Opinión

Uverito y Guayana (I)

Lamentablemente, de ese gigante bosque, solo quedan 110.000 has.
viernes, 24 julio 2020

La plantación de Uverito, es el bosque de pinos más grande del mundo, sembrado por el hombre; es también, el más hermoso de nuestro país.

Fue planificado y desarrollado, en su totalidad, por venezolanos. Se inició con una inversión de doscientos setenta y cinco millones de dólares americanos ($ 275.000.000) y tardó 30 años en alcanzar a ser un paño forestal artificial, de 600.000 has..

Hoy, lamentablemente, de ese gigante bosque, solo quedan 110.000 has.; 200.000 has., se quemaron en el año 2018, y 290.000 se talaron (cosecharon), es decir, que se experimento una reducción de inventarios, del 82 % y una pérdida de capital, de igual proporción.

En los últimos años, muy pocas hectáreas volvieron a sembrarse. Este es el resultado de una empresa, potencialmente muy rentable, hoy destruida por el Estatismo Socialista, irresponsable e ineficiente.

José Joaquín Cabrera-Malo Camargo, fue uno de esos destacados venezolanos que hizo patria. Creó Uverito, un orgullo nacional, sembrado en una zona del país que se estaba convirtiendo en desierto, debido a los fuertes vientos que azotaban y mermaban, su ya muy escuálida capa vegetal.

Sus frondosos árboles pueden ser observados desde las carreteras de POZ a Maturín y de Cd. Bolívar a El Tigre.

La flora, en esos terrenos, estaba constituida, fundamentalmente, por «chaparros», arbusto de porte bajo y poca sombra.

La siembra del Pino Caribe, que es una especie nata de Centro América y el Caribe (México, Belice, Guatemala, El Salvador, Honduras, y de algunas Islas, como Cuba, Puerto Rico, las Bahamas y otras), y cuya denominación científica es «Pinus Caribaea, var. Hondurensis», muy pronto, se transformó también en una importante fuente de empleo.

Se constituyeron más de 44 empresas, operando, su mayoría, en el sur de Monagas y Anzoátegui. Hoy solo quedan 4 operativas.

La madera es hoy, una fuente de recursos renovables y de empleos, muy importante. Con la madera de pino se construye casas, se produce papel, se confecciona tableros, machihembrado, paletas, muebles y hasta juguetes.

Los subproductos de ese árbol, también pueden motorizar otras industrias, como el aprovechamiento de la resina, para elaborar pintura y otros químicos; los pellets de aserrín, la corteza para jardín, los chips para la pulpa del papal, y hasta se puede producir carbón vegetal, natural o en pellets.

Estos bosque, han conllevado también, a la multiplicación y diversidad de especies animales pequeños y medianos y a mejorar el medio ambiente de toda la zona, incrementando considerablemente la cantidad de lluvias, para beneficio de la ganadería y de la agricultura. Adicionalmente, contribuye a purificar nuestro aire, disminuyendo la carga de CO2 que hay en él.

El proyecto Uverito, lo inicia en el año 1960, uno de esos hombres que ha hecho historia en Venezuela, y que podemos señalar como un «gigante del desarrollo».

Se llamaba José Joaquín Cabrera-Malo Camargo. Nació en Caracas el 14 de Septiembre de 1921. Estudio y se graduó de ingeniero forestal y agrónomo. Dedicó toda su vida y conocimientos, a la investigación y divulgación de los avances científicos en materia agrícola y forestal.

A finales de la década de los 50, «J J», como también le decían, integró una comisión de CORDIPLAN que visitó la frontera de Israel con Siria y observó que en el lado Israelí, había un bosque muy frondoso, y justo al otro lado de la frontera, en Siria (mismo tipo de suelo), había un desierto.

Eso le recordó la Mesa de Guanipa. A su regreso, solicitó ayuda por ante el Ministerio de Agricultura y Cría, cuyo titular era para ese momento, era el Dr. Víctor Manuel Jiménez Landinez y por ante la CVG, donde encontró a otro Gigante del Desarrollo de Venezuela, el Ing. y Gral. Rafael Alfonzo Ravard, para sembrar árboles en dicha zona.

Es así, como en 1960 se inició la primera etapa de este proyecto de Bosque, que se extendió hasta 1965. Durante ese periodo, se siembra 3 especies y se selecciona la Hondureña.

A partir de 1969, siendo aún Presidente de la CVG, el Ing. Rafael Alfonzo Ravard, comienza el verdadero y extenso programa de desarrollo forestal en Uverito, como una dependencia de la CVG.

En el año 1972, bajo la dirección del Ministro de Agricultura y Cría, Dr. Miguel Rodríguez Viso, esa institución, también comienza a realizar pruebas de siembra de árboles, en el sur del Estado Anzoátegui, y para el año 1975, el Ministro de Agricultura y Cría de turno, crea CONARE (compañía Nacional de Reforestacion).

En el año 1988, el Ing. Leopoldo Sucre Figarella, impulsa la constitución de la empresa PROFORCA, bajo la tutela de la Corporación Venezolana de Guayana, con el objetivo de promover el desarrollo de la industria forestal.

A esta empresa, la CVG aporta un 85 % del capital y Conare, un 15 %. El 2 de Noviembre de 2012, PROFORCA cambia de nombre y comienza la era de Maderas del Orinoco, C. A., tutelada ahora, por el Ministerio del PP de Industrias y Producción Nacional, estatus, que hasta la fecha, mantiene.

La asociación del oprobio. Esta asociación, se materializó el 18 de Febrero del 2019. Para ello, se conformó una empresa mixta denominada, MAVETUR S.A., con un Capital de un millón de bolívares fuertes, (BS.F. 1.000.000,), es decir, trescientos treinta y un dólares americanos, con 67/100, (US$ 331, 67) a la tasa de cambio para la fecha de la constitución.

Sus accionistas son, la empresa Maderas del Orinoco C.A., con un 51 % del capital, representando al Estado Venezolano y Glenmore Proj Insaat S.A., con un 49 % del mismo, en representación de Turquía.

Su Director principal es Patrizia Fiore, de nacionalidad Italiana, y de desconocida experiencia. El objetivo de Mavetur, es: «Desarrollar actividades primarias de desarrollo sustentable y endógeno del sector forestal, así como el aprovechamiento y manejo de la madera, para garantizar la satisfacción de la demanda interna y diversificar la oferta exportable de este rubro; y la realización de las demás actividades necesarias para la ejecución de las actividades precedentemente enumeradas.»

Dadas estas circunstancias, cabe preguntarse: ¿Cual es la verdadera intención de esta Asociación? Si se requería los servicios de una empresa con experiencia en Gerencia de Bosques, (y se desconoce si Glenmore la tiene), pudo, más bien, elaborarse un Contrato de Servicio. Y si se quería un socio, obviamente, ese mísero capital aportado, no es, ni remotamente, suficiente.

Además, ¿Porqué no se contrató una empresa Venezolana de las que sí tienen experiencia? Esta es una asociación extraña, cuyo socio extranjero (Representante de Turquía), también lo es en minería de oro y carbón.

José Joaquin Cabrea-Malo Camargo, el Visionario y Padre de los Bosques, venezolano de excepción, murió el 17 de Agosto del 2016. Estoy seguro, que de haber presenciado la destrucción, primero, y la «entrega» de estos bosques, después, habría fallecido abrumado por la impotencia, el dolor y la vergüenza.

Seguro estamos, que pronto podremos recuperar y ampliar aún más estos bosques y así, honrar las memorias de quienes contribuyeron a esta magnífica obra.

Manuel García Tamayo. Voluntariamente Guayanés.

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