Opinión

Cuenta la Leyenda: Establecimientos de las Misiones Capuchinas Catalanas

Cerca del Campamento del Caroní de lo que fue Edelca, están ubicadas las ruinas consolidadas de la Misión de Antonio del Caroní.
Evelio Lucero
miércoles, 25 febrero 2026

Ciudad Guayana, tiene el privilegio de contar no solo con recursos turísticos en su entorno, sino también de carácter histórico.

   Cerca del Campamento del Caroní de lo que fue Edelca, donde se hallan las instalaciones hidroeléctricas Macagua I y Macagua II, están ubicadas las ruinas consolidadas de la Misión de Antonio del Caroní, también conocida como de la Purísima Concepción del Caroní. Es una de las más bellas iglesias coloniales que fueron restauradas en su momento, lo cual estuvo a cargo de la Corporación Venezolana de Guayana.

   Con Antonio de Berrio, fundador y gobernador de la primera Santo Tomé de Guayana, vino Fr. Domingo de Santa Agueda que era franciscano. Merece recordarse que en el siglo XVII está en Santo Tomé el convenio de los franciscanos, décadas antes de que entraran en Guayana los capuchinos misioneros.

   En 1682 los capuchinos que venían de España pasaron primero a Trinidad y después a Guayana, ellos fueron los padres Ángel de Mataró y Pablo de Blanes. Después, en 1687 las misiones capuchinas de Trinidad y Guayana fueron separadas de las de Cumaná y confiadas a la provincia de Cataluña, mientras que en las de Cumaná siguieron los capuchinos aragoneses.

   El 10 de marzo de 1724, afirma el padre Félix de Vegamian, uno de los historiadores de nuestras misiones, arribaron a Guayana los iniciadores de la magna empresa cristianizádora y civilizadora. Eran los padres Bruno de Barcelona, Benito de Moya, Eugenio de Olot, Tomás de Santa Eugenia y José Antonio de Vich, primero establecieron la misión de la “Purísima Concepción de Suay” no lejos del Orinoco. Comienzan a reducir los indios. Surgen las dificultades alimenticias para retener al indígena. La salvación era apelar a organizar una cría como base para el desarrollo de la comunidad misional. Uno de los misioneros, el Padre Santa Eugenia, en 1.725, con algunos indios fue a pedir una limosna de ganado a los padres Observantes de Píritu y a los criollos de la Nueva Barcelona. A pesar de no conocer la vía, a través de las sabanas, lograron llegar a Píritu. Allí obtuvo la limosna de ganado en partes iguales por el vecino de la Nueva Barcelona, el sargento mayor Francisco Figuera, quien le donó 60 reses, y los Franciscanos de Píritu que le completaron otros sesenta animales para gastos del traslado. No obstante que perecieron algunas en el cruce del Orinoco, llegaron a Suay, es el origen de nuestra ganadería. Así mismo, los misioneros se estaban atrayendo a los indios pariagotos y guáyanos. Persisten en Suay, pero las crecidas anuales del Orinoco hacen que la misión eje de subsistir, y además, contribuye con ello la insalubridad del lugar.    

   A Suay le sobreviene la Purísima Concepción del Caroní y posteriormente, las demás misiones establecidas en la zona que se extenderán hasta la cuenca del Yuruarí y cerca de la del Cuyuní.

   Por su parte, el historiador y misionero Fr. Cesáreo de Armellada, sobre los orígenes de la Misión de Antonio del Caroní, dice: “El pueblo de San Antonio del Caroní en lo que hoy son las “ruinas del Caroní” había sido fundado en el año 1717 y de nuevo se fundó en 1725 con indios “guáyanos y paragiotos” asi mismo, que, Santa Eulalia de Murucury fue fundado en 1.754 en la margen derecha del Caroní, a 1 y ½ legua del antedicho pueblo de San Antonio, agua arriba. Sus indios eran caribes” Finalmente que, “Santa Cruz del Monte Calvario fue en 1.761 con indios guaraunos del Bajo Orinoco. Distaba dos leguas de San Antonio del Caroní, que le quedaba al oeste. El pueblo estaba situado en la margen izquierda del rio Caroní.

   En nuestra zona se establecieron, además de la del Caroní, las Misiones de Santa Ana de Puga (1760) , San Miguel de Unata (1.779), San Ramón de Caruachi (1.763) y las ya referidas de Santa Cruz del Monte Calvario y Santa Eulalia de Murucury. Estas misiones alcanzaban a 4.156 habitantes y en su composición étnica predominaban los guaraunos, aruacas, caribes, guayanos y paragotos. Entre los aspectos económicos de las Misiones Capuchinas Catalanas, se puede indicar las siguientes: Desarrollan cierto proceso artesanal, aunque no industrial como se diría actualmente. Por ejemplo, en 1.725 se producían petacas y rejos de cuero; el sebo de los vacunos se utilizaba para manufacturar el jabón y velas. Así mismo, se conoce que en 1.755 funcionaban dos trapiches para producir miel como sustituto del azúcar, también aguardiente. Con la sal que llegaba de Araya se salaba la carne y con la yuca se elaboraba el casabe, el pan vernáculo de nuestros indígenas. También, en las Misiones se elaboraba queso y manteca; se producía carbón vegetal, se elaboraban cuerdas, incluso de lana. En 1.777 en San Antonio del Caroní existió una verdadera fábrica de tejidos con sus máquinas de desmotar el algodón el torno para hilar y los telares. Además, se hacia suela del cuero de la res. Así mismo, poseían forjas que respondían al aprovechamiento del mineral de hiero.

   Un misionero famoso que visitó las misiones de Guayana en 1.733, fue el Fr. Iñigo Abbad, quien vino a Cumaná desde Puerto Rico, acompañando al Obispo Manuel Jiménez Pérez, en relación al Pueblo del Caroní, dice: “el veinte de noviembre me embarqué en una curiara en el Río Caroní enfrente de este nombre por encima del formidable salto que da a este río cuyo estruendo se escucha desde el pueblo antecedente, tomando sus aguas tal rapidez que rechazan las corrientes del Orinoco por largo espacio extinguiéndose unas a otras, las del Caroní corren sobre el fondo de arenas negras, son cristalinas y delgadas; las del Orinoco  siempre turbias, gruesas y malsanas. El paso del Caroní es muy peligroso por la rapidez de su corriente y a fe, que se levanta, a la orilla o puesta y derecha del río está situada la Misión, que es la capital de todas las de la Virgen de Guayana” además se refirió al estado pecuario y agrícola de las misiones en su manuscrito.

   Las Misiones del Caroní constituyen un importante reservorio de recursos económicos, representados en su floreciente ganadería y los de otra naturaleza cuando fueron por las armas libertadoras. El historiador José de Armas Chitty expresa: Fue con tal ganadería vacuna y caballar como Piar y Cedeño afianzaron la invasión de Guayana en 1.817. con ella y la de Apure, el Libertador cruza el llano, tramonta el Pisba y libera a Boyacá la más importante de las batallas que enaltecen su nombre”

Restauración de las misiones

   Después de las Guerra de la Independencia, los indígenas de las extinguidas Misiones de Guayana, abandonaron a estas y huyeron a los montes, quedando virtualmente sin actividades, por eso hasta el propio Bolívar consideró en 1.828, restablecerlas, reconociendo a la vez la labor cumplida por los Padres Capuchinos Catalanes. En consecuencia, hubo varias tentativas en esa dirección como, las del gobierno de Páez en los años 1.842-1.843. posteriormente, en 1.891, y, en fin, la de 1.922, que se suscribió convenio entre el gobierno de Venezuela y la Orden de Los Franciscanos, mediante el cual se fijaron las condiciones para fundar el Vicariato Apostólico del Caroní, como se había dispuesto S. S. Pío XI el 4 de marzo de 1.922. un año después, era designado primer Vicario Apostólico, el R. P. Bienvenido de Carucedo, Mons. Diego Antonio Nistal, quien fijó la sede del gobierno eclesiástico en la ciudad de Upata.

   San Félix, por consiguiente, quedó en la jurisdicción del mencionado Vicariato y en su régimen eclesiástico se suceden varios misioneros capuchinos. En 1.954 llegó al Caroní, el entonces Padre Francisco Javier Zabaleta para, después de cumplir un magnifica obra espiritual y social, se retiro en 1.981 fue un verdadero protagonista del desarrollo de Guayana, de igual manera otro sacerdote notable fue el Dr. Gonzalo Palacios de Borao, conocido como el Padre Palacios, vino a Puerto Ordaz en 1.956 y al año siguiente se radica en la zona. Poseía tres doctorados Filosofía, Teología y Ciencias Médicas): precursor de la enseñanza politécnica en la zona. Autor de varias publicaciones científicas en el exterior. En 1.958, fundó el Instituto Gumilla, también la Escuela Domingo Zorrilla en Castillito razón por la cual, yo he llegado a llamar: “El Padre de la Educación en Ciudad Guayana” estos dos últimos personajes tuvimos la oportunidad de conocer personalmente y los recordamos con mucho cariño.

 

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