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Monseñor Zabaleta: Cuando la bondad llegó a Guayana

Murió el 29 de septiembre de 1989 a los 80 años. Tras dedicarle una buena parte de su vida a la ciudad.
lunes, 08 marzo 2021
Cortesía | Una avenida lleva su nombre en Puerto Ordaz

Cuando se menciona su nombre en Ciudad Guayana, una sonrisa, en automático, se dibuja en el rostro de abuelas y abuelos. Quizá las nuevas generaciones apenas conozcan de su trabajo o lo relacionen en el nombre de una avenida en Puerto Ordaz y el de la Terminal de Pasajeros de San Félix (ahora Batalla de San Félix).

Y es que el legado de amor y bondad de Monseñor Zabaleta merece ser comunicado de generación en generación, para recordarnos que Dios existe en el rostro de los hermanos y que se hace más presente aún en las buenas acciones.

Francisco Javier Zabaleta nació en Leiza (Navarra), País Vasco, el 6 de septiembre de 1909. Estudió en la escuela pública y el 27 de septiembre de 1921 ingresa al Seminario Diocesano de Pamplona. Era el tercero de nueve hermanos.

Cuando tenía 23 años fue ordenado sacerdote: la ceremonia fue el domingo 3 de agosto de 1933 en la Capilla de San Francisco Javier de la Catedral de Pamplona.

Llegada a Venezuela

“Llegó a Venezuela en 1953 traído de la mano por el entonces Obispo de Cumaná, Monseñor Crisanto Darío Mata Cova para prestar servicio en calidad de Párroco de Irapa y Güiria, donde permaneció hasta 1954 que por gestión de Monseñor Juan José Bernal Ortiz, titular de la Diócesis de Guayana, fue adscrito a la Parroquia de San Félix, dado el movimiento obrero que se estaba gestando en la zona por la explotación del hierro y la decisión del Gobierno de instalar una planta siderúrgica en la zona”, recoge un texto de Américo Fernández.

Prosigue el cronista de Ciudad Bolívar: “San Félix entonces tenía una iglesia maltrecha frente a la Plaza Bolívar y como patrona la Virgen de la Concepción, la misma de las antiguas Misiones del Caroní. La casa parroquial era de bahareque con techo de zinc y en ella vivió y estuvo despachando el Padre Zabaleta hasta 1986 cuando tuvo que regresar a su tierra natal obligado por la edad y el mal de Parkinson”.

Vivir y luchar por la ciudad

En 1954, año en que asume como sacerdote de la iglesia Inmaculada Concepción, “San Félix contaba con una población de 7421 habitantes. Comenzaba a ser una zona a desarrollar, por la bulla del hierro, la instalación de transnacionales del acero, para la construcción de la Siderúrgica”, apunta un informe de la Diócesis de Ciudad Guayana de 2009.

“Tras caer la dictadura en 1958, monseñor colabora con la sociedad en la fundación de la Asociación de Comerciantes e industriales de San Félix. Fue consejero de personalidades entre ellos el general Rafael Alfonso Ravard, presidente de la recién creada CVG (Corporación Venezolana de Guayana), impulsó la construcción de las carreteras de acceso a Monagas, visionó el segundo puente sobre el Orinoco. Por su sencillez y humildad se ganó el respeto de los presidentes Rómulo Betancourt y Raúl Leoni”, prosigue el texto.

Obras como Sidor y hasta Macagua recibieron la bendición de Monseñor Zabaleta. Logró la construcción del Liceo Manuel Piar y hasta fue promotor para que se lograra el Colegio Fátima.

Se dice que en una excursión a las Ruinas de la Purísima Concepción de Caroní encontró una talla de madera con la imagen de la Purísima, hoy resguardada en la iglesia en San Félix.

Fue testigo de la unión de San Félix y Puerto Ordaz para la creación de lo que hoy conocemos como distrito Caroní.

Monseñor Zabaleta afectado por el Parkinson regresó a su tierra de origen para descansar.

Volvió en 1986 para la inauguración de la represa Raúl Leoni en Guri. “A su llegada respondió una pregunta de un periodista. ‘¿Qué desea para Guayana, Monseñor?, Una gran felicidad y que Dios les bendiga a todos, para esta tierra deseo todo lo mejor que se pueda desear…’ Fue declarado Hijo Ilustre de la Ciudad. Se quedó en Venezuela hasta el 6 de mayo de 1988, cuando regresó a su natal Leiza a seguir viviendo en la casa donde nació”, relata en una crónica Américo Fernández.

Monseñor Francisco Javier Zabaleta murió el 29 de septiembre de 1989 a los 80 años.

En Ciudad Guayana, una avenida de Puerto Ordaz en la parroquia Cachamay cerca de sectores como Villa Colombia, Villa Central y Castillito, lleva su nombre, al igual que la Terminal de Pasajeros de San Félix, cerca del Colegio Fátima -que el 2017 la Alcaldía de Caroní cambió de nombre a: Batalla de San Félix.

También hay un liceo en Tumeremo (Sifontes) y un centro de capacitación en San Félix que le rinden honor.

En 1993, el periodista Tomás Matos publicó el libro “La Vida de Monseñor Zabaleta”, en el que basa sus textos el cronista Fernández.

Su eterna preocupación por los más desamparados y porque esta ciudad creciera en oportunidades para todos, sin mezquindades, es el legado que ahora, en pleno siglo XXI, deben recordar aquellos a quienes pareciera no dolerle esta tierra que él tanto amó.

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