Mis adultos mayores: “Más hambre que el perro del afilador”
Y de vuelta a Madrid, había muchísima necesidad. Así que entré en aquel taller para poder ganarme la vida.
Opinión
María Quiroz
Mis adultos mayores: Anécdotas y refranes de nuestros mayores
A principios de 60, estando yo recién casada, estaba yo con unos pájaros en la cabeza… Un día cualquiera fui a comprar el mercado, y me llevé varias cosas de la frutería.
Opinión
Luis Ovando Hernández SJ
No elogies a nadie antes de oírlo hablar
Así las cosas, las palabras y discursos no descubren inmediata e inequívocamente a la persona, si bien es razonable el proverbio–consejo de no elogiar a nadie, hasta no oírlo hablar.