Entre estas lecturas la épica de Gilgamesh era su predilecta, recitaba fragmentos de memoria, y cada vez que le escuchaba le encontraba alguna novedad.
Especiales
El Hacedor de Santos: Enkidu el primer Adán
Los rumores de su existencia llegaron a Uruk, la ciudad de los muros curvos, porque destruía las trampas de los cazadores.