Cuenta la leyenda: Inmigrante italiano en Venezuela
Esta narrativa del día de hoy, la he considerado una “gran sorpresa”, la razón es la siguiente: de estos europeos que llegaron a nuestro país en los años 50, 60 70, la mayoría de ellos quienes abandonaron su país para buscar un futuro promisor, venían de sufrir los estragos de la guerra; pero en su mente venían cargados de muchas ganas de trabajar ya que le habían hablado de los beneficios que ofrecía nuestra país, en los barcos que llegaban a los muelles de la Guaira, cientos de familias con sus hijos y muchos jóvenes de ambos sexos sorprendidos al ver las costas caribeñas mentalmente anclaron para no volver. Este fue uno de ellos: INMIGRANTE ITALIANO EN VENEZUELA Y FORJADOR DE CIUDAD GUAYANA, se trata de GIUSEPPE FINCO, y la sorpresa es: que después de haberse ido al plano terrenal aun queda su indeleble huella.
Giuseppe, vino al mundo en la ciudad de Padova, Italia, el dio 24 de mayo de 1.922 apenas cuatro años después del fin de la primera guerra mundial y es el mayor de cuatro hermanos.
Transcurre su infancia y adolescencia en esa ciudad junto a sus padres. En el año 1940, al cumplir sus 18 años debe alistarse para servir a su país en la segunda guerra mundial.
Al terminar la guerra y sin heridas físicas que lamentar, es dado de baja militar. Al ver a sus amigos graduados por no haber participado en la guerra, gracias a ser estudiantes, se entusiasma en hacerlo y cursa una carrera técnica de ingeniería civil, graduándose de Geómetra en el año 1.948.
Luego, después de graduado y a raíz de la difícil situación económica de su país, se dispone a emigrar y buscar trabajo en el ámbito internacional aquí le recomiendas varias ciudades, entre ellas Argentina, Colombia, Nigeria o Venezuela, luego analiza, investiga y dadas las conveniencias y facilidades sociopolíticas de trabajar en nuestro país, sumado al idioma español, el cual es el más parecido al italiano y una cultura Occidental similar a la de Italia, ya tomada la decisión , va y se embarga en uno de los navíos que cubrían esa ruta, llegando en mayo del año 1.949 al Puerto de la Guaira.
Llega precariamente sin dinero alguno que pudiese cubrir sus necesidades mas esenciales, sin su pareja y conociendo solo algunos amigos emigrados con anterioridad. Pero afortunadamente si encuentra variedad de ofertas de trabajo, donde tubo la oportunidad de seleccionar y comienza en una empresa de asfaltados en la población de Tejerías, estado Aragua. Ahí comenzó como maestro de obras entre las vecindades de La Victoria y Maracay, ya demostrando a sus jefes la calidad de su trabajo, l empresa constructora lo mueve luego a distintos puntos del país donde había ganado contratos y con ella trabaja, y logra conocer a Mérida, en Chichiriviche estado Falcon, en la autopista Caracas-Valencia, en la Torres de El Silencio, en los bloques de la Urbanización 2 de diciembre (23 de Enero) y en un conjunto de tres edificios frente al Aeropuerto de Maiquetía.
Ya a partir de los años cincuenta, cuando nuestro país comienza a sufrir algunos cambios en nuestro ejecutivo nacional; Giuseppe decide contraer matrimonio con su novia María Boaretto, a quien había dejado en Italia con muchas promesas y esperanzas, a la espera de la evolución de su pareja en Venezuela. Se casan a través de un poder otorgado a su señor padre: Silvio Franco, para que lo representara en el matrimonio e inmediatamente ella viaja a Venezuela para el gran reencuentro, llega igualmente por el puerto de la Guaira, justamente el primero de mayo del año1.950, como era día feriado por estar celebrándose el Dia del Trabajador, debe esperar en el barco hasta el día siguiente, por que nadie trabajaba en los días feriados.
Luego, ya al estar juntos se ubican en un ranchito en Tejerías y el sigue realizando sus trabajos itinerantes por el país. En el mes de julio de 1.955 nace su primer hijo en la Maternidad Concepción Palacios, en la Avenida San Martin en la Parroquia San Juan, entonces se mudan a un mejor lugar, a Chacao, para entonces una urbanización de la capital del país con alta densidad de inmigrantes italianos.
Desde 1.955 transcurren otros cinco años en los que se van adaptando y asimilando las costumbres y la cultura venezolana.
Ya para el año 1.960 después de muchas recomendaciones deciden mudarse a Puerto Ordaz, donde existían cientos de ofertas de trabajos de diferentes profesiones, aquí estuvo encargado de una fábrica de bloques de arcilla, se trataba de la Bloquera Manapire situada a la entrada de la calle Arboleda, en la zona industrial de Matanzas. Ya en esta fecha ha nacido el segundo hijo, en el Hospital de la Orinoco Mining Company (Ferrominera Orinoco).
A los tres meses de haber nacido su segundo hijo, termina su contrato de trabajo y como familia deciden volver a Italia, donde quedan viviendo en el pueblo de Genzano di Roma en el que Giuseppe trabajó como encargado de un viñedo.
Para 1.964 le plantean al señor Finco volver a Puerto Ordaz, para que se encargara de gerenciar la Concretera Guayana C. A. donde se mantuvo por espacio de diez años.
Como única concretera en la zona, despachó concreto para la fundación y construcción de diversas urbanizaciones de Puerto Ordaz y San Félix, así como muchísimas infraestructuras industriales como la Siderúrgica de la Orinoco C. A, SIDOR, Alcasa, Venalum, etc.
Fueron muchos los años de trabajo, durante los cuales se fue creando y transformando l incipiente infraestructura urbana de un reducido campamento minero creado en 1.952 hasta convertirse en una reducida pero muy moderna ciudad como lo fue Ciudad Guyana en los años 70s y 80s.
En los años de la década de los 70s y principio de los 80s el reconocimiento de esa única concretera era mayúsculo por ser la única en la ciudad y tenía la responsabilidad de ofrecer concreto para todas las múltiples inversiones de la zona, o Zona del Hierro como se le ha denominado a Ciudad Guayana en esos años por estar en la cercanía a las grandes minas de hierro del país.
Siguen transcurriendo los años, y al principio de los 70s tuvo el honor de presidir la Cámara de la Construcción de la Zona, o Zona del Hierro como se le ha denominado y la inauguración de muchos comercios, industrias, edificios, y urbanizaciones que se habían construido con el suministro de su concreto.
Esas décadas de los 60s y 70s fueron los años del despegue y evolución no solo de la ciudad, sino de sus adyacencias como la represade la Hidroeléctrica de Guri en el Cañon Necuima, las carreteras hacia el sur del país, a las minas de oro, los cinco puentes sobre los ríos Caroní y Orinoco e infraestructuras básicas que permitieron el desarrollo armónico impulsado por la Corporación Venezolana de Guayana C.V.G. y su primer presidente el General Rafael Alfonso Ravard.
Para el año 1.973 el señor Finco se retira de la Concretera Guayana y se aboca a obtener préstamos bancarios para la construcción de un edificio de corte residencial, siguiendo su intuición de que sirviera de alojamiento para los tantos ingenieros, ejecutivos, técnicos industriales, policías, comerciantes, curas, bomberos, médicos, jugadores, turistas, constructores, técnicos, obreros y muchos turistas que venían desde Caracas y estados vecinos, también del exterior del país a conocer y trabajar en la modernización de SIDOR, de VENALUM y otras empresas básicas.
El señor Finco había comprado una parcela de terreno ubicada en las inmediaciones del Supermercado Santo Tome de Los Olivos (donde estaban unos vagones viejos de la O.M.C.) y tuvo que hacer las diligencias con el organismo encargado del urbanismo de Ciudad Guayana y cambiarla por otra parcela en la margen sur de la avenida Las Américas, poco ante de llegar a la sede de CANTV, para poder construir su edificio. Edificio San Antonio en honor al Santo venerado mundialmente y referencia de la ciudad de Padova. El cambio fue debido a que esa parcela que poseía en Los Olivos era catalogada por el catastro como área verde no construible. Como sorpresa, justo en estos días que escribo la columna, 17 de marzo del 2.026, observo que tan construyendo una sede de la cadena de Supermercados RIO en esa misma parcela con lo que se supone que luego después de cincuenta años le cambiaron la zonificación. Desde ese año de 1.973 el señor Finco no vuelve a trabajar como empleado sino a dedicarse a construir y atender esa Residencia _ Apartamento San Antonio, hasta su muerte sucedida el día 12 de marzo del 2.018 a la edad de 96de años.
Amante de las montañas y la actividad productiva constante, Giuseppe Finco fue uno mas de los varios emigrantes que ofreció su capacidad y trabajo para el desarrollo de Ciudad Guayana, viéndola nacer y dejándola ya como una ciudad de importancia a nivel nacional, pero también con los incipientes y pocos cuidados de las infraestructuras y servicios públicos.
Luego la generación de relevo, su hijo Stefano Finco, en compañía de su esposa, el resto de los hijos, nietos y familia toda, tomaron el timón de la administración del edificio, realizando algunos cambios en la decoración, manteniendo los 46 apartamentos “full equipado” en perfecto orden y manteniendo viva la imagen de Don Giuseppe Finco, demostrando de esta manera la calidad de los emigrantes portugueses, españoles e italianos que llegaron al país hace más de 60 años a trabajar y enseñaros a trabajar, a batir cemento y pegar bloques haciendo ciudad.
Para finalizar se debe hacer saber que: sus restos fueron sembrados en tierra venezolana, la cual tanto quiso y agradeció, ahí esta su lapida en los espacios de Jardines del Orinoco, muy cercano a las pedreras que se encuentran en el sector de Cambalache.
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