Opinión

¿Por qué cambian las personas? (Serie resúmenes)

William James –el famoso filósofo y psicólogo estadounidense- decía algo que no es del todo cierto, él sostuvo que el carácter del ser humano es como el yeso, nunca se altera.
lunes, 11 abril 2022

«Si hay algo que nos gustaría cambiar en nuestros hijos, deberíamos examinarlo y preguntarnos primero si ese matiz no es algo que deberíamos cambiar en nosotros mismos».
-Carl Gustav Jung-

Esta es una interrogante que el ser humano se hace a menudo sobre sus semejantes. En todos los ámbitos donde se desenvuelve está presente el fenómeno del cambio que experimentan las personas por causas que destacan por su multiplicidad, por ejemplo se dice que una persona cambió porque encontró el amor de su vida, porque dispone de riquezas materiales que antes no tenía, porque ahora ostenta un cargo de poder en el gobierno, por temas tan variados como el religioso, el desarrollo de talentos, nuevas amistades, logros académicos, laborales, y otro sinfín de razones.

Pero vale la pena investigar un poco sobre la raíz psicológica del fenómeno.

William James –el famoso filósofo y psicólogo estadounidense- decía algo que no es del todo cierto, él sostuvo que el carácter del ser humano es como el yeso, nunca se altera.

La inexactitud de dicha afirmación la podemos comprobar, sin ir muy lejos, en personas cercanas a nosotros que nos sorprenden con reacciones muy distintas a las que solían tener hasta hace poco y con comportamientos diferentes ante hechos y circunstancias similares. Esto forma parte de la vasta complejidad que nos define tanto a usted que me lee como a mí que le escribo.

Podemos concluir entonces que nuestra personalidad no está grabada en piedra, sino que con nuestras experiencias algunos aspectos se erosionan y otros se modelan trazando un relieve que varía a lo largo de nuestra vida.

De modo que aunque nuestra esencia permanezca encerrada en ese cubículo de hueso que es el cráneo, trascendemos más allá de sus paredes para relacionarnos, para sentir, observar y experimentar.

Hay hechos, circunstancias personales que nos impactan de diversas maneras y generan cambios en nosotros, otras veces somos nosotros mismos quienes propiciamos nuevas conductas, y nos inclinamos por otros intereses porque lo creemos conveniente, por ejemplo, tras poner fin a una relación dañina que ha mantenido durante años, una persona puede sentir la necesidad de mejorar ciertos aspectos de su personalidad tales como la autoestima, el autoconcepto o la asertividad.

Un aspecto interesante a resaltar en este resumen es que si el cambio que vemos en tal o cual persona tiene el poder de molestarnos, se debe básicamente al hecho de que un cambio es una amenaza a la estabilidad; un comportamiento diferente y no esperado es casi como una señal de alarma, puesto que es algo para lo cual no estamos preparados y que nos cuesta aceptar por los niveles de incertidumbre y extrañeza que nos produce.

El cambio en el ser humano no solo es real, sino necesario. Un cambio a tiempo es un acto de supervivencia, es más, si el cambio no fuera posible en el ser humano no podríamos reponernos de nuestras adversidades, de nuestros problemas y de muchos de nuestros trastornos mentales, por tanto, es esencial generar nuevos patrones de pensamientos y conductas para salir de esas situaciones que nos hacen daño, sean cuales sean.

Para finalizar este resumen tomemos un hecho ineludible: Hay que aceptar los cambios en nosotros mismos, y en los demás. Es decir,

1. Si queremos a una persona lo más adecuado es aceptar cada uno de sus procesos. Todos estamos en constante crecimiento y, a veces, un cambio no es más que una necesidad interna que sale al exterior y que como tal debemos entender.

2. La aparición de un cambio en los demás no es algo súbito, surge de  manera gradual y algo así debe hacernos preguntar cuál puede ser el desencadenante. A veces puede haber algún problema mediando tras ciertas reacciones, otras, se debe a la aparición de otros intereses e inquietudes.

3. Otro factor a tener en cuenta son las altas expectativas que a veces ponemos en los demás. Creemos que lo sabemos todo de ese compañero, de esa persona cercana y de pronto, nos sorprenden con algo inesperado. Tal vez, no los conocíamos verdaderamente y no eran como creíamos.

Charles Darwin decía: “Quien logra sobrevivir no es el más fuerte o el más inteligente, es quien maneja mejor los cambios, quién los genera y se adapta a ellos”. Cada uno de nosotros los viviremos en más de una ocasión e incluso los generaremos voluntariamente, aceptemos, por tanto, los de los demás.

Hasta el próximo resumen. Un abrazo para todos.

viznel@hotmail.com

error: