Opinión

Pensamientos catastróficos (Nuestros de cada día)

El problema sobreviene cuando reaccionamos con aprensión ansiosa ante todo, de manera que el mundo termina convirtiéndose en un sitio hostil y peligroso.
lunes, 18 septiembre 2023

No es el vecino, no el compañero de trabajo, no es mi hermano ni mi esposa, tampoco es mi tío ni el bodeguero de la esquina, soy yo mismo junto con todos ellos que merecemos unas líneas sobre este asunto de los pensamientos catastróficos.

Si nos preguntamos dónde residen los pensamientos esta sería la pregunta del millón porque los científicos, filósofos, religiosos y demás eruditos en cuestiones humanas, si bien por una parte y a grandes rasgos han definido el pensamiento como la capacidad que tenemos de formar ideas y representaciones de la realidad en nuestra mente, por otro lado no han podido determinar su ubicación, es decir, si uno abre un cráneo y se asoma a ver el cerebro no va a encontrarse con los pensamientos danzando dentro de la masa encefálica, pero eso ya sería tema para otra ocasión, pues el quiero compartir hoy se refiere a un tipo de pensamientos, los pensamientos catastróficos, aquellos que a no pocos nos asaltan cotidianamente sin poderlos evadir.

La psicología define la ansiedad como la reacción automática que se desencadena cuando percibimos que corremos algún riesgo, la cual no es negativo puesto que en cierta manera nos prepara contra lo que pudiese ocurrir.

El problema sobreviene cuando reaccionamos con aprensión ansiosa ante todo, de manera que el mundo termina convirtiéndose en un sitio hostil y peligroso.

Uno de los signos más distintivos de la ansiedad es precisamente la aprensión, la cual implica realizar predicciones catastróficas sobre sucesos que tienen una baja probabilidad de ocurrencia pero que nos mantiene en un estado de alerta permanente que se agrava cuando saltamos de un temor a otro, imaginando escenarios cada vez más catastróficos, lo cual conduce a preocuparnos por estar preocupados, luego a pensar que las preocupaciones son incontrolables y finalmente a pensar que podemos volvernos locos.

Vemos entonces que los llamados pensamientos catastróficos consisten en imaginar las peores consecuencias posibles a cualquier situación que se plantee, sin embargo, tener de forma puntual un pensamiento catastrófico no significa que estemos padeciendo trastorno alguno.

Al contrario, es natural que de vez en cuando nos asalte algún temor infundado o poco probable, por ejemplo pensar que el avión en el que viajamos puede estrellarse, o que perdamos a nuestra familia en un accidente, pero como decimos en el párrafo anterior, hay que estar alertas cuando estos se convierten en un huracán sin control que incluso puede llegar condicionar nuestro comportamiento.

Los pensamientos catastróficos son como intrusos que aparecen en nuestra mente de manera inesperada e involuntaria, son ‘pesimismos’ que implican una percepción de la realidad mucho más trágica de lo que realmente es, y lejos de eliminar el miedo lo intensifica debido a que cuanto más pensamos una cosa, más probable nos parece. Y esto sucede aunque la realidad demuestre lo contrario.

Por ejemplo, aunque sepas que estadísticamente es bastante improbable que pierdas a toda tu familia en un accidente, no puedes evitar pensar en ello.

A mí personalmente nadie me ha confesado de manera directa que tiene pensamientos catastróficos, pero por lo que dicen algunas personas no sólo deduzco sino que estoy seguro de que ese tipo de pensamientos se baten en sus mentes más que las alas del colibrí.

La primera impresión que da es que son personas pesimistas y supersticiosas, pero no está demás preguntarse de dónde nace ese pesimismo, o cuando menos esa extraordinaria capacidad imaginativa para crear escenarios donde incluso lo que estaba destinado por la divina providencia a salir bien, sale mal.

Quizás muchos reconozcan la increíble manera de vaticinar, casi planificar cadenas de sucesos en detrimento de sí misma y de sus semejantes que tiene la persona del siguiente diálogo:

-Épale, cómo estás.

-Bien vale, pero anoche tuve un sueño feo con la gente que viene hoy a podar la mata de mango que está sobre los cables de electricidad; eso está muy peligroso, el que va a podar se va a electrocutar con esos cables, y seguramente el transformador va a explotar y nos va a dejar por lo menos un año sin energía eléctrica. Va a ser un sufrimiento tremendo para todos, especialmente para los viejos y los niños, de hecho el abuelo de la vecina se debe morir en una semana, no creo que aguante el calor.

Bueno, tendremos que dormir con las puertas y ventanas abiertas, pero se van a meter los mosquitos y las ratas, y se va a desatar una epidemia que nos va a matar a todos.

–Cónchale pero tú si eres pesimista, allí no va a pasar nada.

–Tienes razón, el tipo no se va a electrocutar pero se va a caer y se va a matar porque esas ramas están muy altas y peligrosas, eso sí es seguro.

Son múltiples y variadas las causas: una crítica, un resultado negativo o incluso algo que en su momento salió mal, pueden ser los causantes de que la persona tenga este tipo de pensamientos.

La psicología ha establecido que los pensamientos catastróficos son el síntoma de trastornos complejos como la ansiedad o la depresión, que son muy difíciles y hasta imposibles de superar sin ayuda profesional.

Es importante aclarar una vez más que no soy psicólogo, gremio hacia el que expreso todo mi respeto, sino simplemente un aficionado a estos temas que en ocasiones me aventuro a escribir ensayos cortos a partir de las experiencias de verdaderos terapeutas especializados, que se pueden consultar en la web.

viznel@hotmail.com

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