Recibido por Putin con una poco habitual puntualidad y un largo apretón de manos, Kim pasó en total cinco horas en territorio ruso.
Esta cumbre era objeto de especulaciones desde hace varios días en la prensa rusa, surcoreana y japonesa.
En su primera reacción oficial, Corea del Norte aludió este domingo a una posible implicación de Estados Unidos en el asalto.