Opinión

Acéptate a ti mismo y libérate de la rabia con el otro

¿Y si Cambio?
Yamilet Pinto
sábado, 08 febrero 2020

Nuestra vida está llena de experiencias sobre las cuales, pocas veces nos detenemos a reflexionar. Algunas de esas experiencias nos causan dolor, frustración y rabia con nosotros mismos y con las personas que amamos, muy especialmente con la pareja, los hijos o nuestros padres, hermanos y/o amigos; y como abrir un espacio para reflexionar, a veces se nos hace cuesta arriba, lo primero que hacemos es pelearnos con el mundo, culpándolo de todo cuanto nos pasa o nos autoflagelamos porque no hicimos lo que “debíamos” o hicimos lo que “no debíamos”. Allí nace una cruel y dolorosa lucha interior que nos deja agotados, frustrados y atascados en un sufrimiento innecesario que acaba con nuestra paz y estabilidad emocional.

¿Cómo lo sabemos que estamos en esa lucha? Porque nuestras reacciones frente a estas personas especiales para nosotros están llenas de agresividad, inconformidad, rechazo, abandono, crítica y frecuentes peleas. Y esta lucha no sólo es con las personas que amamos, sino que incluso puede ser con nosotros mismos, nos criticamos de manera muy dura, nos autoagredimos y hasta llegamos a desarrollar cuadros de depresión, tristeza y autoflagelación emocional y/o física, producto de no aceptarnos como somos o lo que hicimos.

Momento de hacer una pausa

Hacer un alto y aprovechar el momento para ver lo que sucede a nuestro alrededor con absoluta inocencia, sin juzgarnos ni juzgar a otros, podría ser el inicio del camino que nos conduce a liberarnos y pasarnos de la experiencia del miedo al Amor y a la paz interior, tal como dice Un Curso de Milagros que todo aquello que no es amor es miedo.

En muchas ocasiones he podido constatar que las personas piensan que tomarse un respiro o hacer una pausa, es sinónimo de perder el tiempo, sin embargo, cuanto nuestra vida marcha en automático y con resultados distintos a los que esperamos, definitivamente es el momento justo de detenerse y pensar ¿qué podría hacer para cambiar este resultado? Y aunque no existe una receta mágica, sí hay pequeños pasos que podemos dar, uno de esos pasos consiste en:

1. Autobservarnos: lo cual implica mirar nuestras acciones, producto de nuestras emociones, nuestros pensamientos, nuestros propios juicios y culpas. Y sólo cuando nos separamos de todo ese caos, podemos mirar exactamente que no somos nuestros pensamientos ni nuestras emociones. Podemos simplemente darnos cuenta que somos mucho, mucho, mucho más que eso.

2. Observar el ambiente: esto no es más que mirar con gratitud y conciencia dónde estamos, cuáles son las circunstancias que nos rodean, cómo influye eso en nosotros. Muchas veces escucho a personas decir “no quisiera que eso me afectara” y resulta que es inevitable que nos afecte, de una u otra manera, lo que a nuestros seres queridos les suceda. Eso influirá en nuestras emociones pero no las definirá ni determinará nuestras acciones. Somos cada uno de nosotros quienes tenemos la potestad de decidir pensar, sentir y actuar de manera diferente, somos capaces de ver las cosas de otra manera, aquella que sirva a nuestro más grande deseo: La Paz Interior, la felicidad, el bienestar y la plenitud.

El camino de la autoaceptación
Se comienza a recorrer soltando la necesidad de querer controlar todo lo que sucedió en nuestra vida (lo cual es imposible, porque ya ocurrió, pero a veces lo pretendemos), o deseamos controlar lo que va a suceder, lo cual tampoco es posible porque eso no ha ocurrido. Lo único que podemos hacer es aceptar las decisiones que tomamos, las acciones que ejecutamos, los pensamientos y emociones que tuvimos o que tenemos actualmente y actuar en consecuencia.

Autoaceptarse significa:
1.Comprenderse a sí mismo.

2. Asumir nuestra responsabilidad en cada uno de nuestros resultados (dejar de culpar a los demás.

3. Reconocer nuestra potencialidad, competencias, virtudes, dones, cualidades y habilidades, deshaciéndonos de la falsa modestia o victimismo.

4. Reconocer nuestros límites, hasta dónde somos capaces de llegar sin duda de nuestra grandeza interior.

5. Valorar nuestra capacidad de reinventarnos y cambiar cuando todo va en contra.

6. Ser libres de querer ser quienes no somos, parecernos a quienes no somos y principalmente significa superar el miedo del propio reconocimiento.

Sólo cuando nos aceptamos tal cual somos, con nuestra luz y nuestra sombra, somos capaces de liberarnos y liberar al otro de todo sufrimiento, resentimiento y dolor y comenzamos a dar los primeros pasos para experimentar la plenitud y la paz interior. ¡Feliz y bendecido día! @yamiletpinto

 

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