Opinión

Cuenta la Leyenda: Don Arturo Vera. Descubridor de la mina de el Pao

Fue con el descubrimiento de la mina de El Pao, cuando se ponen los cimientos para la explotación en firme de nuestro mineral.
Evelio Lucero
miércoles, 27 mayo 2026

___A avanzada edad recordaba la época de los buscadores del mineral-
___Una Guayana de caminos de recuas y pesados vagones.

En la historia de la minería del hierro en nuestro país, sabemos del conocimiento del mineral por parte de los españoles que la procesaron en rudimentarias formas catalanas, así como también de la primera tentativa de explotación en Manoa, en el Delta del Orinoco. Sin embargo, fue con el descubrimiento de la mina de El Pao, en las estribaciones de la Sierra Imataca, en el Estado Bolívar, en la década de los años veinte cuando se ponen los cimientos para la explotación en firme de nuestro mineral. Uno de los principales protagonistas del acontecer de los descubrimientos del hierro que frecuentemente se le ha mencionado en diferentes publicaciones, ha sido Don Arturo Vera González, quien residió en Upata y fue una verdadera cantera para extraer ese cumulo de información que muchos desconocen sobre el hallazgo del yacimiento de El Florero, que viene siendo el mismo Pao. Esta mina fue explotada por la empresa conocida hoy como Ferrominera Orinoco, produciendo un excelente mineral de mucha demanda en el mercado internacional.

Don Arturo, en una entrevista cuando tenia 83 años de edad, se conservaba erguido como un roble de nuestros bosques y mantenía una fluidez de su conversación y su lucidez mental para recordar hechos del pasado, relacionados con su vida y trabajo en la empresa del hierro, siendo suficientes testimonios para que hoy se conozca el relato de sobre esa Guayana de entonces. En conversación en el sector Santo Domingo, adyacente a Upata, rodeado de sus familiares, ahí los encontramos como era, un verdadero pionero o veterano del hierro, tenia 46 años de servicio ininterrumpidos en la industria y ya disfrutando de su jubilación. En la primera interrogante se le preguntó ¿Cómo fue la idea para descubrir la mina de El Pao?

R.- cuando se extraía leche, goma de balata, entramos a esa zona donde estaba la mina, mi padre Tiburcio y yo a trabajar en el purgo. Ignorando que ese cerro valía. Allí había balatá, entonces cogimos una piedra que brillaba y era muy pesada, porque nos llamó la atención. Después lo sacamos a Las Adjuntas, (caserío en la carretera que conduce hacia Ciudad Bolívar a través del paso de Caruachi) donde estaba la vivienda de mis padres y donde nos criamos casi todos, después vino de Ciudad Bolívar, un minero explorador llamado Simón Agustín Piñero, fuimos con el al cerro que era una gran mole de hierro. Mas tarde Piñero se puso en contacto con Don Eduardo Boccardo y mas adelante vino un italiano, Paglucci. Este se llevó varias muestras del mineral para ser analizado en laboratorios de los Estados Unidos, esas muestra fueron llevadas sobre burros hasta el paso del Caroní en Caruachi y desde ahí fueron transportadas a Ciudad Bolívar, más adelante, Don Arturo Vera continuaba emocionado relatando lo vivido, hilvanando los recuerdos prosigue: “Después nosotros hicimos un conuco, tanto mi padre como yo, con unos hombres nos dedicamos a sembrar café, y otros cultivos, ahí donde estaba la bomba de gasolina en El Pao.”

Comentaba Don Arturo, ese cerro se llamaba “El Florero” por la abundancia de flores de orquídeas, que nacían y crecían sobre las piedras y árboles. Fue en el año 1.937 cuando Don Eduardo Boccardo realizó los primeros denuncios mineros y al año siguiente recibió los títulos correspondientes. Después la compañía Bethlemen Steel Corporation, uno de los grandes consorcios norteamericanos del acero, hizo las primeras perforaciones para comprobar la existencia y cuantía del mineral, obteniendo el traspaso de las concesiones respectivas. En 1.933 se constituyó la Iron Mines Company of Venezuela (IMCOV) como subsidiaria de la Bethlemen, y que fue la empresa que tuvo a cargo del desarrollo subsiguiente de la infraestructura que permitió la explotación de esta mina y que fue sustituida por la Ferrominera Orinoco C. A. al nacionalizarse la industria del hierro en el año 1.975.

___Después vinieron las mensuras___dijo Don Arturo en la secuencia informativa del desarrollo de las exploraciones___ entonces me dejaron allí solo en El Florero, donde me pagaban cincuenta bolívares mensuales ocupando el cargo de vigilante. Luego volvieron los americanos para establecer la empresa que se encargaría de los trabajos. Entonces me pusieron un telegrama para que hiciera una pica de El Pao a San Félix, pensando en las facilidades del terreno para que pudiera pasar un camión. Realice el trabajo encomendado y entonces se vino de allá Mr. Sleamen conmigo en una mula pasando por la pica para que el viera lo que yo había hecho. Mas tarde se estableció que vinieran los ingenieros para construir el ferrocarril y la carretera. También hicimos el primer campamento para los ingenieros en el sitio de Las Mulas.

P.- ¿no recuerda la época de las primeras casas del campamento?

R. nos dijo don Arturo que el participó, en la construcción de las primeras casas del campamento, así mismo nos explica que el hizo un pozo para extraer agua, recordadndo luego que también vinieron camiones con casas armadas hasta Pozo Verde, que el ayudó a colocar los pilotines. Al ser inquirido sobre los tipos del trabajo que realizó, Don Arturo manifestó que ha hecho de todo en sus actividades, como era de suponer en casi medio siglo de servicio en la industria del hierro. Logró una jubilación por sus años prestados a la industria, recibió reconocimientos a sus merecimientos, en 1966 el Gobierno Nacional le otorgó la Orden Merito al Trabajo en su tercera clase.

Por otra parte dice que conoció al doctor Guillermo Zuloaga cuanto este recorría a Guayana haciendo estudios sobre prospección geológica sobre el mineral de hierro en Imataca, contó que trató de llegar con este geólogo a Guasipati, pero tuvo muchas dificultades y desistieron del viaje. Era una época de condiciones muy precarias, apenas caminos de recuas, para comunicarse con los pueblos del interior.

Entre las ultima preguntas realizadas a Don Arturo, fue ¿desde cuándo usted vive en Santo Domingo, Don Arturo? Hace ocho años que compré la casa en donde resido con mi familia. ¿Cuántos hijos tiene? R.- once, siete hombres y cuatro mujeres, cuatro varones trabajan en la División Pao de Ferrominera, ellos son los siguientes: Reynaldo Vera, Supervisor General, Taller de Mantenimiento; Omar Vera, encargado casa de Abastos, El Pao, Nihls Vera, mecánico I, Taller de Mantenimiento, El Pao Arturo Vera, hijo, quien es mecanice I en el referido taller de mantenimiento, además tiene un profesional de la medicina, Silfredo quien trabaja en Mérida, es nativo de Upata de donde es tradicional, podríamos decir, la familia Vera.

Arturo conservaba una colección de correspondencias que con frecuencia le escribían y enviaban desde los Estados Unidos, muchos de ellos sus superiores, demostrando con esto que gozó del aprecio y de la confianza de quienes los trataron y con los cuales trabajó.

Ya para finalizar manifestaba Don Arturo que Guayana ha progresado mucho desde aquella época. Entonces San Félix era un pueblo de cuatro calles de tierra, insalubre, y presa del paludismo, con casas techadas de palmiche. Consideraba que con la empresa del hierro que ahora es venezolana, hay que prestar interés para que esto no fracasara, que hubiese más mística en el trabajo, porque el éxito depende del esfuerzo de todos, repetía << esto es un consejo que dejo a las nuevas generaciones de trabajos al servicio de la industria del hierro, que es uno de los principales sostenes de la economía nacional>>
Asia concluye la historia de Don Arturo Vera, quien vivía en Upata distinguiéndose con el bastón de madera en su mano derecha y junto al butaque (mueble de madera el cual se ubicaba en la sala de la residencia). Arturo Vera, alto, erguido, sin vacilaciones, en sus expresiones, con una actitud de hombre consustanciado con la realidad de ayer y de hoy, descubridor de la famosa mina de El Pao, representante de una época de ejecutorias en la siembra fecunda del trabajo.

“Eduardo Boccardo, Simón Agustín Piñero, Paglucci y Don Santiago Arturo Vera, entre muchos otros que posiblemente nunca saldrán del anonimato, fueron los modernos profetas de esta era del hierro”

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