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“El doctor José Gregorio es parte de nosotros como familia”

Una sobreviviente de covid-19 relató que se recuperó gracias a la intercesión de José Gregorio Hernández.
viernes, 30 abril 2021
Cortesía María Isabel Caiña | Relató su encuentro cercano con el médico

Gran cantidad de venezolanos tienen testimonios de obras, milagros y peticiones cumplidas atribuidas a José Gregorio Hernández, uno de esos casos es el de María Isabel Caiña.

Caiña es muy devota de José Gregorio Hernández como su mamá, desde que el “Médico de los Pobres” sanó a su hermano cuando apenas tenía siete años.

“Mi madre era muy devota de José Gregorio Hernández, a raíz de ahí en nuestro entorno familiar se creó ese vínculo. Tenemos las imágenes y siempre hacíamos con ella las oraciones”, relató.

Resaltó que siempre escuchaban a familiares y conocidos hablar sobre cómo habían sido sanados. “El doctor José Gregorio es parte de nosotros como familia”, acotó.

Caiña contó que su hermano tenía una extraña enfermedad en la que se le inflamaban los órganos. Su patología la controlaba un medicamento que le traía una vecina desde Estados Unidos. Estuvo hospitalizado 15 días en el hospital Uyapar.

“Mi mamá lloraba mucho. José Gregorio se apareció al lado de la cunita, le puso la mano a mi hermano, le dijo que todo va a estar bien”, dijo.

Resaltó que cuando su mamá despertó al otro día, su hermano estaba sentado en la cuna sonriendo. Con el pasar de los días se comenzó a desinflamar y nunca más se volvió a enfermar de eso, ahora tiene 40 años de edad.

Sanación en casa

La mujer de 52 años se contagió de covid-19 y presentó los primeros síntomas el 28 de marzo.

Cumplió 15 días de tratamiento con casi 12 medicamentos, según las órdenes de un médico en casa. “Los primeros tres días fueron fuertes en cuanto a la respiración. (El covid-19) es un virus que ataca altamente las emociones, le crea mucha angustia y miedo”, expresó.

Declaró que la enfermedad provoca emociones que no son fáciles de canalizar y que le tocó enfrentarla sola porque su hijo se encuentra fuera del país.

Desde el inicio de la pandemia oraba todos los días por la salud de toda Venezuela, por la recuperación de la gente, también se dedicaba a labores sociales para ayudar a otros.

“Pues me tocó a mí. Estuve muy angustiada los dos primeros días, fue muy difícil. Ya después me puse en las manos de Dios”, admitió.

Confesó que una de las cosas más fuertes entre los síntomas del covid-19 fue la dificultad para respirar. “Es una sensación terrible, cuando uno siente que no le entra aire. Uno piensa muchas cosas en ese momento”, afirmó.

Relató que una tarde se sentó en el sofá y entre lágrimas empezó a pensar en su hijo y su familia. “Dije doctor José Gregorio Hernández, cuídame, bendíceme señor, guíame, déjame respirar, de verdad te lo suplico. Quiero ver a mi hijo, estar con mi familia, ayúdame a sentirme mejor”, contó.

Caiña recostó su cabeza en el sofá a las 3:30 de la tarde aproximadamente y se quedó dormida. Resaltó que no tiene el hábito de dormir en las tardes.

Alrededor de cinco horas después se despertó, su mano estaba caída cerca de la alfombra, giró su cabeza y vio la imagen del doctor José Gregorio Hernández a su lado.

La mujer relató que la oscuridad de la noche había inundado su hogar, pero resaltaba un brillo blanco, entre el que alcanzó a ver la bata blanca y el estetoscopio.

“No sabía si entre sueño o realidad (…) Vi cuando me puso la mano en la frente. Yo cerré mis ojos nuevamente, cuando trato de reaccionar, traté de levantarme y no pude”, recordó.

Caiña observó como la figura blanca se dirigía hacia el balcón, vestido con bata blanca, pantalón negro y su sombrero que resaltaba entre la oscuridad.

“Yo le dije “¿ya te vas?”, lo recuerdo clarito y se me eriza la piel, lo recuerdo como si fuera ahorita mismo”, mencionó. Mientras desaparecía la imagen a través del balcón, la mujer se incorporó y se sentó en el sofá.

Aún en la oscuridad de la habitación dio gracias a Dios y a José Gregorio Hernández por acompañarla.

Paz total

“Sentí una paz tan maravillosa, una tranquilidad por dentro. Yo dije ‘gracias, señor, gracias, sé que estuviste aquí, que pasaste por aquí y me sanaste, bendito sea Dios porque yo sé que fue así’”, destacó.

Confesó que sintió una alegría muy bonita y una paz increíble. Se levantó del sofá, prendió la luz de la cocina para prepararse un té de manzanilla y se acostó en su cama.

Al día siguiente despertó a las 8:00 de la mañana. Como todos los días, agradeció a Dios por un día más y se dio cuenta de una notable mejoría en sus pulmones.

“Abrí el pecho y creo que me estaba tragando todo el aire que estaba en el cuarto”, afirmó. La mujer se levantó de la cama y fue hasta donde estaba la imagen y las velas, se arrodilló y le dio gracias a Dios.

“Yo sentí la presencia, yo lo vi que estaba a mi lado. Es una sensación, una paz total dentro de ti, como si renacieras, se siente muy sabroso”, añadió.

Acontecimiento esperado

Sobre la beatificación de José Gregorio Hernández, lo calificó como un hecho maravilloso, un acontecimiento esperado por mucha gente por bastante tiempo.

“Esta beatificación es merecida, ese doctor es un ángel en esta tierra, va a ser un día maravilloso, especial”, comentó. Afirmó que se trata de un acontecimiento histórico para todo su pueblo, al tratarse de un ser muy querido y maravilloso.

Habló de José Gregorio Hernández como una persona con una humildad única, con el don de saber amar a su pueblo, al prójimo y a toda la gente que lo necesitaba.

“Esta es la mejor forma de devolverle a él tantos favores. Los que lo hemos sentido, lo hemos visto, sabemos que esto tenía que pasar. Me siento feliz”, agregó.

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