Torturas C.A.
Recuerdo en mi infancia cuando en ocasiones en casa, los adultos tocaban el tema de la dictadura de Pérez Jiménez, y siempre salía en esas conversaciones las torturas que le infligía a los disidentes la infame Seguridad Nacional. No importaba que aquellos hechos la historia los separaba ya por décadas desde aquel presente, siempre las historias terminaban horrorizando a todos en casa como si hubieren ocurrido en esos días.
Me parece recrear esos momentos de consternación juvenil al momento de observar la divulgación y los relatos recientes de venezolanos víctimas de tortura, que ha expuesto la Misión Internacional Independiente de determinación de los hechos sobre la República Bolivariana de Venezuela de la ONU. Horror y deshumanización, no puede haber otra conclusión para esas crueles acciones.
A estos testimonios se le suman los nuevos cargos que la Fiscalía de Nueva York, ha impuesto en una nueva acusación contra la pareja inquilina de Brooklyn, donde parece revelarse lo que siempre se sospechó, pero que ahora, y luego de hacerse públicos los testimonios de las víctimas se confirma, ellos siempre supieron de las torturas, incluso las ordenaron a sus subalternos en algunos casos.
En la investigación criminal es muy común ver este tipo de estructuras jerárquicas, la ley las reconoce como grupos estructurados de delincuencia organizada, son lo más parecido a una empresa que fabrica crímenes como producto final, por graficar de manera sencilla la forma como desarrollan las actividades estos grupos irregulares, donde varios líderes cumplen roles distintos pero a su vez se deben siempre a un jefe superior, quien debe saberlo todo y quien también todo debe autorizarlo, aunque a veces esa autorización provenga de un simple silencio suyo ante la pregunta de qué hacer hecha por sus subalternos, al final será siempre su decisión la que se cumpla, por una orden o por un silencio. En la teoría del delito a esto se le conoce como el Dominio de la Voluntad, propio de los “autores intelectuales”.
La investigación realizada por la Fiscalía de Nueva York revela que en algunos casos de tortura, incluso estuvieron presentes las personas a las que las denominan en la acusación como CC1, CC2 y CC3, para no revelar nombres ni identidades que aún se encuentran comprometidas en otras investigaciones paralelas, aunque para el venezolano común no hacen falta muchas señas para identificarlos por nombres y apellidos.
Días más tarde el periodista venezolano en el exilio, Miguel Ángel Rodríguez develaba otra cara oculta del esquema criminal que se esconde tras la fachada del poder, la utilización de la oficina de inteligencia financiera del estado para el despojo de bienes, propiedades y dinero de personas que han sido blanco de persecución, dándole mucha más forma a esa estructura organizada en la que no solo se tortura y persigue, sino que también despoja y roba en nombre de la ley.
En la Venezuela post 3 de Enero el foco se ha concentrado por un lado, en las maquinaciones del interinato para sobrevivir, tanto al asedio extranjero como a la justicia internacional por sus crímenes, y por el otro lado el interés ha estado en la supervivencia del común en una economía casi de posguerra, con toda la debacle de los servicios públicos y en el afán por la convocatoria a unas elecciones, como si de ellas dependiera la total independencia, de este aparato que cada vez queda más expuesto como una verdadera máquina de guerra.
Ya hemos visto que la tortura y el despojo fue moneda corriente para los opresores, siempre tras el telón de la censura y la amenaza, debe ser priorizado entonces el desmantelamiento total de esa estructura, de nada vale tener unas furtivas fechas de elecciones, cuando aún hay venezolanos desaparecidos y torturados en las cárceles nacionales, muchos de ellos por manifestar su descontento con el resultado de las elecciones del 28-J, y por esa misma empresa criminal que aniquila derechos ciudadanos que ha sido expuesta a nivel mundial. No podemos aspirar a inaugurar una nueva empresa país, mientras no se clausure de inmediato a la empresa criminal que lo ha impedido por décadas, cierren ya TORTURAS C.A.
