Opinión

¿Por qué atacan a Juan Guaidó?

Ha cometido errores terribles, pero en la realidad allí, en ciertas circunstancias, él es parte de los engañados.
martes, 11 febrero 2020

El personaje fundamental de la política en Venezuela, es Juan Guaidó y no lo podemos ocultar. En función de eso no podemos pasar desapercibido el acontecer, en favor y en contra, que se desarrolle a su alrededor. Juan Guaidó no es simplemente una persona, es un símbolo que representa una esperanza que permita reconstruir a Venezuela. No existe la menor posibilidad, que bajo el control político, social y económico del actual gobierno presidido por Nicolás Maduro Moros, podamos regresar a la prosperidad que tuvimos, eso ya no depende de su persona, ni de cualquier cambio que intente promocionar, simplemente se ha perdido la credibilidad y la confianza y en función de eso es imposible retomar la senda del desarrollo y el progreso.

Los peores enemigos de Juan Guaidó no son quienes lo enfrentan desde el gobierno, esto es absolutamente normal, incluyendo a quienes están negociando con el gobierno, pero que en la realidad son una parte importante del gobierno, son aquellos que desean sustituir a quienes dominan a Venezuela en la actualidad, pero con intenciones de aprovechar directamente las ventajas del poder.

Es cierto que Juan Guaidó ha cometido errores terribles, pero en la realidad allí, en ciertas circunstancias, él es parte de los engañados, es complejo comprender esto, es una paradoja, una contradicción, pero es la simple verdad. Juan Guaidó como símbolo aglutinador expone ofertas que no las creó él como individualidad, sino que le informaron de los proyectos y lo convencieron que serían exitosos y lo creyó así y nos los trasmitió a nosotros. Es evidente que cuando le informaron del ingreso de comida y medicamentos y esto traería consigo una rebelión popular, nos convenció, pero no nos engañó, simplemente estaba seguro que todo se desarrollaría tal cual se lo plantearon. El otro gran error fue convocar manifestaciones sin ningún objetivo y en condiciones que favorecían al gobierno, por cuanto drenaba la rabia de los manifestantes y los adormecía en la frustración.

Ya aclaré mis puntos de vista del accionar de Juan Guaidó y ahora me voy con quienes tratan de destruirlo sin una aparente finalidad perversa, pero es todo lo contrario. Juan Guaidó es un joven venezolano que se arriesga a sobrevivir en un ambiente absolutamente peligroso para él y su familia. Demuestra una voluntad de lucha poco vista en los dirigentes políticos actuales, pero esto no se le reconoce y solo nos impulsan a convencernos de que su accionar es un cúmulo de errores y fracasos.

Estas campañas en contra de Juan Guaidó no son simples impulsos anímicos, son un accionar profundo con estrategias comunicacionales bien estudiadas y con actores mediáticos muy reconocidos. Los verdaderos actores se encuentran a la sombra y hasta parecen amigos de lo que representa Juan Guaidó. Luchar contra estos enemigos no es nada fácil, pero es necesario desarrollar mecanismos apropiados que permitan identificar a quienes tratan de destruir lo que representa Juan Guaidó, por cuanto creen, a pie juntillas, que este gobierno es insostenible y en poco tiempo será sustituido y ellos aspiran ser los protagonistas del momento. Esto parece absurdo, pero es lo que evidentemente se está desarrollando en el acontecer político nacional e internacional. Tengamos muchísimo cuidado con lo que recibimos a través de las redes, el instrumento más poderoso de comunicación en la actualidad y si se organizan grupos adecuados con propósitos definidos, pueden lograr sus objetivos malignos, si no asumimos que nadie es superior a nuestra capacidad para separar la verdad de la mentira y la perversidad de las buenas intenciones.

Se hace imprescindible reconstruir al grupo opositor sin otro punto de referencia que no sea Juan Guaidó, de otra manera es posible lograr alguna victoria, pero a corto plazo se convertiría en una derrota, aunque las ambiciones y el afán de protagonismo individual de muchos dirigentes, traten de imponer sus pequeñeces. Juan Guaidó no la tiene fácil, pero se nota que se va agigantando rápidamente como un gran conductor político y la fe mueve montañas. ¡Buena suerte!

Nota.- Al regreso de Juan Guaidó, ojalá lo veamos de inmediato conversando con María Corina Machado y con el doctor Eduardo Fernández. Menciono al doctor Eduardo Fernández, para sorpresa de muchos, por cuanto en estas últimas semanas he visto como cientos de personas salen a saludarlo y abrazarlo y los carros se detienen y le muestran cariño sus ocupantes. En 1988 obtuvo 4 millones de votos. La palabra de Eduardo Fernández es un arma maravillosa.

@dabega26

 

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