Opinión

Víctor Martínez “Tocuyo”, talento que sabe ser ejemplo

Hay deportistas que pasan por las canchas y otros que se quedan para siempre en la memoria de la gente.
José Cedeño
domingo, 16 agosto 2026

Hay deportistas que pasan por las canchas y otros que se quedan para siempre en la memoria de la gente. Víctor Martínez, el inolvidable “Tocuyo”, pertenece a ese selecto grupo. Su patria chica es Tucupita, corazón del estado Delta Amacuro, hizo del fútbol de salón mucho más que un deporte, lo convirtió en una forma de honrar sus raíces, quienes han compartido con él dentro y fuera de la cancha recuerdan a un jugador disciplinado, respetuoso y comprometido con cada entrenamiento. Porque el talento abre puertas, pero es la disciplina la que permite permanecer en los momentos donde solo triunfan los mejores.

“Tocuyo” recorrió el camino completo, sin atajos ni privilegios, comenzó representando a su municipio y, gracias a su constancia y a un juego que combinaba técnica, inteligencia y entrega, fue escalando hasta defender con orgullo el gentilicio deltano en campeonatos nacionales. Cada convocatoria era una responsabilidad que asumía con la misma seriedad del primer día, él nunca jugó para las estadísticas personales; jugó para que el nombre de Delta Amacuro se escuchara con respeto en cualquier escenario donde rodara el balón de fútbol de salón.

Como muchos de los grandes salonistas venezolanos, también tuvo el honor de vestir la camiseta de Tucanes del Delta en la recordada Liga Profesional de los años noventa. Aquella fue una época dorada del fútbol de salón venezolano, cuando los gimnasios vibraban con cada jornada y los jugadores eran verdaderos protagonistas del espectáculo. Allí, “Tocuyo” demostró que estaba preparado para competir al más alto nivel, su entrega era constante, su actitud inquebrantable y su forma de interpretar el juego hacía entender que el espectáculo no solo se construye con goles, sino también con sacrificio, inteligencia y amor por el deporte.

Lo admirable de Víctor Martínez es que nunca necesitó levantar la voz para hacerse notar, ya que su liderazgo nacía de su ejemplo, cada balón disputado, cada carrera y cada minuto sobre la cancha hablaban por él. Era y sigue siendo de esos jugadores que inspiran confianza en sus compañeros y respeto en sus rivales. Entendía que representar a un estado era un privilegio y no un derecho adquirido, por eso defendió siempre los colores de Delta Amacuro con orgullo, dejando una imagen de profesionalismo que todavía permanece en la memoria de quienes vivieron aquella época del fútbol de salón venezolano.

El deporte tiene la obligación de contar estas historias antes de que el tiempo las convierta únicamente en recuerdos, por lo que es necesario que parte de la trayectoria de Víctor “Tocuyo” Martínez merece ser reconocida porque representa a una generación de salonistas que construyó el prestigio de este deporte con esfuerzo, disciplina y pasión. Son hombres que entendieron que la verdadera victoria no siempre se refleja en un trofeo, sino en el respeto que se gana con una vida deportiva ejemplar. Y cuando se escriba la historia del fútbol de salón en Delta Amacuro, el nombre de “Tocuyo” seguirá ocupando el lugar que conquistó con su juego, con su humildad y con el inmenso orgullo de representar a su tierra. Queridas lectoras y lectores, hasta la próxima, con el favor de Dios. Para contactos: @Joseceden o Facebook / José E Cedeño Gonzalez (El hijo mayor de Otilia Gonzalez).

 

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