Niños y Jóvenes

Yolbert Barajas: Del fútbol al ballet sin arrepentimientos

Tiene la estampa, el porte. Su presencia en escena delata a un artista en crecimiento.
domingo, 07 abril 2019
Elieser Silveira | El bailarín nacido en Tumeremo sigue formación intensiva

Yolbert Barajas encontró en el camino de la danza el rumbo perfecto por el que desea encaminar su vida.
Le permite sentirse libre, crear, mejorar la disciplina, la constancia. Cuando sale al escenario siente una vibra inexplicable. Algo que lo hace sentirse poderoso, que lo hace volar.
Nació en Tumeremo, municipio Sifontes, al sur del estado Bolívar y desde que se mudó a Puerto Ordaz hace aproximadamente un año se ha dedicado en cuerpo y alma a pulir su desempeño como bailarín.
Está seguro de que desea seguir creciendo y cuenta con el apoyo de su mamá, quien entiende el espíritu artista y su talento.

La historia
Tiene 18 años recién cumplidos. Tras culminar su formación como bachiller en su ciudad natal, ha estado formándose en diferentes áreas.
De hecho, Yolbert hizo un diplomado en Arte Danzario con la Universidad Nacional Experimental de Guayana (Uneg) el cual tuvo varios módulos para entender la importancia de la preparación del cuerpo, el perfil del bailarín, coreogramas, investigación y ética.
Su contacto con la danza comenzó hace un par de años con un plan vacacional que impulsó la academia del profesor Larry Mora.
El también bailarín lo evaluó y detectó el potencial de Yolbert para dedicarse a la danza. Lo invitó a su grupo. Antes, en Tumeremo, siempre estuvo muy activo en la participación en actividades escolares relacionadas con el arte.

Otro paso
Para poder estar en las clases tuvo que mudarse a Ciudad Guayana. Ya no se trataba de viajar para hacer cursos, ahora debía quedarse para ponerle seriedad al asunto.
Dejar el hogar fue díficil pero se regocijó en el hecho de poder ir tras su sueño, tras la meta de ser bailarín que se había trazado.
Una vez en estas tierras, acudió a ver un espectáculo de Danzas Yacambú y quedó maravillado por todo el trabajo en danza nacionalista que realiza la agrupación con más de 25 años de trayectoria.
“Quedé encantado de la ejecución de los bailarines,de la puesta en escena. Contacté al profesor Iván Valderrama, quien me invitó a una clase como principiante”, comenta Barajas.
Debía poder tomar la oportunidad pues el profesor Larry Mora se iba del país y no podría quedar cesante. Valderrama fue enfático al decirle que debía trabajar mucho para perfeccionar su trabajo pero que sí tenía potencial.
Desde entonces es parte de Yacambú, su casa, como él dice, bajo la dirección de la profesora Ana Díaz.

Disciplina
Desde los 7 y hasta los 12 años, Yolbert jugó fútbol con el equipo Las Palmas en Tumeremo.
Ahora que está en danza, y que a veces muchas personas ven esta actividad como un hobbie, o algo de segunda opción, puede decir con propiedad que la formación de un bailarín no tiene nada que envidiarle a la de un deportista.
Las rutinas son hasta más fuertes, destaca Yolbert. “Yo tuve que dejar el fútbol a un lado porque el horario de las clases de bachillerato no me lo permitía”, comenta, quien aún mantiene el gusto por el deporte.
“Para mí la danza es una disciplina tanto deportiva como artística”, define el joven.

A lo clásico
“A finales de octubre de 2018 participé en un espectáculo en donde estaba la profesora Zandra Patricia Rodríguez. Allí la conocí. Luego me hizo la invitación para ser parte del Cascanueces que se presentó en diciembre”, relata Barajas.
Se integró a las clases de ballet en noviembre. Era un universo súper diferente para él. Nuevas palabras, nuevas formas, instrucciones.
“El ballet me ha ayudado a mejorar mi resistencia, mi técnica, mi rendimiento y convertirme en un bailarín integral, confiesa.
En escena se lució. Tuvo que aprender coreografías clásicas e hizo un pas de deux (baile de dos), con uno de los momentos más esperados del Cascanueces.
Desde entonces se integró a las filas del Ballet Zandra Patricia con quien tendrá muchas sorpresas este 2019.

En crecimiento
“Cuando bailo no sé si es de noche o de día, simplemente soy feliz. Siento que es lo que quiero hacer”, describe el bailarín. “El cuerpo no miente. Cuando haces algo que te da plenitud, lo disfrutas, cuando haces lo que te gusta los resultados son geniales”, afirma el artista.
Recomienda a otros jóvenes a preguntarse cuáles son sus pasiones, identificarlas y ponerse manos a la obra con ellas.
Reconoce que el apoyo de la familia es clave. También considera que más varones deberían dejar los miedos, el temor a los cuestionamientos de la gente, y dedicarse sin miedo al baile.

Fiel al clásico
Yolbert Barajas está claro en que su estilo predilecto es el clásico aunque el contemporáneo le guiña el ojo. “Para mí el ballet es la base de todo”, afirma.
El mayor temor de un bailarín son las lesiones y en meses pasados le tocó vivir una. Estuvo inmovilizado por una lesión en una rodilla, pero tras cumplir con el reposo, tratamiento y rehabilitación, está de vuelta en la pista. Hay Yolbert para rato.
Considera que su carrera apenas está comenzado y hace honor a sus maestros: Iván Valderrama, Ana Díaz y Zandra Patricia. Les agradece por ver el potencial en él.
Otra de sus habilidades es la cocina, en especial los postres: también espera aumentar sus conocimientos en materia gastronómica pues es un área que gana su atención.
“Quiero agradecer a mi mamá Yulmis Marcano porque siempre me apoya”, finaliza el joven que quiere un día que su nombre esté en las marquesinas de teatros del mundo que anuncien su participación en grandes ballets.
Y así será, no olviden su nombre.

 

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