Opinión

Semana en domingo

¿Cómo queda Guaidó en todo esto? Es innegable que el Guaidó de enero no será el mismo de ahora, por varias razones.
domingo, 15 noviembre 2020

Sanciones de USA y colaterales
Poco a poco, pero de manera sostenida, está creciendo en Estados Unidos la convicción de que las sanciones contra el gobierno de Maduro, no está dando resultado alguno y muy por el contrario han servido de camuflaje para ocultar su incapacidad para dirigir el país, y le ha dado la excusa perfecta para justificar todos los padecimientos que sufre la población.

Alejandro Terán, que reside en Texas y mantiene contacto con destacados dirigentes demócratas y republicanos, me dice que más en Biden y su equipo, pero también en Trump, hay ya la idea de que las sanciones no parecen ser el mejor camino para lograr una transición democrática en Venezuela.

Alex me dice que está haciendo lobby a favor del levantamiento de las sanciones y que ha encontrado receptividad en muchos dirigentes de ambos partidos.

En ese sentido, cita el caso de la dictadura cubana, que ha sobrevivido más de medio siglo al bloqueo económico norteamericano y hoy se mantiene intacta, haciendo negocios con decenas de países, muchos de ellos occidentales y que mantienen estrechas relaciones con Estados Unidos.

Uno de los principales elementos, que les ha planteado a dirigentes de ambos partidos, es que el endurecimiento de las sanciones le ha hecho más difícil la vida a la población, como la falta de gasoil, gasolina y gas, mientras no afectan para nada de manera directa a los jerarcas del régimen.

“En este momento, la primera víctima por las sanciones es el pueblo venezolano, y eso hay que detenerlo, porque es obvio que no han servido para mover a Maduro y ni siquiera para lograr que modifique de alguna manera sus políticas”.

Por todo esto, es probable que haya un cambio en la política de Estados Unidos hacia el gobierno de Maduro, no porque haya ganado Biden, sino por el hecho de que las sanciones no han servido para una transición hacia la democracia en Venezuela.

En otras palabras, si Trump siguiera en la Casa Blanca, es muy probable que tuviera que considerar la posibilidad de levantar las sanciones, aunque sea parcialmente, para aliviar el efecto que ellas están provocando en la población venezolana.

Y uno de los aspectos en los que se podrían otorgar exenciones, sería el intercambio de crudo por gasoil, medicinas y alimentos, por supuesto a cambio de que Maduro acepte algunas condiciones, entre las que pudiera estar la libertad de presos políticos.

Y adicionalmente habría que analizar también el efecto que para todo esto pudiera tener una nueva Asamblea Nacional, a partir de las elecciones de diciembre.

Muchos países podrían considerar el reconocimiento de esa nueva Asamblea, pero para ello Maduro tendría que aceptar algunas exigencias, relacionadas con lo que establece una democracia plena.

¿Cómo queda Guaidó en todo esto? Es innegable que el Guaidó de enero no será el mismo de ahora, por varias razones.

En primer lugar, algunos países se van a preguntar cuál ha sido, en hechos concretos, el avance hacia un nuevo gobierno, desde que reconocieron a Guaidó como presidente interino.

Más allá del control de algunos activos venezolanos en el exterior, la respuesta a esta pregunta es, muy poco. El otro elemento es que algunos países van a reconocer a la nueva Asamblea y habrá otros que van a dudar respecto a la prórroga de la vigencia de esta Asamblea Nacional, sobre la base de la elevada cantidad de votantes que con seguridad van a presentar tanto el CNE como el gobierno en estas elecciones parlamentarias.

Pero la mayoría de los analistas considera que, de alguna manera, la figura de Guaidó podría perder algo de aprobación y apoyo, tanto dentro del país como en el contexto internacional, tras las elecciones de este mes que viene.

Son pocos quienes lo creen, pero también existe una posibilidad de que Guaidó salga fortalecido de las elecciones de diciembre, siempre que el número de votantes sea mucho menor que el de los que se abstuvieron.

Y finalmente, muy pocos creen que la consulta popular convocada por Guaidó sea vinculante de manera directa con una posible salida a esta crisis que sufrimos.

Vacunas en ultra frío
La tempranera vacuna de Pfizer-Biontech contra el covid 19, ha hecho crecer las esperanzas de que finalmente se pueda controlar esta enfermedad, pero al mismo tiempo plantea retos que algunos países no van a poder manejar, por falta de recursos técnicos y financieros.

Uno de ellos es que la vacuna de Pfizer necesita ser conservada a menos 80 grados centígrados, hasta unos días antes de que sea inyectada. Se puede descongelar y mantener a unos 15 grados solo tres o cuatro días mientras se va inyectando a seres humanos.

Pero muchos hospitales y centros de salud carecen de los equipos capaces de llegar a esas temperaturas de ultra frío, y en muchos países, sobre todo en África y el Medio Oriente, va a ser complicado llevarla hasta sitios apartados, en las condiciones aptas para que se conserve en buen estado.

Según técnicos de Pfizer, están probando hielo seco, para medir por cuánto tiempo puede mantenerse esa temperatura, y al mismo tiempo están haciendo pruebas para determinar qué tipo de material puede contener nitrógeno líquido, que alcanza ultra frío hasta más allá de los menos 80 grados que necesita esta vacuna.

Afortunadamente hay otras vacunas que no tienen que ser conservadas en estas condiciones de ultra frío, como la de Johnson & Johnson, que necesita 8 grados centígrados bajo cero, y la de Moderna, a menos 15.

Por lo pronto ya la Unión Europea apartó 300 millones de dosis para los primeros dos meses del año próximo, lo que permitirá vacunar a 150 millones de personas, a dos dosis per cápita, destinadas a personal de salud y los de edad más avanzada.

En Europa no van a tener problema alguno para mantener esa vacuna de Pfizer a la temperatura indicada.

Navidad en plena “pelazón”
Muchas familias están aguantando la cuarentena con ingresos prácticamente de subsistencia, pero se nos viene encima navidad y año nuevo, que hasta ahora han exigido un gasto superior a la media del resto del año.

Eso significa que muchas familias van a tener que reducir sus gastos navideños al mínimo, e intentar disfrutarlas de una manera distinta. Esa es una realidad que no podemos cambiar, lo que obliga a inventar para poder pasar estas navidades lo mejor posible.

En este aspecto planteo que, si no se puede hacer la misma cantidad de hallacas que años anteriores, se hagan menos, pero que se hagan de todas maneras.

También se puede hacer unas pocas para el 24 y otras pocas para el 31, para el caso de que no haya dinero suficiente para hacerlas todas de una vez. Claro que a mayor cantidad es probable que salgan más económicas que si hacen dos tandas, pero para hacer más cantidad se requiere más dinero y a veces no se tiene tanto.

La otra solución puede ser hacer una “vaca” entre varias familias para comprar los ingredientes y luego repartirlas proporcionalmente al aporte, porque de esa manera saldrán más baratas por unidad.

Como dije, hay que inventar, pero esta navidad hay que celebrarla, para darle un respiro al espíritu, que bastante leña que está llevando en estos días. No me cansaré de insistir en este tema, porque tengo amigos, sobre todo amigas, que están sumamente estresados, a punto halarse los cabellos, con todo lo que nos está pasando, y sobre todo sin solución a la vista.

Tan efectiva como una consulta con el sicólogo o el siquiatra, es una reunión navideña con familiares y amigos. Eso no lo cambio por nada.

CUATRO.
Uno. Una muy buena amiga y lectora de esta página desde hace muchos años, me felicita por mi empeño de que celebremos la navidad, a pesar de todo. Ella, que es sicóloga, plantea por ejemplo que una de las cosas que debemos hacer es poner la mesa como si fuera el mejor restaurant del mundo, sin relación alguna con lo que se sirva. Sea pollo, pavo, langosta o lo que sea, lo debemos disfrutar de la misma manera. En otras palabras, según me explica, la alegría no debe depender de lo que se coma o beba, sino de un estado mental predispuesto a ello. Igual sugiere vestirnos con las mejores prendas que tengamos, sin importar si vamos a salir o quedarnos en casa.

Dos. Antes llamábamos simplemente guarapita, al coctel hecho de jugo de frutas y ron, y en algunos sitios de Oriente, le decían “Chogüi”, cuando era con jugo de parchita. Ahora, a esa misma mezcla, la rebautizaron como Guarapa Queen, seguramente intentando darle un toque de distinción cuando se sirve en algún restaurant que presuma de elegancia. Por supuesto, llamándolo Guarapa Queen seguramente se podrá cobrar más que si se sirve simplemente como la popular guarapita. De joven y camino a la playa, desde Caracas, por los lados de Catia había un negocio llamado “El Médico Asesino”, que era un peleador de Lucha Libre, que vendía más de cien tipos de cocteles de ron. En caso de emergencia, es una alternativa cuando no hay dinero disponible para licores más caros.

Tres. Sindicalistas petroleros, no afectos al chavismo, están asegurando que el desabastecimiento de gasolina pudiera aliviarse un poco para esta navidad, debido a la reactivación parcial de la producción en las refinerías de Paraguaná y El Palito que, aunque están muy por debajo de su capacidad instalada, producen lo suficiente para el consumo del país, y sobre todo con las restricciones para el tránsito automotor impuesto por la cuarentena. Según estos petroleros, El Palito estaría produciendo 35.000 barriles diarios, más lo que se refine en Paraguaná, que con seguridad es una cantidad bastante mayor. Los expertos estiman que, en estas circunstancias, el consumo del país no debería estar por encima de los 70 mil barriles diarios, por lo que debería haber gasolina suficiente para ir normalizando el suministro. Claro, todo esto, si no estamos mandando gasolina al exterior.

Cuatro. La baja de consumo de combustible, por la pandemia, está obligando al cierre de refinerías en todo el mundo, así como a la reducción en la producción. Antes de la pandemia, al cierre de 2019, las refinerías de todo el mundo tenían capacidad para producir 102 millones de barriles de combustibles, para un consumo de 84 millones. Pero con la aparición del coronavirus, la situación se agravó, forzando el cierre definitivo de algunas plantas, y a la reducción en otras, en Estados Unidos, Gran Bretaña, Alemania, Corea del Sur, Japón, Tailandia, Escocia y Singapur. De los 76 millones de barriles diarios en promedio de consumo este año, la Agencia Internacional de Energía estima que el año que viene podría subir a 80 millones, pero eso dejará todavía una sobre capacidad de producción

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