La justicia venezolana la requiere para ser procesada por delitos de seguridad.
Los jóvenes detenidos simulaban tener armas de fuego para amenazar a las víctimas y despojarlas de sus vehículos.
Exigieron patrullaje policial para que estén desplegados en calles y avenidas de la ciudad y así garantizar la seguridad.
Tras el procedimiento policial, se recuperaron dos motos, marca Bera y Empire. También se incautó un revólver, calibre .38.
Con la idea de continuar apoyando al gremio de transportista de los vehículos de dos ruedas.
Realizaron conversatorio con personal del CCP Altos de Caroí y representantes de lineas mototaxista para afianzar el “binomio policía-comunidad”.
Los servicio son calculados por kilómetros o por zonas de la ciudad que van desde 2 a 6 dólares.
Solo 3% de los motorizados podrá surtir combustible para evitar aglomeración de personas.