Al principio todo fue pacífico, pero con el paso de las horas comenzaron a destrozar varias instalaciones, incluyendo iglesias.
“Hemos tenido una gran participación activa”, dijo Javiera Manzi.
La policía replicó con gases lacrimógenos, chorros de agua a presión y balas de goma.
En todo el país se generaron 103 incidentes graves durante la noche, que se saldaron con 716 detenidos.