Opinión

¡Reconstruyendo a Guayana!

Nuestra Corporación, de ser un conglomerado de organizaciones e industrias, relativamente eficientes, unas más que otras, pasó a ser una ruindad tecnológica, financiera y humana..
jueves, 02 julio 2020

La democracia construyó a Guayana, su ciudad piloto y las innumerables empresas que en ella se asientan. La moderna Corporación Venezolana de Guayana, la que hoy trabaja a la sombra, la liderizada por venezolanos insignes, reconstruirá y catapultará a niveles superiores de excelencia industrial, tecnologías de punta y óptimo desempeño humano, el nuevo plantel Industrial de Guayana.

Este objetivo, que hoy, la nueva junta directiva, debería prometer cumplir, tendrá que hacer valer, lo que se me ocurre debería ser una decidida misión organizativa, la cual, entre otras cosas, diga: «Planificar, Organizar, Promover, Coordinar y Controlar, eficientemente, los recursos de Guayana, bajo una nueva visión…..»

Nuestra Corporación, de ser un conglomerado de organizaciones e industrias, relativamente eficientes, unas más que otras, pasó a ser una ruindad tecnológica, financiera y humana. Lo que hoy queda, es un cúmulo de chatarra y vergüenza.

Y ni hablar del sur, zona de frondosa, verde e imponente selva tropical, arrasada irresponsablemente por los depredadores del oro, por invasores y forajidos, terroristas, guerrilleros y ladrones, que atiborran sus alforjas con riquezas mal habidas, explotando ilegalmente nuestros sueños, utilizando cientos de menores de edad, hambrientos y con harapos vestidos, y a miles de trabajadores humildes y desamparados.

Las únicas empresas medianamente operativas, son, una Edelca mal mantenida, y un Proforca, con su severamente menguado bosque de pinos y los despojos de una derruida fábrica de pulpa de papel sin culminar, como recordatorio de la irresponsabilidad y de la antigerencia.

El canal del Río Orinoco, autopista hacia el mundo, se encuentra hoy desbarrancado y su balizaje severamente desmembrada. De manera tal, que se impone, sin lugar a dudas, reconstruir a Guayana y sus empresas. Pero esa Guayana industrial, minera, forestal y humana, que tardó 30 años o más en forjarse y ponerse a tono con adecuados niveles de tecnología y productividad, necesita que nuevamente, la recuperada democracia, levante su mano; se hace imperativo una acción revitalizadora en todos los frentes, con equilibrio, profundidad y sin derroche; sin prisa, pero, sin pausa.

Esta nueva Corporación que hoy se erige, aun cuando ya tiene promesas de financiamiento, tendrá que remozar, recuperar y formar muchos del talento humano necesario, para enfrentar el gigantesco reto que se tiene por delante, por lo cual, nuestro enfoque, como ente de desarrollo regional, debe pasar a ser, el de una institución planificadora y normativa del desarrollo; una gestora y promotora de la inversión pública y privada y una coordinadora de la acción gerencial y de sus políticas, entre otras.

Esta propuesta, esperamos, contribuirá a catapultar esta necesaria actividad de reconstrucción y desarrollo, de manera eficaz, como ocurrió con el Berlín de la post guerra, para que con los aportes conjuntos de los sectores privados y públicos combinados, se obtengan los necesarios, para poder hacer viable este proyecto. Así pues, que sumado a lo que ya tenemos, deberemos buscar inversionistas privados que coadyuven al desarrollo de nuestra región y con ello, a la consecución de tecnologías, y también, de ese personal calificado que la dome.

Con visión de futuro, la nueva CVG promocionará la cultura de la investigación y el desarrollo, mediante el establecimiento de una política, por la cual todas las empresas de Guayana se obligaran a contratar con universidades nacionales y preferiblemente, las de la región, este tipo de servicios.

Estos deberán servir dos propósitos:

1.- Aportar innovación y modernización, con incremento de la rentabilidad.

2.-Adecuar, el nivel académico de profesores y estudiantes, a las tecnologías que existan o se implanten en nuestras industrias.

De igual forma, la nueva CVG, gestionará con el Gobierno nacional, la reapertura de Escuelas Técnicas Industriales y la reorientación del Ince, readaptándolos a las tecnologías que vayan emergiendo.

Otra de las directrices fundamentales de la CVG promotora, será velar porque se realicen inversiones, aguas abajo y que las materias primas de Guayana sean procesadas íntegramente en Venezuela. Exportar materias primas, es evidencia de craso subdesarrollo.

La CVG humanista, también requiere que el sector sindical se adecue a un moderno y democrático esquema de desarrollo social y que esté dispuesto a compartir la responsabilidad de reconstruir nuestro complejo industrial, compartiendo esta visión de desarrollo moderno y humano.

Este novedoso enfoque de gerencia de la CVG, redundará en una efectiva reconstrucción, con resultados superiores, que mejorará el nivel de vida de la población, y en particular, de los trabajadores de las empresas de la zona.

Guayana es un emporio de riquezas, que solo necesita la mano de gente apasionada, sólidamente formada, luchadores activos en pro del desarrollo y progreso de nuestras instituciones, de nuestra región y del país; requiere de esos honestos y fornidos luchadores, para sentar a Guayana, en el sitial que siempre le correspondió y del cual nunca debió salir, cual es el de la «Alternativa Petrolera». El éxito de esta nueva CVG, será, obviamente, el éxito de la «Siembra del Petróleo» y también, el éxito de todos los venezolanos, que soñamos y trabajamos.

Manuel García Tamayo. MBA, en RPI, perla de Harvard, NY./ BS. Industrial Managment, GaTech., Atlanta./ Oficial Marina Mercante-Máq./Ing. Escuela Náutica, La Guaira. Gerente de RRII, Comercialización y Gerente General, Empresario.

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