Los fiscales alegan su implicación en al menos 76 asesinatos cometidos entre 2013 y 2018 durante su llamada “guerra contra las drogas”.
“No me malinterpreten, hay una crisis en este país. Estoy exasperado porque los filipinos no le hacen caso al Gobierno”, señaló Duterte.
Esta acción “manda el mensaje alto y claro de que la vida de una mujer transexual filipina no importa”, denunciaron organizaciones Lgbt+.