El comunicado de la organización describió a Saad como el comandante de su unidad de fabricación militar.
Las declaraciones podrían complicar aún más las conversaciones con Hamas para un alto al fuego y la liberación de rehenes.
La medida provocó protestas en las ciudades de Jerusalén, Tel Aviv, Haifa y Cesarea, donde los manifestantes han bloqueado las cruces y autopistas.
Según documentos judiciales, la intensidad del ataque fue tal que el cuchillo de cocina que usó la mujer se rompió.
El fiscal jefe, Karim Khan, dijo que los cargos incluyen “causar exterminio, provocar hambruna como método de guerra”.
El Ministerio de Asuntos Exteriores del país árabe ha “expresado su indignación” al embajador israelí, Amir Hayek, por el incidente.
El expresidente aclaró que se debe admitir que “nadie tiene las manos limpias, que todos somos cómplices hasta cierto punto”.
El embajador de Estados Unidos en China, Nicholas Burns, dijo que se encontraba “impresionado por el ataque”.
La tensión en la zona ha aumentado en las últimas semanas.