Opinión

Cuenta la Leyenda: Recordando al ciudadano Rómulo Gallegos

Para Don Rómulo Gallegos ayer como hoy el acatamiento a los derechos humanos entre en el marco de “las altas esferas del espíritu"
Evelio Lucero
miércoles, 01 julio 2026

El escritor y presidente venezolano veía en la oposición “el mejor colaborador” de su gobierno, decía que esto le hacía ver los errores y así podía rectificar cualquiera de ellos si es que existían.

Aparte de escritor y político, fue profesor de educación, destacándose en el Liceo Andrés Bello, donde impartió clases a quienes fueron luego compañeros de lucha por la democracia, los mas recordados Rómulo Betancourt y Raúl Leoni.

En su discurso de toma de posesión a la primera magistratura nacional el día quince de febrero del año 1.948, luego después de haber sido electo mayoritariamente en los comicios del año 1.947, Don Rómulo Gallegos dijo: “no me han movido hacia estas alturas ni personales apetencias de mando, ni codicia de bienes materiales, sino la convicción de que tanto se pertenece uno así mismo cuando más tenga su pensamiento y su voluntad al servicio del ideal colectivo y este es el espíritu que me anima cuando me dispongo a asumir la gran responsabilidad que sobre mi ha recaído”

 

Durante esa misma alocución, una catedra de convivencia civilista, Don Rómulo habló de la inclusión política en los planes de su gobierno: “se me verá siempre solicitar la cooperación de cuantos venezolanos sean cifras autenticas y de honestidad para el eficaz  y recto desempeño de las funciones públicas”

Como el autentico demócrata que fue Don Rómulo Gallegos, reconoció la importancia de tener serios opositores: “Considero que la oposición, ojo despierto y lengua suelta para que ninguno de mis errores escape y ninguna de mis contradicciones sean encubiertas, será el mejor colaborador de mi gobierno, pues así podre advertir a buen tiempo el yerro en que esta incurriendo y sin tardanzas ratificar mi empeño de gobernar a Venezuela para el efectivo bien de ella”

Públicamente se comprometió como un hombre elegido por sus conciudadanos a administrar con pulcritud y decencia la república:

Así nace la virtud republicana y de ejemplar ejercicio de derecho el gobierno que he de presidir. Yo comprometió mi honor. Que no es solamente el de mediano pasar que pueden haberme dado los actos de mi conducta privada y pública, sino el grande, el magnifico honor a que me ha conducido la suerte amiga: la confianza de mi pueblo puesta en mí. ¿en que lugar de la patria habría para mi refugio donde no pudiese sino hundir la frente entre las manos, si falto al honor de esa confianza? Ya sabré sucumbir antes que traicionarla”

Supo realmente hacer honor a su palabra y en tal sentido do Rómulo Gallegos contrajo un acuerdo moral con los ciudadanos de este ´país:

“Compromiso conmigo mismo en correspondencia a cuantos al demás reclame en el ejercicio de mi responsabilidad, seré exigente hasta los extremos del imperativo de esta convicción que abrazo ante Venezuela, enfáticamente: en vida consagrada a cumplir mi deber para con el pueblo a que se pertenece, nada es nunca perderla, todo será siempre sobrevivir”

Y haciendo uso de un castellano hermoso castizo, cerró su alocución con estas palabras grabadas para la historia de nuestra querida Venezuela:

“Os saluda cordialmente quien ya no se pertenece porque no es sino el instrumento que vosotros mismo habéis escogido con su voto, para labraros la propia felicidad”

En el año 1.990, como presidente de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos advirtió sobre los gobiernos antidemocráticos que “se implantan e imponen con alarmante facilidad con el apoyo que le prestan los intereses acomodados a las practicas violatorias de la libertad, la tranquilidad y la dignidad humanas”.

En ese mismo discurso, planteó lo que sigue a continuación: “En nuestros pueblos las cosas pasan, bajo el parámetro  de las instituciones jurídicas y políticas, como si en todas ellas la persona humana tuviese suficientemente  garantizadas su libertad y tranquilidad, su dignidad-su felicidad, en suma -, pero no es cierto que así ocurra siempre y en todas partes”

Para Don Rómulo Gallegos ayer como hoy el acatamiento a los derechos humanos entre en el marco de “las altas esferas del espíritu, donde se mueve el pensamiento conductor de la experiencia humana hacia las realizaciones de la fraternidad universal, por encima de las aspiraciones mezquinas, de los egoísmos intransigentes y mas aun de las apetencias del zarpazo y la dentellada que todavía puedan estar permitiendo que el hombre sea lobo para el hombre”

Por eso abogó por la vigencia de las instituciones democráticas como garantes de “un régimen de libertad y justicia social fundado en el respeto a los derechos del hombre”. Un eterno legado que la barbarie no podrá destruir porque Don Rómulo Gallegos aun vive en el corazón de su país, Venezuela.

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