Opinión

Mis adultos mayores: Adultocentrismo

Se torna tan común, que se normaliza el pensar que un niño es inferior a un adulto, que un niño es un ser incompleto e incapaz de pensar, de sentir y tomar decisiones, y que la fragilidad, la debilidad y la vulnerabilidad del niño y del adolescente se asocian al orden natural.
viernes, 11 noviembre 2022

El Adultocentrismo, hace referencia a un tipo de poder asimétrico en una relación social, donde es el adulto quien, por el mero hecho de serlo, tiene dicho poder. Lleva a entender, que los adultos tienen más derechos que los menores, por lo que al parecer incita a una obediencia ciega, de vista moral.

Rodríguez (2013), con respecto al Adultocentrismo señala: “existen relaciones de poder entre los diferentes grupos de edad que son asimétricas en favor de los adultos, es decir, que estos se ubican en una posición de superioridad. Los adultos gozan de privilegios por el solo hecho de ser adultos, porque la sociedad y su cultura así lo han definido.

Por su parte, la edad per se, no es el determinante principal del SER-SABER. Tal y como señala el sociólogo Bourdieu (1997): “La edad por sí sola no explica realidad”.

El Adultocentrismo, trata de una percepción lineal del tiempo-espacio que privilegia  la adultez. Se define como SER independiente, con autonomía para participar y tomar decisiones en el presente.

Al contrario, la niñez, la adolescencia y las juventudes, reciben el tratamiento del porvenir, no ejecutable en el presente, sino cuando se convierten en adultos/as: “son el futuro de la patria”.

Esta visión tradicional (Duarte, 2006), restringe  el ejercicio de los derechos humanos, porque consigna la niñez, la adolescencia y juventudes al futuro, excluyéndoles de las producciones en el “aquí y ahora”.

Se torna tan común, que se normaliza el pensar que un niño es inferior a un adulto, que un niño es un ser incompleto e incapaz de pensar, de sentir y tomar decisiones, y que la fragilidad, la debilidad y la vulnerabilidad del niño y del adolescente se asocian al orden natural.

El Adultocentrismo refiere a una categoría de análisis que designa un modo de organización social donde se sostienen relaciones de dominio entre aquello que es forjado como adultez, impuesto como referencia unilateral, respecto de aquello que es concebido como juventud.

El Adultocentrismo condensa, en cuanto categoría, relaciones de poder de quienes portan la mayoridad sobre otros/as sin poder.

La UNICEF, en el 2013 señala que: “El Adultocentrismo destaca la superioridad de los adultos por sobre las generaciones jóvenes y señala el acceso a ciertos privilegios por el solo hecho de ser adultos. Ser adulto es el modelo ideal de persona por el cual el sujeto puede integrarse, ser productivo y alcanzar el respeto en la sociedad”.

Hay una idea generalizada, que los adultos son el modelo ideal de persona, y que los jóvenes todavía no están preparados, por lo que aún no tienen valor. Esta es una visión del mundo construido sobre un orden social, denominado patriarcado, el cual se caracteriza por relaciones de dominación y opresión establecidas por los hombres sobre todas las mujeres y criaturas.

Los varones dominan la esfera pública, gobierno, religión, y la privada, como lo es el hogar, y en este orden social, se somete o excluye a las mujeres por razón de género y a los más jóvenes por la edad.

“Lo que yo diga es lo que se va a hacer”, “acá mando yo” o ¿tú qué vas a saber si no tienes edad?, son frases que consideran que las personas adultas son superiores sobre otras generaciones como niñez, adolescencia y juventud, y que son ejemplos típicos de Adultocentrismo

Si los ejemplos como los anteriores le son familiares, se recomienda: Lograr la participación de los jóvenes para que sea vista como una oportunidad de diálogo, que abona en la resolución de conflictos de forma pacífica y evita llegar a la violencia. Se deben tomar en cuenta las opiniones, sin verlas como una falta de respeto o una amenaza a la autoridad en la casa o la escuela. Una comunicación eficiente y eficaz, puede dar lugar a que las decisiones de los chicos sean valoradas como sus aportes frente a un tema o problema, tanto en la casa como en la comunidad logrando así, una participación activa de los jóvenes en la toma de decisiones que puedan representar nuevas soluciones para enfrentar los desafíos de la vida en familia, en las escuelas y la comunidad.

La  edad, per se, no es el determinante principal del SER-SABER.

“La edad por sí sola no explica realidad”.Bourdieu (1997)

• Psicóloga y abogado Maria Quiroz.

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