Opinión

Cuenta La Leyenda: El Tartagal

Dice la historia que: en el año 1658, se desató una epidemia desconocida que azotó a todos los habitantes de Caracas, murió tanta gente, que: las campanas de los templos dejaron de sonar, porque no había quien las tocara.
sábado, 07 octubre 2023

Lo que hoy día es la Urbanización El Silencio, (llamado originalmente El Tartagal) el cual la mayoría de los venezolanos sabemos que es la parte más céntrica de la capital, donde siempre se ha desarrollado, el comercio, la cultura, la gastronomía y todo lo que tenga que ver con la política de nuestro país.

Pero ¿Por qué? se le llamó originalmente a este caserío El Tartagal, bueno; existían siembras de abundantes plantas de Tartago (planta de donde se extrae el aceite de Ricino) y el nombre de El Silencio, se debe a una ocasión donde el Cabildo caraqueño, envía una comisión a El Tartagal y esa comisión escribió un acta lo que presenció: “solo se advierte silencio, un profundo silencio” y desde entonces el lugar se llamó así.

Dice la historia que: en el año 1658, se desató una epidemia desconocida que azotó a todos los habitantes de Caracas, murió tanta gente, que: las campanas de los templos dejaron de sonar, porque no había quien las tocara.

El 25 de julio del Año 1942, el Presidente de Venezuela General Isaías Medina Angarita, acompañado por el Gobernador del Distrito Federal Luis Gerónimo Pietri, el Ministro de Obras Publicas Manuel Silveira y el Director Gerente del Banco Obrero Diego Nucete Sardi, da el “primer picazo”, dando así inicio a la demolición y reconstrucción de lo que conocemos hoy día como la Urbanización El Silencio.


Se afirma que la Negra Hipólita, nodriza del Libertador Simón Bolívar, vivía en El Tartagal, su casa quedaba en la calle La Amargura, aquel caserío convertido luego en El Silencio, lo que fue un antro de miseria y de dolor.

En el siglo XX, el lugar era reconocido como un centro de delincuencia e insalubridad. La casa de la negra Hipólita, fue una de las derribadas cuando Medina Angarita en 1942 ordenó demoler todo el barrio, donde existieron 331 casas, de las cuales 42 era prostíbulos, 49 casas de vecindad, 32 expendios de licores, 9 de hospedajes y casi 200 destinadas a otros dudosos fines, y entre los más de 3.000 residentes, había 465 casos de tuberculosis y 2.327 de enfermedades venéreas.

Apenas fundada Caracas en 1567 a este sector se le conoció como “El Tartagal” para ese momento se trataba de un campo al oeste de las 25 manzanas originales de la ciudad y la señora Genci García de Silva compró esas tierras pocos años después de la fundación de Caracas.

Durante siglos se siguieron asentando barriadas pobres en esa área, hasta que el gobierno de Medina Angarita, toma la decisión de demoler todas las casas, las cuales la mayoría eran bares, lugares de juegos, prostíbulos donde abundaban mujeres que practicaban el oficio conocido como el más viejo del mundo y también habían muchos homosexuales, después de la demolición esto da paso a la reurbanización de El Silencio el 28 de julio de 1942, las labores de construcción se iniciaron el 4 de enero de 1.943, siendo el arquitecto Carlos Raúl Villanueva el encargado de su diseño, junto al escultor Francisco Narváez.


El bloque número 1, fue iniciado en el mes de febrero de 1944, el primero de los bloques en ser inaugurado fue el número 7, el 5 de julio de 1944 y el 26 de agosto de 1.945 es inaugurada la reurbanización El Silencio, con siete bloques y dos plazas, la Plaza O´leary, en el centro de la zona y la Plaza Miranda, ubicada al este de la urbanización.

En 1969 el proyecto recibió el premio otorgado por la Cámara Venezolana de la Construcción y en 1999 El silencio es declarado bien de interés cultural, y desde el 2003 la Alcaldía de Libertador recuperó el área de lo que desde entonces se llama urbanización El Silencio.

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