Opinión

El Esequibo (II)

Ahora Guyana se desdice de lo que aceptó al suscribir el Acuerdo de Ginebra, y retrocede a insistir en que es válido el Laudo de París.
miércoles, 08 julio 2020

Lo que pide Guyana a La Haya
Guyana llevó el caso del Esequibo ante el Tribunal Internacional de La Haya, en marzo de 2018, solicitando que declare la validez del Laudo Arbitral de Paris de 1899, que írritamente le otorgó ese Territorio. La nulidad de ese Laudo fue admitida de manera taxativa por Guyana, con la firma por su parte del Acuerdo de Ginebra de 1966, en el que reconoce que Venezuela reclama como suyo el Territorio Esequibo y acepta iniciar conversaciones para resolver el diferendo limítrofe. En esa oportunidad, Guyana pudo plantear que sostenía la validez del Laudo de París, pero en cambio reconoció la vigencia del reclamo venezolano. Sin embargo, ahora Guyana se desdice de lo que aceptó al suscribir el Acuerdo de Ginebra, y retrocede a insistir en que es válido el Laudo de París. A más de dos años de haber llevado el caso ante La Haya, ahora Guyana introduce un nuevo elemento, con un escrito en el que plantea que como Venezuela no se ha presentado al juicio, ese tribunal debe decidir a su favor, otorgándole la soberanía sobre el Esequibo. Eso es como si Venezuela reclamara ante La Haya la soberanía sobre las islas Aruba, Curazao y Bonaire, y si Holanda no se presentara al juicio, ese tribunal decida a nuestro favor y pasen otra vez a ser venezolanas. Pero, además, Guyana pide al tribunal de La Haya que amita sentencia sobre una materia en la que ni siquiera ha resuelto si se considera competente, aunque ya vencieron los lapsos otorgados a ambas partes para que presentaran sus alegatos respecto de su jurisdicción.

El nuevo presidente, Mohamed Irfaan Alí
El nuevo presidente de Guyana, Mohamed Irfaan Alí, nació en Leonora, situada en la costa entre las desembocaduras de los ríos Demerara, al este, y Esequibo, al oeste. Aunque en algunas páginas de Internet eso aparece como región del Esequibo, en realidad Leonora no está en el territorio que reclama Venezuela. Es un pequeño poblado, dedicado al cultivo de caña y a la producción de azúcar, desde su fundación por los colonizadores holandeses. Con 40 años de edad, Irfaan es el primer candidato y presidente nacido después de la independencia de Guyana en 1966. Es dirigente del Partido Progresista del Pueblo, organización política de izquierda fundada en 1950 por Cheddi Jagan y Forbes Burnham. Es diputado de la asamblea nacional desde 2006 y logró la candidatura con el apoyo de Bharrat Jagdeo, que fue presidente hasta 2015 cuando perdió las elecciones frente a David Granger, que a su vez las acaba de perder con Irfaan Alí. Ha sido ministro de Vivienda y Agua, y Agricultura, Turismo y Comercio. Cuando fue elegido candidato del PPP de inmediato fue acusado de 19 casos de corrupción por la Unidad Contra la Delincuencia Organizada de Guyana, aunque algunas versiones señalaron que fueron parte de un plan del presidente David Granger, para desacreditarlo y reducir su apoyo electoral. Pero aparte de eso, Irfaan Alí también está enfrentando acusaciones de fraude académico, en relación con su título universitario como doctor en planificación urbana. Ante esta última acusación, el nuevo mandatario dice que su título es auténtico y que además está esperando el resultado de la evaluación de su tesis “Diseño y Desarrollo de un Modelo de Gestión de Tierras en Guyana”, para un nuevo doctorado.

Afinidad ideológica con el chavismo
El nuevo presidente de Guyana es un dirigente de izquierda, pero ello no necesariamente lo ubica como potencial aliado del gobierno de Venezuela, como tampoco lo identifica ideológicamente con el chavismo. De hecho, durante su campaña electoral, Irfaan Alí criticó varias veces a Maduro, tal como lo reseñamos en la primera entrega de estos reportajes. Algunos analistas insinúan la posibilidad, para mí remota, de que el nuevo gobierno de Guyana retire su demanda ante la Corte de Justicia de La Haya, para retomar las conversaciones con nuestro país hacia un arreglo amistoso de la controversia fronteriza. Porque si la afinidad ideológica fuera un elemento importante para el arreglo de este problema, la mejor oportunidad la tuvieron Chávez y Bharrat Jagdeo, en ocasión de la visita del mandatario venezolano a Georgetown, en febrero de 2004. En esa oportunidad, suscribieron un acuerdo que, en sobre la disputa del Esequibo, señaló:
4. Al revisar las relaciones entre Guyana y Venezuela, sus Excelencias los Presidentes Bharrat Jadeo y Hugo Chávez Frías, reconocieron el constante progreso realizado para el fortalecimiento de los lazos de amistad, cooperación y entendimiento entre ambos países. En particular resaltaron que bajo el auspicio del Proceso de Buenos Oficios de las Naciones Unidas, para la búsqueda de una solución pacífica y práctica a la controversia, de conformidad con el Acuerdo de Ginebra de 1966, el espíritu de la cordialidad ha impregnado el enfoque del diálogo entre las dos Partes.

5. Los Jefes de Estado reiteraron el compromiso de sus países con el Proceso de Buenos Oficios y elogiaron el trabajo del Señor Oliver Jackman, Representante Personal del Secretario General de las Naciones Unidas.

Un elemento importante de esta declaración conjunta es que en ella Guyana reconoce la vigencia del Acuerdo de Ginebra, que ahora ignora al plantear su reclamo ante el tribunal de La Haya. El documento no menciona en ninguna parte la palabra Esequibo, aunque sí habla de “la controversia”. Al respecto, la cancillería venezolana, al divulgar aquí el texto del acuerdo, añadió abajo que cuando la Declaración alude a Guyana, se refiere al territorio situado al este de la línea media del río Esequibo, por cuanto considera el territorio situado al oeste, como parte de Venezuela.

Los “indoguyaneses”
Poco antes del final del siglo pasado, conocí en Puerto Ordaz al político y empresario Alex Panday, esequibano-venezolano, que estaba construyendo una posada cerca de Chichiriviche, pero seguía muy activo en la política de su país y de manera particular de la evolución del diferendo por el Esequibo. Nos hicimos amigos y en varias oportunidades promoví entre empresarios de Guayana, la colecta de recursos para financiar sus actividades. Panday planteaba la realización de un referéndum entre los pobladores del Esequibo, para que ellos decidieran si querían que ese territorio fuera de Guyana o de Venezuela. En Guyana, dos tercios de la población son indianos, es decir indoguyaneses, en tanto que solo un tercio son afroguyaneses, descendientes de los esclavos negros que los holandeses llevaron desde Africa para trabajar en las plantaciones de caña de azúcar. En el Esequibo, casi toda la población está integrada por indianos. En toda Guyana, ambas etnias evitan cruzarse entre sí. Panday estaba seguro que en un referéndum arrasarían los partidarios de que el Esequibo fuera parte de Venezuela. A través de amigos, en varias oportunidades hicimos gestiones para que Panday lograra apoyo de nuestra Cancillería, por lo menos para evaluar la propuesta, pero nunca fue ni siquiera recibido. Según Panday, logró comentar la idea en privado con algunos allegados a la Cancillería, pero tampoco por esa vía se pudo concretar nada. Obviamente es probable que con la actual situación en nuestro país, haya cambiado en algo esa inclinación de los indianos respecto de nuestro reclamo, pero conocedores de la idiosincrasia de los guyaneses aseguran que la diferencia cultural entre ambas etnias, indianos y afrodescendientes, es tal, que es casi seguro que los esequibanos siguen prefiriendo ser venezolanos.

(En la próxima entrega de El Esequibo: La Rebelión de Rupununi y otros aspectos del diferendo limítrofe)

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