Estado 51
Cada vez que se inicia la conversación en cualquier espacio sobre el tema, denoto por un lado un dejo de incertidumbre sobre lo que depararía para el país una decisión política sobre ese asunto, y por otro hasta una emoción sin razón que lo justificaría de cualquier manera inclusive. Poco se ha discutido al respecto desde posiciones políticas claras acerca de si esa es una realidad posible y futura, obvio que nadie del mundo político se atrevería por lo volátil que pudiera ser opinar seriamente sobre ello, es de alguna manera un tema solapado que poco a poco ha ido permeando y que a pesar del mutismo general, sigue hablándose con cierta potencia, volviéndose el tema del que nadie quiere hablar pero del que todos están hablando.
Hay también un sector de la población que ingenuamente lo considera como el mejor escenario posible, algunos son fervientes seguidores de influencers políticos que apuestan a una entrega calculada, a cambio de un virtual progreso y despunte económico nacional, sin calibrar realmente lo que implicaría una sumisión total y abierta a intereses extranjeros, para lo cual argumentan con no poca razón, que ya lo estuvimos a manos de cubanos, chinos e iraníes, por lo que la diferencia solo radicaría en la nacionalidad de los regentes.
Por su puesto que desde la realidad política y jurídica esto es un imposible, habría que propiciar un instrumento constitucional tan radical que desmontara toda una historia republicana y democrática insertada desde nuestra primera constitución, pero la realidad de los hechos me llevan a sostener que ya somos ese infame estado 51, sin necesidad de reforma constitucional y sin aprobación del congreso de los Estados Unidos de norte américa.
Muchos no se han percatado que ese estado ya fue impuesto bajo la inmensa sombra que proyectó el tres de enero, y basta observar con detalle los acontecimientos, la utilización de estrategias militares extranjeras para desplegar operativos de seguridad y vigilancia permanente sobre el territorio nacional, neutralización de personas al margen de la ley bajo la ejecución de esas estrategias militares sin autorización formal, extracción sin control ni supervisión nacional de recursos naturales y minerales, intervención militar de puertos y aeropuertos con fines humanitarios como excusa, y la más evidente, negociaciones inter partes con un régimen interino al que nadie legitimó ni escogió.
Somos a consecuencia de lo anterior un estado ocupado y bajo mandato híbrido, compuesto por el dominio innegable de una potencia extranjera y un régimen que aún sostiene poder, el cual usa bajo anuencia pactada con el poder extranjero que nos ocupó.
Quisiera ser optimista y pensar como muchos lo hacen ingenuamente, que este es una forma inadvertida de poner al régimen a limpiar toda la mugre dejada por décadas de manejos turbios en todo en lo que intervinieron, pero la discreción que le han permitido para ello me hace alejar de esa idea hasta infantil, mucho más cuando es palmario el desastre que han dejado en la ruindad con la que se han desplegado en la contención de la crisis post terremoto.
A todas éstas al mal llamado gobierno interino, se le acabó la excusa maltrecha de la falta forzosa que por sentencia de un Tribunal Supremo carente también de legitimidad le abrogó, y lo queramos o no, la única forma de reconducir el país al camino de la reinstitucionalización y el rescate de la democracia es mediante el establecimiento de un gobierno de transición, como bien lo ha venido indicando el Bloque Constitucional, como único movimiento interesado en devolver la soberanía nacional y la reconquista del ideal republicano, sin embargo para ello hará falta mucho más que simple voluntad política, tanto de los actores que aún mantienen la confianza y el respaldo popular como de quienes regentan el poder desde Washington.
Y aunque muchos aun nos mantenemos con la esperanza en que los acontecimientos precipiten por vía pacífica y democrática a un futuro inmediato de orden, debemos seguir sorteando no sólo a un gobierno interino de facto e inhumano, sino también a un Estado 51 también de facto en el que nos metieron sin necesidad de visa, TPS ni asilo político.
Ten la información al instante en tu celular. Únete al grupo de Diario Primicia en WhatsApp a través del siguiente link: https://chat.whatsapp.com/
También estamos en Telegram como @DiarioPrimicia, únete aquí:https://t.me/
