Deportes

Jugadores de Lala tuvieron que “rebuscarse” para poder vivir

Varios futbolistas se fueron a las minas, otros tuvieron que ir a la economía informal.
jueves, 20 agosto 2020
Cortesía | Los entrenamientos están detenidos

El fútbol venezolano está detenido desde marzo debido a la pandemia. Aunque afectó a todos los equipos, a algunos fue peor. La situación en Lala FC es crítica.

Los jugadores solo han cobrado dos meses de su salario en este 2020 y esto debido al aporte de Conmebol. La directiva, aunque reconoce la deuda, que en algunos casos es de un año, no ha cancelado nada.

PRIMICIA conversó con 5 jugadores de la plantilla que contaron lo que han tenido que hacer para poder mantener a sus familias.

El fútbol quedó a un lado y han tenido que dedicarse a otras actividades al quedarse sin dinero para poder comer.

“He hecho de todo un poquito”

La llegada de una bebé le cambió la vida a Yuxer Requena. Por ello no se pudo quedar de brazos cruzados ante los retrasos en los pagos en Lala.

El decreto de cuarentena le puso más cuesta arriba el panorama, pero no ha sido impedimento para tratar de salir adelante.

“He hecho de todo un poquito”, así resume cuando se le pregunta cómo ha podido subsistir en todos estos meses.

Al principio hizo transporte o carreras de taxi en su carro. Pero con la escasez de gasolina en Puerto Ordaz tuvo que parar.

Requena agradece a familiares y amigos que le han tendido la mano y lo han ayudado en la difícil situación que atraviesa.

Tras quedarse sin poder hacer transporte, Requena se las ingenió para ganar dinero. Comenzó a hacer rifas de tortas, ropa y hasta de dólares en efectivo para tener dinero.

En alguna ocasión hizo trueque para poder obtener lo que necesita. “Cada día me levanto pensando cómo voy a hacer para ganar dinero”, soltó con un hilo de esperanza.

Asegura que hay compañeros que atraviesan situaciones peores a la que él vive. En la actualidad ya no entrena. “Hay desanimo”, cierra.

“Vendo pollo o sardina en el mercado”

Salir a vender comida fue lo que le quedó a otro jugador de Lala ante los retrasos en los pagos de la directiva.

Él no se quiso identificar por miedo a represalias si en algún momento llega a aparecer el dinero para pagar los sueldos.

El tener un hijo lo hizo salir a trabajar en el mercado de Chirica para poder comer. “Me ha tocado vivir una situación triste y complicada”, asegura.

“Me ha tocado vender pollo en el mercado de Chirica, sino sardina y no me da pena decirlo, porque con eso llevo un sustento a mi hijo”, agregó.

Debido a un reordenamiento que hizo el alcalde Tito Oviedo los vendedores ambulantes ya no pueden estar en los alrededores del lugar.

Esto lo hizo mudarse al mercado municipal de San Félix. “Cuando se me acaba el pollo y hay que esperar dos días para que traigan más, vendo sardina, yuca, chino (…)”, apunta.

Incluso cuando aún entrenaba a principio de año también le trabajaba a unos comerciantes asiáticos descargando mercancía, ya que no le habían pagado.

Cuando le llegó el dinero de la Conmebol no pudo guardar nada. “Ya ese dinero todo lo debía”, soltó.

Calificó a los directivos como unos irresponsables al no responder a las deudas que tienen con el plantel.

Emprender ante la necesidad

Jair Rojas fue otro de los jugadores que tuvo que “reinventarse” como él mismo lo calificó para poder generar ingresos.

Al igual que Yuxer, se convirtió en padre, lo que hizo que tuviera que esforzarse más aún. Confesó que durante el primer mes se mantuvo esperando a ver si “pagaban algo”.

Al ver que el panorama no mejoraba y sus pocos ahorros se le acababan decidió vender su carro. Ese dinero lo invirtió en comprar insumos para montar su propio negocio junto a su hermana.

“Tenía la esperanza de que íbamos a cobrar, porque nos decían que esperaban un patrocinador o un comprador y nada”, confiesa.

“Me dedico a vender queso, pasteles, tequeños, eso fue un plan que se le ocurrió a mi hermana y hacemos eso”, contó el hijo del entrenador Del Valle Rojas.

Los productos que vende los entrega con una bicicleta que compró, ya que con ella hace el delivery. La escasez de gasolina y los limitados horarios de circulación vehicular le impedían hacerlo de otra forma.

“Para mí era importante hacer algo, nació mi hijo y necesitaba mantenerlo”, dijo. Eso sí admite que la ganancia no es mucha y solo puede comprar lo más básico de comida.

Cuando la situación se vuelve complicada se frustra, sobre todo porque sabe que hay un dinero que le deben, pero con el que no puede contar. Además de la venta de comida, también ha revendido algunos productos.

“Todavía Lala no ha dicho nada del dinero, seguimos a la expectativa”, indicó. Confesó que solo entrena tres veces por semana para tratar de mantenerse en forma.

“Es inhumano”

Otro de los jugadores que tuvo que salir a trabajar en otro mundo que no fue el fútbol, es el portero Héctor Rodríguez.

“Tuve que ponerme a vender líneas telefónicas y hacer delivery en una bicicleta para aportar en mi casa”, relata el jugador, que a diferencia de sus compañeros no tiene hijos. Sin embargo, le toca aportar a los gastos de su hogar.

En algún momento pensó que el dueño o los directivos de Lala les iban a pagar, pero pasó el tiempo y nada, por lo que se tuvo que poner a trabajar.

“Lo que ha hecho el equipo ha sido terrible, no ha dado nada, es inhumano. Gracias a Conmebol fue que nos dieron un poco de dinero y respiramos”, agregó.

Trabajando en lo que salga

“Me ha tocado salir a trabajar en construcción unos días, en una panadería otros”, así contó otro de los jugadores de Lala sobre cómo ha podido vivir en estos meses.

Por miedo no se identificó, sobre todo porque tiene un hijo al que debe mantener. Por eso salió a trabajar en lo que saliera con tal de tener dinero.

Con lo que se ganó decidió comenzar su propio negocio en el lugar en el que vive. No puede ofrecer delivery por la escasez de la gasolina.

“Los dos meses de sueldo que nos dieron nos ayudó a aliviar un poco, porque los sueldo no son tan altos”, recordó. A pesar de tener cierta experiencia en el fútbol venezolano nunca le había tocado vivir una situación similar.

Varios a las minas

Otros jugadores de Lala decidieron arriesgarse un poco más e irse al sur del estado Bolívar a trabajar en las minas de oro.

Sus compañeros por respeto no dieron a conocer sus nombres. Son pocas las cosas que saben de ellos. Allí la cobertura telefónica no existe, salvo cuando van al “pueblo” y tampoco es garantía.

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