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Isidora Agnes: La eterna Reina del Carnaval de El Callao

Líder y defensora a ultranza de su pueblo y sus tradiciones marcó un sendero que hoy transitan los callaoenses.
martes, 16 febrero 2021
Cortesía | Fue una mujer de fuerte carácter

“Isidora, Isidora is Callao Calipso Queen”, se escucha en un popular calipso que dedicara la madama María de Lourdes Lulú Basanta a su amiga y líder de El Callao, Isidora Agnes.

El nombre resuena, generación tras generación, a casi 35 años de su muerte, pues el trabajo que realizó por ese centro poblado minero ubicado en el estado Bolívar, al sur de Venezuela, ayudó a conseguir mejoras en cuanto a salud, educación y servicios.

Aquella mujer de fuerte carácter impulsó, junto a otros líderes de su generación, el Carnaval de El Callao -del cual era activa participante en la organización de comparsas desde los años 50- que en 2016 fue reconocido ante la Unesco como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad.

Destinada a luchar

Lucía Isidora Agnes nació en El Callao el 17 de agosto de 1923 y murió el 5 de marzo de 1986.

“Su madre era proveniente de Santa Lucía y su papá era proveniente de Martinica. Ellos llegaron a las minas de El Callao, él trabajaba en la mina y su mamá dedicada a los oficios del hogar”, comparte Frayma Orsini, cronista de El Callao.

“Al culminar el sexto grado se dedicó a la orfebrería pero la vida le tenía preparada otra cosa, ser la líder social y cultural del pueblo donde nació, algo nada fácil ya que en El Callao desde aquellos tiempos hasta en estos momentos, a un gran número de personas no les importa la lucha social por los beneficios donde residen, en otras palabras, falta sentido de pertenencia. Pero eso no la detuvo nunca, de hecho, en vida fue más popular en el resto del país que en su propio pueblo. Tenía muchos adversarios pero sin ideas, coraje y el temple y el carácter que ella siempre manifestó”, señala Lucas Duvigneau, integrante de la Fundación Carlos Small & Cecilio Lazar, Patrimonio Cultural Viviente de El Callao.

“Isidora fue una líder nata, fue una mujer que todos los habitantes de El Callao que la conocimos y las futuras generaciones que se las hemos dado a conocer, consideran que fue una líder natural. Siempre trabajó y batalló por el bienestar del colectivo callaoense. Conseguía becas para los estudiantes, ayudaba en el arreglo de las calles, cualquier petición se dirigía sin preámbulos a casa del Presidente que estuviera de turno, no importaba el partido político ni la ideología”, detalla Orsini.

Virgen del Carmen, AD, calipso y fútbol

Aunque era militante de Acción Democrática (AD) jamás permitió discriminación alguna por ideologías política y, como reza un artículo de El Nacional, nunca usó sus tambores de calipso y comparsa para la movida política. En su comparsa todos tenían lugar.

Destaca la cronista de El Callao la devoción católica de Isidora. “Fue una mujer muy ferviente, muy católica, muy creyente de Dios y de la Virgen del Carmen”, apunta.

Era telefonista. “Fue la primera mujer que trabajó en el primer teléfono que hubo en toda esta zona, uno de los primeros en Venezuela. Eso funcionaba en El Perú y era un teléfono que se trabajaba con una manigueta y ella… tú llamabas a la central y allí te pasaban a cualquiera de las casas. Esa fue su vida y su trabajo”, asegura Orsini.

A Isidora nadie le metía “gato por liebre” y le decía, en su cara, lo que le tenía que decir a los políticos, cuando de defender su pueblo se trataba. Muchos le atribuyen a Agnes el haber logrado desde módulos sanitarios, escuelas y hasta red de drenaje de aguas servidas.

“Compartió con presidentes como Rafael Caldera, Raúl Leoni, con Luis Herrera Campins, con Carlos Andrés Perez. Incluso tenía una foto allí en la sala de su casa donde estaba compartiendo con Pelé. Fue una amante del fútbol, tuvo participación en la inauguración del equipo que nos identifica a los callaoenses, como es el equipo Minasoro FC”, relata Orsini.

Nunca tuvo hijos, pero crió a dos hijas que fueron Olga Elena, ya fallecida, y Clarelisa. “Se le conocieron dos hermanos. Uno que se fue de El Callao hacia Maracaibo y una hermana llamada Avelina que era orfebre excelente”, agrega la cronista.

Todos los que la conocieron destacan tanto su carácter como su parte noble. Ese cariño y amabilidad a pedir de boca, “muy consejera”, añade Frayma Orsini. Disfrutaba tomar un buen whisky y amaba con todo su ser el calipso y la tradición heredada de los ancestros.

“Lo que era su íntima y mentora Lourdes Basanta, en sus farras socio-etílicas, terminaban peleando la emprendía a toda voz a ‘sacarle los trapitos’ a su amada Lulú; ese era el epílogo. Al otro día, después del sueño, todo volvía a la normalidad y amistad”, rememora el maestro Ysac Rojas, célebre compositor del calipso “Bandido”.

En comparsa

“(…) A raíz de la debacle económica, unas comparsas que habían comenzado a salir desde el año 1914 fueron decayendo. Y es en el año 1954, cuando Isidora y otro grupo de jóvenes de esa época como el caso de Kenton St’Bernard, María de Lourdes Basanta (nuestra querida maestra Lulú); las hermanas Andrade, Tomasa Basanta, Cecilio Lazar, Ramón Duvigneau, Alejandro Marksman, Joshua Harewood, Bethel de Harewood; Victoria “Mamita” Torrealba, entre otros; se inclinan por comenzar a reanudar las comparsas en el municipio. Es cuando nace la comparsa de La Negra Isidora, comparsa que tuvo relieve a nivel nacional e internacional”, contextualiza la cronista.

Así nacía la Asociación Amigos del Calipso.

“Sus comparsas eran de disciplina, de respeto, de orden. Allí no había nada de indisciplina. Tenías que disfrazarte tal cual ella decía el disfraz, mantener una línea a pesar de que estabas bailando y disfrutando. (…)”, dice la investigadora cultural, además participante de su comparsa, quien aprendió la importancia de comunicar las tradiciones de generación en generación y enaltecer el gentilicio callaoense.

Duvigneau también aporta su vivencia: “Cuando ingresé a su agrupación, a la edad de 9 años aproximadamente, lanzado al ruedo por mi padre Ramón ‘Nam’ Duvigneau, uno de sus grandes cantantes, siempre me condicionó la estadía en su comparsa de acuerdo al resultado de mis notas escolares. Ella sabía cuándo reprobaba una materia pues conocía a todos mis maestros y profesores. Me decía tu familia es mi familia y yo quiero lo mejor para ti. Así era ella, a pesar de su fuerte carácter, era noble y sencilla, quería lo mejor para su gente y luchaba por eso. De mi parte, mi agradecimiento a ella y a toda esa generación es eterno por haberme enseñado a amar mi cultura”.

“Aún quedan cosas de Isidora para resaltar, hablar de Isidora es identificarse y tener sentido de pertenencia por El Callao”, subraya Lucas.

“Era líder, de recto proceder. Isidora era austera en su comparsa y no permitía ‘apurruñamientos’ ni besuqueos de enamorados, los conminaba a abandonar su comparsa. No le gustaba el bochinche, su comparsa era guiada por la decencia de sus participantes”, señala.

Cuidaba con celo el diseño de sus vistosos trajes, como la famosa comparsa arco iris o la que recordaba a Egipto, cada año buscaba innovar en disfraces y colorido; todo bajo un concepto. Hacía honor a esa tradición heredada de las Antillas.

Después de tanto batallar, “una aguerrida enfermedad, como fue la leucemia, apagó su vida el día 5 de marzo de 1986. Fue enterrada con honores militares y de Estado. Vinieron personalidades del Congreso Nacional para esa época, de la Gobernación del estado Bolívar, y el pueblo completo se volcó a la calle en un entierro que comenzó, tras dos días de velorios, a las 9:00 de la mañana con la Santa Misa y terminó a las 5 de la tarde. Fue enterrada al ritmo del calipso”, indica Orsini.

La casa que debió ser museo

Vivió siempre frente a la Plaza Bolívar. En 2008 hubo una polémica pues su casa fue vendida por su sobrina y demolida. Ahora es un local comercial.

Se considera una gran pérdida al patrimonio callaoense, del que solo se recuerda la voz de una estudiante de Turismo, Chanel Briceño, quien acudió a la prensa a denunciar.

Ella misma conectó la denuncia con el Instituto de Patrimonio Cultural (IPC), ente que, un año después, cuando ya no existía la casa, hizo un comunicado urgente para proteger el inmueble, exhortando a la Alcaldía de El Callao y Cámara Municipal a intervenir. Ya era tarde.

“La casa de Isidora ya no existe… estuve de acuerdo siempre en que debía haber sido convertida en un museo, siendo ella una líder y un icono de El Callao”, considera Orsini.

En 2010 y tras la muerte de la también cultora Lulú Basanta se levantó el “Monumento a las madamas”, en la entrada del pueblo. Allí Isidora acompaña a su eterna mejor amiga, Lulú.

Del destino de prendas, fotografías, disfraces y trajes de madama que pertenecieron a Isidora se desconoce.

Tras la declaratoria patrimonial ante la Unesco en 2016 de los Carnavales de El Callao los familiares de diferentes cultores han optado por hacer exposiciones anuales en Carnaval aunque también demandan la construcción de espacios y la recuperación de otros como el Museo del Oro que están en completo abandono.

La Fundación de Ferias y Fiestas Isidora Agnes, con el maestro Carlos London, se han encargado de mantener vivo el legado de La Negra con actividades continuas educativas e intercambios culturales para entusiasmar a las nuevas generaciones de líderes culturales en El Callao y en todo el estado Bolívar.

Ante la proyección de las famosas fiestas de Carnaval al sur de Venezuela, casi al mismo tiempo de las tantas denuncias sobre las necesidades de los callaoenses, cabe, con todo el rigor del mundo, la pregunta: ¿qué hubiera hecho Isidora?

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