Opinión

Evelio Lucero, sencillez, fotografía y huellas que permanecen

Hace unos días, estuve en la oficina del estudio fotográfico de Evelio Lucero, un espacio donde las imágenes parecen guardar parte de la memoria de Ciudad Guayana y de quienes han transitado por ella.
José Cedeño
domingo, 11 octubre 2026

Hace unos días, estuve en la oficina del estudio fotográfico de Evelio Lucero, un espacio donde las imágenes parecen guardar parte de la memoria de Ciudad Guayana y de quienes han transitado por ella. El tema de nuestra conversación fue un personaje venezolano que llevaba por nombre Félix Vargas Chacón, conocido popularmente como “El Cumanés”, sobre quien Evelio Lucero había escrito un artículo de opinión para la prensa, rescatando aspectos de su trayectoria y de sus actividades. Mientras conversábamos, fui descubriendo que aquel encuentro tenía un valor mucho mayor que el simple intercambio de opiniones sobre un personaje de nuestra historia, porque tuve el honor de conocer más de cerca al hombre que está detrás de la cámara.

Pude apreciar en Evelio a una persona sencilla, educada, atenta y cordial, de esas que hacen sentir al visitante que siempre hay tiempo para escuchar y compartir. Por cierto, que su trato revela una cualidad que no siempre encontramos en quienes han acumulado años de experiencia, la capacidad de conservar la humildad como una forma natural de relacionarse con los demás. Evelio Lucero ha dedicado buena parte de su vida a la fotografía, un oficio que le permitió acercarse a personas, acontecimientos y momentos que, con el paso de los años, adquieren un significado especial. Su trabajo no puede reducirse solamente a una cámara, a una imagen o a un estudio fotográfico, porque detrás de cada fotografía existe una mirada capaz de detener el tiempo y conservar aquello que, de otra manera, podría desaparecer de nuestra memoria.
Una de las grandes contribuciones de Evelio, ha sido registrar momentos de la vida cotidiana, personajes conocidos y desconocidos, acontecimientos importantes y escenas que forman parte de la historia de una ciudad que también ha crecido junto a quienes han dejado su huella en ella. Su cámara se convirtió así en una herramienta para preservar recuerdos, pero su verdadera dimensión humana está en la disposición con la que siempre ha asumido su trabajo. En él no se percibe solamente al profesional que conoce su oficio, sino al ciudadano que comprende que una imagen puede tener un valor incalculable cuando logra conservar para el futuro aquello que pertenece al pasado.

Hay personas cuya trayectoria se reconoce por los cargos que ocuparon, por los reconocimientos que recibieron o por las responsabilidades que asumieron, pero también existen otras cuya importancia se descubre en la huella silenciosa que van dejando a través de los años. Creo que Evelio Lucero pertenece a este último grupo, porque su presencia en Ciudad Guayana está relacionada con una manera de trabajar en la que han estado presentes la constancia, la responsabilidad y, especialmente, el respeto hacia las personas. Durante nuestra conversación pude comprobar que su sencillez no es una pose ni una circunstancia del momento, sino una característica que forma parte de su manera de ser. Escucha, conversa, atiende y comparte sin necesidad de colocarse por encima de nadie, algo que en estos tiempos merece ser destacado.

A Evelio la experiencia le ha permitido conocer numerosas historias y personajes, pero esa experiencia no le ha quitado la capacidad de sorprenderse ni el interés por seguir conversando sobre aquello que considera importante. Quizás allí se encuentre una de sus mayores virtudes, que es entender que detrás de cada fotografía existe una historia y que detrás de cada historia siempre hay una persona que merece ser escuchada y respetada. Después de aquel encuentro me quedó la convicción de que hablar de y con Evelio Lucero es hablar mucho más que de un fotógrafo, porque su verdadera dimensión se encuentra en el hombre que durante años ha estado dispuesto a servir desde su oficio y desde sus posibilidades.

Ciudad Guayana tiene una memoria construida por miles de personas que, desde diferentes espacios, han contribuido a darle identidad y sentido a esta tierra, y entre ellas están quienes tuvieron la sensibilidad de registrar en imágenes buena parte de ese recorrido. Evelio es uno de esos hombres que comprendieron que el tiempo pasa, pero que una fotografía puede convertirse en testimonio de lo vivido. Por eso considero justo reconocer su trayectoria, su entrega y esa manera tan particular de relacionarse con los demás, siempre desde la sencillez y el respeto. A veces una conversación aparentemente sencilla permite descubrir grandes valores humanos, y eso fue precisamente lo que me ocurrió al coincidir con Evelio Lucero. Más allá del fotógrafo encontré al ciudadano; más allá del profesional encontré al hombre; y más allá de la imagen encontré a alguien que ha hecho del servicio y de su trabajo una manera digna de dejar huella. Queridos lectores, hasta la próxima, con el favor de Dios. Para contactos: @Joseceden o Facebook / José E Cedeño Gonzalez (El hijo mayor de Otilia Gonzalez).

 

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