Opinión

María Romero, formar ciudadanos la verdadera victoria

La profesora María Romero conoce el deporte desde adentro, porque antes de dirigir también había sido atleta.
José Cedeño
domingo, 06 septiembre 2026

Hace algunos años, quien suscribe el presente artículo tuvo el honor de conocer a la profesora María Romero, y desde mi punto de vista aprecio que hablar de la profesora María Romero es hablar de una época en la que algunas personas del deporte del estado Bolívar entendió que ganar una medalla podía ser importante, pero formar a un buen ciudadano era todavía mucho más valioso. A mi consideración, y con el respeto que merecen quienes han ocupado responsabilidades en el deporte regional, la profesora María Romero ha sido la mejor Directora Regional que ha tenido el deporte bolivarense. Su manera de entender la gestión deportiva no se limitaba sólo a los resultados, porque detrás de cada atleta veía a un ser humano que necesitaba disciplina, principios, educación y orientación para enfrentar la vida, esa visión convirtió su paso por la dirección regional en una referencia que todavía merece ser recordada y valorada.

La profesora María Romero conoce el deporte desde adentro, porque antes de dirigir también había sido atleta y había vivido las exigencias, sacrificios y satisfacciones que acompañan a quienes deciden competir. Practicó baloncesto, tenis de mesa, bolas criollas y ajedrez, una diversidad que habla de su genuina relación con la actividad deportiva y de su capacidad para comprender diferentes disciplinas. Por eso puede hacer una fluida conversación con atletas, entrenadores y dirigentes desde la experiencia, pero también desde una profunda sensibilidad humana. Ha sabido que detrás de un uniforme hay una familia, detrás de una competencia hay un esfuerzo y detrás de cada resultado existe una persona que debe aprender a ganar con humildad y a perder con dignidad.

Su principal enseñanza, sin embargo, no estaba en una cancha, en una mesa de juego o frente a un tablero de ajedrez, sino en una convicción que ha defendido con firmeza: “primero debíamos preocuparnos por formar buenos ciudadanos y, si además esos ciudadanos llegaban a ser campeones, había que celebrarlo de la mejor manera. Convicción que le escuche decir hace algunos años en una reunión en el Centro Vecinal Caroní, de una populosa comunidad de San Félix. Esa frase resume una filosofía deportiva que hoy conserva una extraordinaria vigencia, porque el verdadero triunfo no debería medirse solamente por medallas, trofeos o campeonatos, sino por la calidad humana de quienes representan a una institución, una comunidad o un estado. María Romero siempre ha entendió que el deporte podía ser una formidable escuela de ciudadanía y que cada entrenamiento también podía enseñar responsabilidad, respeto, compañerismo y perseverancia.

El reconocimiento a su trayectoria alcanzó una expresión que tiene un significado especial para quienes conocieron su obra. En una de las universidades más importantes de Ciudad Guayana fue construido, en su oportunidad, un gimnasio que lleva el nombre de la profesora María Romero, convirtiendo ese espacio deportivo en una memoria viva de su aporte. No hay homenaje más hermoso para una mujer vinculada al deporte que colocar su nombre donde diariamente puedan encontrarse jóvenes, atletas, entrenadores y generaciones que todavía tienen mucho por aprender. Ese gimnasio no representa únicamente una estructura física, también simboliza el reconocimiento a una mujer que creyó en el deporte como herramienta de transformación y que dejó una huella que merece permanecer.

Hoy, cuando tantas veces nos concentramos únicamente en quién ganó y quién perdió, resulta necesario volver la mirada hacia ejemplos como el de la profesora María Romero, porque su legado nos recuerda que el deporte tiene una responsabilidad mucho más grande que llenar vitrinas de trofeos. Formar buenos ciudadanos debe seguir siendo la primera gran victoria de cualquier política deportiva, porque un campeón puede darle una alegría a un estado, pero un ciudadano íntegro puede contribuir a construir una sociedad mejor durante toda su vida. Por eso considero justo reivindicar su nombre, reconocer su trayectoria y hablar de ella con el respeto que merece. La profesora María Romero no solo dirigió el deporte de Bolívar; ayudó a entender para qué debía servir el deporte, y esa, quizás, fue su mayor victoria. Queridos lectores, hasta la próxima, con el favor de Dios.

Para contactos: @Joseceden o Facebook / José E Cedeño Gonzalez (El hijo mayor de Otilia Gonzalez).

 

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