Opinión

Guayana Esequiba: a pesar del alevoso arrebato que nos perpetraron, dialoguemos

Desde que la excolonia británica accionó la demanda contra Venezuela, por ante la Corte Internacional de Justicia.
Abraham Gómez
sábado, 10 octubre 2026

Desde que la excolonia británica accionó la demanda contra Venezuela, por ante la Corte Internacional de Justicia, han dejado sentado en su escrito, como pretensión procesal, que la Sala confirme “la validez legal y efecto vinculante” del írrito y nulo Laudo Arbitral de París, del 03 de octubre de 1899.

No han tenido remilgo los coagentes guyaneses para pedir en el señalado proceso judicial que tan Alto Tribunal declare en la esperada sentencia, en noviembre, que la decisión del laudo constituyó una “liquidación completa, perfecta y definitiva” en todas las cuestiones relacionadas con la determinación de la línea fronteriza entre la extensión territorial que nos desgajaron.

En concreto, además – por si fuera poco- piden ante tan digno Cuerpo jurisdiccional   que se deje sentado lo anteriormente descrito, como Cosa Juzgada (res judicata)

Han dicho, sin escrúpulos, que la cuestionada “sentencia arbitral”, ha sido ejecutoriada por nuestro Estado, y que también, tal hecho conlleva implícito los elementos impeditivos de impugnaciones.

Desde que se conoció la vil tropelía perpetrada contra Venezuela no escatimamos circunstancias ni tiempos para adjetivar, de manera enfática, que la citada tratativa política-diplomática fue un arreglo tramposo, urdido entre ingleses, estadounidenses y el ruso De Martens; por lo tanto, dicha   maniobra nace viciada de forma y fondo y sin eficacia jurídica.

Por tal carácter nunca ha sido admitida como Res Judicata. No es oponible a nada en ningún momento.

Siempre la hemos considerada de nula de nulidad absoluta.

La Corte Internacional de Justicia ha ponderado razonablemente prioritario y necesario, que ese Tribunal debe estar informado de todos los motivos de hecho y de derecho, en el que las partes se basaron sus alegatos en lo que atañe a su competencia y jurisdicción en este específico caso.

Así entonces, consecuencialmente, la Corte fijo, en varias ocasiones, las audiencias respectivas, para cumplir los trayectos procesales del juicio.

Las Partes conflictuadas presentaron sus correspondientes escritos.

Efectivamente así se hizo, por ambos lados.

Inclusive, Guyana introdujo una moción addendum sin basamento alguno; cuyo contenido apuntaba a que Venezuela pudiera ser sentenciada en ausencia, en caso de invocar la no comparecencia.

Ese ardid lo desmontamos, con suficiente inteligencia.

Por nuestra parte, los delegados de la Cancillería venezolana, en todas ocasiones que han comparecido por ante la Corte han insistido avenirse al contenido exacto (nomen juris) del Acuerdo de Ginebra de 1966.

Lo ratificamos de muchas maneras; por cuanto, es el único documento válido, con pleno vigor jurídico, para alcanzar una solución satisfactoria para ambas naciones

Nosotros manejamos el criterio de que la controversia, ya centenaria, por la Guayana Esequiba, puede arreglarse (aún en medio del presente trance judicial) mediante la negociación directa, que es en sentido estricto un recurso legítimo y admitido, para esta contención, conforme al artículo (33) de la Carta de las Naciones Unidas.

Nos llama la atención que siendo, como lo volvemos a mencionar, un asunto de Estado en algunas ocasiones percibimos cierta opacidad y displicencia por parte de quienes manejan la Política Exterior en nuestro país.

Entendemos que no todo deba debatirse a luz pública; sin embargo, admitida la “Diplomacia Abierta”, según las bases teóricas de Woodrow Wilson, hay elementos fundamentales que la la población debe conocer con anticipación, para que aflore un despertar de conciencias y solidaridades.

Hemos insistido en advertir que no es poca cosa la Pretensión Procesal de Guyana; y detrás de ellos, incontables empresas transnacionales en una lúdica de intereses de múltiples aristas.

Guyana se la está jugando completa, según el discurso del presidente Irfaan Ali en la ONU, hace una semana, conjuntamente con su gabinete ejecutivo y el designado equipo de asesores.

Nuestra observación tratamos, con plena claridad, de contenerla en los siguientes términos: hipotéticamente, si se produce u ocurre una determinación sentencial de la Corte Internacional de Justicia que ratifique el daño que se nos ha causado, se provoca otra irreparable lesión histórica.

Por lo que, Venezuela reitera su invitación al diálogo directo con la República Cooperativa de Guyana, como único camino para sentar bases sólidas y estables para la buena vecindad, cooperación, desarrollo económico compartido y la promoción de la inversión en la región.

El “arreglo jurídico” por la Guayana Esequiba, cuya contención se dirime en la Corte, está aún dentro del control de las autoridades del Ejecutivo Nacional. Habla por sí misma, en espera de muchas más actividades de concienciaciòn, a lo interno de Venezuela; asimismo, más puentes tendidos hacia la contraparte para alcanzar un diálogo directo y productivo.

Las generaciones presentes y futuras no tolerarán torpezas o desidias en este caso de reafirmación nacionalista, de tanta trascendencia.

Nuestra reivindicación por la Guayana Esequiba está manifestándose – todavía- a tiempo para que se evite alguna salida deleznable.

 

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