús con el joven rico del evangelio de Marcos.

El seguimiento de Jesucristo supone dejar lastres, para aligerar el paso, evitando que otros aspectos —como los materiales, por ejemplo— entorpezcan la entrega a Dios y a sus preferidos, los pobres y excluidos.

La vida eterna está relacionada con los preceptos básicos de todo grupo social que busque su superación: “no matar”, “no robar”, solo por citar nos normas que favorecen la convivencia humana.

Pero hay más. Es menester ofrecerse a sí mismo asumiendo el estilo de Jesús, de manera que nosotros, al igual que Él, favorezcamos Vida allí donde estemos y trabajemos.

Pedir prudencia y sabiduría
Porque lo anterior no depende únicamente de nuestra voluntad, hemos de dedicar mucho tiempo a pedir al Señor aquello que nos conduzca a la vida eterna.

Por lo que a las lecturas dominicales respecta, se nos anima a pedirle nos conceda la prudencia y la sabiduría, de forma que podamos ponderar adecuadamente cuanto nos rodea mientras colaboramos con la misión de Cristo.

Y es que ambas, una vez que se nos otorga, nos da una nueva visión de las cosas: están por encima de las riquezas materiales, de la salud y la belleza, y da luz perenne para el camino.

Siendo prudentes y sabios nos apertrechamos con los demás bienes, mientras andamos el sendero que lleva a la vida eterna.

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