Opinión

Cuenta La Leyenda: De un terreno baldío a un coloso

Estábamos saliendo de una Venezuela colonial y estas personas ya tenían conocimientos y compartieron mucho en sus enseñanzas.
sábado, 20 febrero 2021

A partir de los años 50s, durante la presidencia del General Marcos Evangelista Pérez Jiménez, llegaban a nuestro país muchas embarcaciones por el muelle de La Guaira, cargados con una cantidad de europeos, algunos con su familia (esposa e hijos), otros solteros, pero todos con un objetivo fijado en su cerebro, el cual era trabajar para labrar un futuro mejor ya que, a consecuencia de la guerra en Europa, la situación se le hacía muy difícil poder mantenerse, y no era casual su arribo.

Nuestro gobierno de aquella época, cuando comenzó a cambiar el país a través de aquel slogan “El nuevo ideal nacional”, necesitaba mano de obra para la construcción y a través de los medios de comunicación invitaba ofreciendo trabajo a albañiles, herreros, carpinteros, electricistas, etc.

También llegaron panaderos, pasteleros, cocineros, pero no solamente fue mano de obra en construcción, de igual manera nos llegaron personas preparadas para gerenciar un banco, o una empresa, un consultorio médico y otras profesiones y oficios.

Estábamos saliendo de una Venezuela colonial y estas personas ya tenían conocimientos y compartieron mucho en sus enseñanzas.

Nos enseñaros a batir cemento, pegar ladrillos, armar platabandas y un sinfín de oficios, ellos se fueron ubicando con los paisanos que habían llegado antes y recuerdo que los venezolanos, criticábamos diciendo “los italianos almuerzan con un pan y una Pepsi Cola” sin darnos notar que ellos sabían lo que estaban haciendo, eran como la hormiguita, ahorrando para un mañana, cruzaron su sangre con la nuestra y la belleza venezolana mejoró notablemente.

El biografiado al cual me voy a referir llegó el 28 de noviembre de 1953, llegaba de Calabria, Italia, donde nació el día 6 de enero de 1925.

Se trata de un hombre exitoso llamado Pascuale Mesiano, venía decidido a todo lo que fuese trabajo; comenzó como aprendiz de mecánica automotriz, donde laboró 3 años, luego comenzó a preparar el futuro inmediato y realizó un curso de tres años por correspondencia en el recordado National Schools.

Se lanzó a la aventura y consiguió un trabajo en el Taller Santa María en el paseo Heres de Ciudad Bolívar; luego solicitó y logró entrar como mecánico en la Orinoco Mining Company en Ciudad Piar. Continuó su inquietud y se trasladó a Puerto Ordaz, ciudad de la cual le habían hablado sus paisanos.

Era la época de oro, había trabajo para todo, los sueldos eran muy atractivos y la adquisición de vehículos no era difícil, con cuotas muy cómodas y para la inicial era suficiente presentar la constancia de trabajo de una empresa del estado. Una situación que de la noche a la mañana en las calles y avenidas se encontraban los últimos modelos y marcas.

Pascuale, compró un terreno en la avenida principal de Castillito, donde fundó el famoso Taller Europa, en el cual tenía desde mecánica y electricidad hasta latonería y pintura; de aquí se desprendieron otros negocios, como un taller electro al final de la avenida Las Américas.

Mientras tanto, compartía y multiplicaba amistades, no descansó siguió más allá de donde daba la vista y en una ocasión le planteó a su paisano Doménico Agnelli la idea de construir un Centro Comercial; ya la ciudad seguía creciendo y hacía falta, después de adquirir los terrenos que fueron propiedad del Ingeniero Cipriano Magallanes, fue construido el centro comercial Trébol 1; lo lograron con los ahorros obtenidos durante años de trabajo, sin necesidad de recurrir a ningún banco.

Los habitantes inmediatamente dieron rienda suelta y se convirtió en un lugar muy agradable, a lo que dicha inversión da pie y luego vinieron el Trébol 2 y el Trébol 3, los comerciantes compraban y alquilaban los locales dando vida a aquel terreno que pocos años atrás era un terreno baldío.

Llega el momento de la mejor época, cuando el ingeniero Leopoldo Sucre Figarella, asumió la presidencia de la Corporación Venezolana de Guayana y ofreció a todos los inversores la oportunidad de construir en el sector de Alta Vista, a lo que el mencionado par de italianos no esperaron una segunda oportunidad y compraron los terrenos de lo que en algún momento se llamó “Tabaco” y rápidamente construyeron el Centro comercial Macrocentro, que luego fue cambiado por C.C. Alta Vista 1 y posteriormente, donde en los años 70s estaba el Cine Carro, construyeron el C.C. Alta Vista 2, uniendo a ambos centros a través de un puente que cruza la avenida. Estos dos colosos son referencia a nivel nacional.

Conversando con Pascuale, le pregunté sobre sus proyectos a futuro, a lo que respondió “Ya no más, la situación tampoco nos ayuda, pero voy al rescate del Trébol, el cual se encuentra algo abandonado, pero va a revivir pronto. Mientras tanto recorro con cariño y amor todos los días por los pasillos para ver si existe alguna falla y darle solución de inmediato, aprovecho y saludo a mis amistades que me encuentro de frente y a mis inquilinos. También debo apartar tiempo para mi familia. Ya después de tantos años quiero mucho a este país que me ha dado tanto, y si salgo es de paseo, regreso porque soy venezolano”.

Con esto quiero decir que este es uno más de los europeos que vinieron a trabajar y lograron el éxito a través de una labor cumplida.

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