Opinión

Eufemismo: ¿El petróleo es de todos los venezolanos?

Ello me lleva a preguntar: ¿Será que para ellos no interesa ese ascenso personal o es simplemente el prurito de no haber logrado alcanzarlo?
miércoles, 05 julio 2023

A pocos días de plantearse inconstitucionalmente la inhabilitación de María Corina Machado y con ello “cañonear” por todos los flancos las elecciones Primarias de la Oposición venezolana.

Se habla de inconstitucional porque contraría la Carta Magna puesto que la condición sine qua non para que ello se produzca requiere de una sentencia firme producto de todo un proceso judicial (que brilla por su ausencia), por lo que es un simple acto administrativo y no una decisión penal, por cierto, plagada de inexactitudes e inventos judiciales incoados maliciosamente sobre la candidata en cuestión.

Según importantes personalidades del ámbito político, social y hasta militar traerán consecuencias de todo tipo, entre ellas la misma situación de que la dictadura se haya colocado la “soga al cuello”, la soga a la que tanto temía y que no quería fuese mencionada en su “casa”, hecho que favorece a la precandidata presidencial de Venezuela: María Corina Machado.

En ese orden de ideas, lo que si es no menos importante, es que actualmente, a pocos meses para el 22 de octubre de 2023, fecha establecida para las elecciones Primarias en nuestro país, se escuchan disimiles argumentaciones, unas no muy bien reflexionadas y otras con cierta base, lógica y realismo promisor por parte de los distintos precandidatos de oposición.

Lamentablemente, algunas están siendo “analizadas” o no bajo una óptica política de intereses por parte de los mismos participantes, comentaristas y políticos en general.

Algunos plantean situaciones agoreras marcadas como nefastas, si se quiere apocalípticas, amarillistas, hasta el punto de señalar cual pontificadores acerca de esas acciones, con suposiciones e “hipótesis” anticientíficas, exageradas y sin basamento lógico que procuren que su demostración posea prospectivas valederas, en algunos caso se cae en proferir expresiones que en cierta forma tratan de descalificar a los candidatos negándoles hasta el hecho de que el poseer un título de profesionales universitarios no son “patentes de corso” para ser presidentes de Venezuela.

Aún más, que el hecho de tener un título de postgrado (especialista, maestría o doctor), no valen para nada (Es decir, el sacrificio y la dedicación no cuentan). ¡Que tristeza de opinadores!

Ello me lleva a preguntar: ¿Será que para ellos no interesa ese ascenso personal o es simplemente el prurito de no haber logrado alcanzarlo?

Me atrevería a pensar que esa conducta pudiera obedecer a que su frustración se traduce en el “orgasmo” no ético para difamar y desacreditar a los demás, sustentado en argumentaciones no confiables o solamente utilizando expresiones de burla como “reflexiones inéditas”, totalmente falaces.

Así pues, lo inaceptable de algunos “analistas políticos” (politiqueros), es precisamente que en sus “argumentos” utilizan lo que se denomina a nivel jurídico como la “Falacia ad hominem abusiva o circunstancial”, que consiste en menospreciar al interlocutor, en vez de atacar el argumento, o bien, en el caso del uso circunstancial, se apoya en traer a colación cuestiones irrelevantes, en oportunidades procaces, escatológicas, acerca de la persona o victima seleccionada (apodos, motes, etc.) no relacionadas con las premisas.

Pero no todo es negativo en el panorama político social de Venezuela, en estos momentos de coyuntura electoral.

Mientras que otros, en específico señalan que hay propuestas importantes por parte de algunos de los aspirantes a las Primarias (Ojo, por favor no le pidan “peras al horno”, recuérdese que mal pudiesen plantear propuestas acabadas, definitivas y obligadas para las Elecciones Presidenciales del 2024).

Así entonces, al referirse a María Corina Machado, han dicho que ella está proponiendo y retornando a centrar en lo individual, en que cada quien debe alcanzar sus objetivos, en lugar que sea el Estado el proveedor de su calidad de vida, de su bienestar, de igual forma, y con respecto a la proposición de privatización de la industria petrolera venezolana (algo que ha causado algún escozor), expresan que básicamente es una propuesta en que el Estado gestiona lo mínimo y que el sector privado, con su fortaleza puede forjar lo estrechamente vinculado con lo laboral en cuanto a puestos de trabajo y con todo aquello que se relacione con las ingresos económicos y así administrar y valorizarlos para la población.

En sentido general el Estado estará en su rol como supervisor, que es como debe ser, y no de control total, como fue creado en la democracia con un sentido nacionalista, allí empezó a surgir e internalizarse en los pobladores de Venezuela que “el petróleo es del pueblo, de cada uno de los venezolanos”.

Eso, lamentablemente, se convirtió con el tiempo y ahora estamos muy claros en que ello ha sido tan solo un eufemismo.

Ahora, volviendo sobre nuestros pininos, y situándonos en esta realidad de contienda electoral, aun a nivel de Primarias, es importante pensar reflexiva y críticamente ante la cantidad de informaciones que pudieran causarnos niveles de incertidumbre, unas, y otras de esperanza, para hacer un acto de fe y credibilidad de acuerdo con los deseos de libertad y democracia que necesitamos los venezolanos después de más de veinte años de dictadura,

El caso es que, con la asunción del régimen en 1999, ocurrió que ni “corto ni perezoso” prosiguió, adoptó cual huérfano ese estatismo, profundizado y apoyado en la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela (CRBV), la cual cerró el círculo de un poder omnímodo, sin independencia de poderes y centralizado en el Poder Ejecutivo.

Ojo, sin caer en posicionamientos antinacionalistas, lo que, si es cierto, es que poco a poco la industria petrolera fue disminuyendo su producción y sus efectos favorables sobre el bienestar de los ciudadanos.

Y, luego, durante más de dos décadas y producto de un régimen “socialista”, fuimos siendo absorbidos, convencidos por ese desbordante estatismo que pudiéramos calificarlo como el paradigma absolutista, tipo de gobierno calificado y conocido con la frase: “El Estado soy yo”, considerada como propia del monarca francés Luis XIV, régimen político europeo durante varios siglos.

Lo grave fue que el presidente de la República se convirtió en réplica de “El Estado soy yo”, y con ello la debacle del país, verbigracia la industria petrolera nacional, PDVSA, cuyos hechos de corrupción han sido noticia a nivel nacional e internacional, por ejemplo: “El ‘saqueo’ en PDVSA sería de hasta 3 veces el presupuesto fiscal de este año en Venezuela: economistas” (Voz de America.com, Marzo, 23, 2023).

Esa información deja bien claro el hecho de que “todos los venezolanos NO somos dueños del petróleo”. ¿Cierto o alguien nos podrá internalizar el eufemismo de ser dueños individuales del ‘oro negro’?

“Si no puedes decir nada bueno, entonces no digas nada en absoluto”. (Esopo).

“Las personas que juzgan con dureza, critican y condenan a los demás mediante chismes, rumores o malas palabras se están preparando para los mismos juicios injustos”. (Scott Allan)

Canadá, Julio de 2023

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