Salud

Cómo evitar que el cabello se vuelva frágil en la menopausia

Un cabello más frágil no es un problema superficial: es una señal del cuerpo pidiendo otra forma de cuidado.
Por: Mujer Hoy
domingo, 01 febrero 2026
Caída de cabello en la menopausia
Cortesía | La menopausia no exige rutinas más complejas, sino rutinas mejor adaptadas

Durante años, el cabello ha sido uno de los grandes indicadores de bienestar. Brillo, densidad y movimiento hablan de equilibrio hormonal, hábitos de vida y estado general de salud. Por eso, cuando el pelo empieza a cambiar sin una causa aparente, suele generar desconcierto. En muchas mujeres, ese punto de inflexión llega con la menopausia.

De forma progresiva y a veces silenciosa, el cabello pierde grosor, se vuelve más seco, menos flexible y visiblemente más frágil. Aparece una caída distinta a la habitual, el volumen ya no responde igual y peinarlo requiere más cuidado que antes. No es una cuestión puntual ni pasajera, sino el reflejo de una transformación interna profunda, marcada principalmente por el descenso de los estrógenos y por una nueva relación del cuerpo con el tiempo, el estrés y la regeneración celular.

Sin embargo, asumir que estos cambios son inevitables no significa resignarse. Al contrario: entender qué ocurre en esta etapa es el primer paso para cuidar el cabello de forma inteligente, realista y eficaz. La menopausia no exige rutinas más complejas, sino rutinas mejor adaptadas. Menos agresivas, más constantes y centradas en la salud del cuero cabelludo tanto como en la fibra capilar.

Cabello más frágil en la menopausia

La disminución de los estrógenos acorta la fase de crecimiento del cabello (fase anágena) y hace que más folículos entren antes en fase de caída. Al mismo tiempo, el cuero cabelludo produce menos sebo, lo que provoca un pelo más seco, con menor elasticidad y mayor tendencia a romperse.

A estos cambios hormonales se suman otros factores frecuentes en esta etapa vital: alteraciones del sueño, estrés sostenido, cambios en la alimentación o déficits de nutrientes esenciales. El resultado no siempre es una caída llamativa, sino una pérdida progresiva de densidad, cuerpo y vitalidad.

Uno de los errores más habituales es centrar el cuidado únicamente en mascarillas o productos de acabado. Sin embargo, un cabello fuerte comienza siempre en un cuero cabelludo sano. Durante la menopausia conviene priorizar limpiezas suaves pero constantes, que respeten la barrera cutánea sin dejar residuos.

Los masajes durante el lavado ayudan a activar la microcirculación y favorecen un entorno más saludable para el folículo. También es un buen momento para incorporar tratamientos específicos para cuero cabelludo sensible, seco o con caída reactiva, que ayuden a equilibrar y fortalecer desde la raíz.

Nutrir el cabello también desde dentro

Durante la menopausia, el estado del cabello refleja con claridad lo que ocurre a nivel interno. La fibra capilar necesita proteínas de calidad, hierro, zinc, biotina y ácidos grasos esenciales para mantenerse fuerte. Si el cabello se afina de forma acusada o la caída se prolonga en el tiempo, conviene valorar -con un profesional- posibles déficits nutricionales. Una alimentación equilibrada, rica en proteína, verduras, frutas y grasas saludables, es un pilar silencioso pero fundamental del cuidado capilar en esta etapa.

Quizá uno de los aprendizajes más importantes es aceptar que el cabello ya no responde igual que a los 30. Esto no implica resignarse, sino redefinir objetivos. A veces, un cabello algo menos abundante pero bien cuidado, con brillo y movimiento natural, resulta mucho más favorecedor que uno forzado a aparentar una densidad que ya no le corresponde. La menopausia invita a una belleza más consciente, menos agresiva y más alineada con el bienestar real.

Si la caída es muy intensa, aparecen zonas con pérdida visible de densidad o el cuero cabelludo presenta molestias persistentes, es importante acudir a un dermatólogo o tricólogo. Existen tratamientos eficaces, tanto cosméticos como médicos, pero siempre deben estar bien indicados y personalizados.

Cuidar el cabello en la menopausia no consiste en luchar contra el cambio, sino en acompañarlo con conocimiento, criterio y constancia.

Porque un cabello más frágil no es un problema superficial: es una señal del cuerpo pidiendo otra forma de cuidado.

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